El mirador Nada daña más que sufrir y ver negado tal sufrimiento

El buen médico “legitima” el sufrimiento, lo pone en contexto y ofrece alternativas para paliarlo

Juan Gérvas

El buen médico “legitima” el sufrimiento,  lo pone en contexto y  ofrece alternativas para paliarlo. Con ello el médico es sanador y científico y cumple con las expectativas sociales y profesionales que dan dignidad a su trabajo

El buen médico

“El buen médico es un profesional sanitario altamente cualificado que precisa de actualización permanente y que, en la práctica clínica diaria con restricción de tiempo y recursos, es capaz de tomar decisiones rápidas y generalmente acertadas en condiciones de gran incertidumbre”

https://www.actasanitaria.com/contrasenas-del-buen-medico/

Ese buen médico ¿qué cosas hace?

El buen médico, cuando ejerce como profesional sanitario, hace tres cosas ante el paciente y ante la comunidad: 1/ “legitima” el sufrimiento, 2/ lo pone en contexto y 3/ ofrece alternativas para paliarlo.

1/1- El buen médico “legitima” el sufrimiento

La función legitimadora de los médicos es también función sanadora

Nada daña más que sufrir y ver negado tal sufrimiento, como bien expresan las pacientes en dos casos que todavía no se han resuelto, los efectos adversos por el método anticonceptivo “Essure” y por las mallas vaginales para tratar la incontinencia urinaria de esfuerzo y el prolapso de órganos pélvicos. No ser creídas eleva el sufrimiento a la enésima potencia, pues la función legitimadora de los médicos es también función sanadora.

Lo mismo sucede, en otro ejemplo, con las familias de chicas con efectos adversos por la vacuna del papiloma, que sufren tanto por el daño en sí como por el rechazo médico y social que las tilda de “histéricas”, “simuladoras” y “anti-vacunas”. Sobre el daño, ofensa. E incumplimiento fragante de esa función de dar crédito, de dar fe de un sufrimiento, función legitimadora del médico, básica y sanadora.

El “hermana, yo te creo” de las feministas ante las denuncias de violación es similar al lema notarial de los médicos  de “te creo, sufres y te creo”. Ese dar fe no es sólo cuestión legal (dar fe de enfermedad que justifica la ausencia al trabajo, por ejemplo), sino cuestión de profesionalidad, de escucha activa, de reconocimiento y de buen trabajo. Es creer sin juzgar. Muchas veces, además, es ponerse del lado de la víctima  pues el sufrimiento no se distribuye al azar, sino carga con mayor peso en los débiles (pacientes y comunidades).

1/2- El buen médico cree al paciente y a la comunidad

Un buen médico cree y comprende al paciente y a la comunidad, por más que su caso no venga en los libros ni encaje con ninguna publicación

Los pacientes ni mienten ni engañan, por más que haya alguno que pueda hacerlo (la excepción no desacredita la regla). “Los pacientes tienen derecho a tener las enfermedades y signos/síntomas que les dé la gana”; no tienen porqué adaptarse a la Medicina, sino que debería ser al contrario. Por ello es ofensiva la expresión “medically unexplained symptoms” (MUS), para calificar a los pacientes con “síntomas médicamente inexplicables” cuando sufren por síntomas persistentes como vértigo o dolor abdominal “de origen desconocido”. No es que los pacientes sean complejos e inexplicables, sino que, frecuentemente, los médicos son simples y  comprenden poco. Es especialmente evidente la simplicidad e incomprensión médica ante pacientes en que se suman problemas biológicos a psicológicos y sociales; la triada biospsicosocial que desconcierta en general.

Un buen médico cree y comprende al paciente y a la comunidad, por más que su caso no venga en los libros ni encaje con ninguna publicación. Especialmente, si el paciente dice que le duele, le duele, y si dice que sufre, sufre. El buen médico cree firmemente en lo que expresa el paciente, cuadre o no cuadre con lo que sabe de Medicina. Creer y dar crédito al paciente y a la comunidad es básico para establecer confianza y para ser sanador.

 2.- El buen médico pone en contexto el sufrimiento de pacientes/comunidades

Cada caso tiene un contexto que le da sentido. Por ejemplo, no es lo mismo el cólico biliar en una anciana viuda sin mayores problemas de salud que en una mujer joven recién parida que está criando al recién nacido al pecho.

En lo que respecta a comunidades, por ejemplo, no es lo mismo la gripe estacional en 2019 que cien años antes, en 1918, con el contexto de guerra mundial, hambre, malas condiciones de viviendas y sociales y ausencia de un sistema sanitario público de cobertura universal con antibióticos y medios tecnológicos para dar respuesta a las complicaciones.

No es lo mismo un suicidio en un pueblo de mil habitantes que el segundo suicidio en el mismo pueblo, al cabo de un mes. No es lo mismo el suicidio aislado de un desempleado que la “epidemia” de suicidios de desempleados por consecuencia de la crisis financiera.

Hay que creer a las comunidades, y buen ejemplo de desconfianza es el problema, que persiste desde 2014, en Carmen de Bolívar (Colombia), con los efectos adversos de la vacuna del papiloma, cuando decenas de niñas (al final más de ochocientas) llegaron al Hospital Nuestra Señora del Carmen con algunos síntomas como desmayos, dolor de cabeza y de pecho, entumecimiento en brazos y piernas, después de la inyección de la vacuna.

El buen médico sabe poner en contexto los casos y situaciones y ayuda a pacientes y comunidades para que puedan interpretar lo que les sucede en dicho contexto

Es cierto que la Medicina tiene una parte de biología, en general más importante cuanto más urgente es el problema. Así, una apendicectomía exige el arte, la ciencia y la tecnología de un buen cirujano general, pero incluso en este caso tan “biológico” no es lo mismo la primera apendicectomía en solitario que la quincuagésima del mismo cirujano. No es lo mismo una apendicectomía en el Hospital La Paz de Madrid (España) donde los quirófanos cuentan con todo, que el en hospital de Beit Hanun, en Gaza (Palestina) donde tener electricidad es un milagro, por consecuencia del asedio de Israel. No es lo mismo una apendicectomía en una mujer sana embarazada de ocho meses que en un varón sano de su misma edad. Es decir, el contexto es determinante incluso en situaciones urgentes y muy “biológicas”.

El buen médico sabe poner en contexto los casos y situaciones y ayuda a pacientes y comunidades para que puedan interpretar lo que les sucede en dicho contexto. Por ejemplo “esas jaquecas, ¿no tendrán que ver con tu crisis matrimonial?”, o “el dolor de espalda, ¿te aumenta con los turnos de noche?”, o “estamos en plena epidemia de gripe, así que este cuadro de trancazo probablemente es gripe”, o “oyes voces, es cierto, pero a todo el mundo le pasa alguna vez y quizá no tenga importancia si puedes hacer tu vida de siempre”, “esas heces negras suelen depender de un sangrado, que hay que estudiar”, “el aumento del consumo de psicofármacos se evitará mejor con una reforma laboral sensata”, etc. Al poner en contexto el sufrimiento, el médico ayuda a su comprensión

Los especialistas focales en los hospitales, por su mayor orientación biológica, precisan menor conocimiento del contexto local. Así, un dermatólogo, un neurocirujano, un pediatra, etc, pueden trabajar con facilidad en hospitales distintos. No es el caso de los especialista generales (médicos de cabecera), que precisan un minucioso y directo conocimiento del contexto en que viven sus pacientes y se desarrollan sus comunidades. Es necesario conocer la epidemiología local, pero también la distribución del poder, y los activos en salud, así como la estructura de clases y la cultura en los grupos con los que se trabaja. Sin conocer el contexto es imposible dar sentido al sufrimiento de pacientes y comunidades.

3.- El buen médico ofrece alternativas para paliar el sufrimiento de pacientes y comunidades

Tras acreditar el sufrimiento (que ayuda a sanar) y ponerlo en contexto (que ayuda a comprenderlo), el buen médico ofrece alternativas ajustadas a los valores, expectativas y culturas de pacientes y comunidades.

El conocimiento técnico y científico y la experiencia clínica y social facilitan que el médico sea el “agente del paciente”.

El conocimiento técnico y científico y la experiencia clínica y social facilitan que el médico sea el “agente del paciente”

El buen médico no debería tratar al paciente como querría ser él mismo tratado ya que ofrece al paciente las alternativas que tienen en cuenta los valores, creencias y expectativas del mismo paciente, como si el médico fuera el propio paciente y tuviera el conocimiento del profesional. Es decir, en la relación de agencia el médico se “convierte” en paciente y eso exige conocer bien al paciente y cumplir el viejo dicho de “no hay enfermedades sino enfermos”.

Por otra parte, los pacientes y las comunidades tienen todo el derecho del mundo a tomar decisiones en contra de los consejos médicos. Pacientes y comunidades no tienen porqué cumplir con lo que la Medicina espera de ellos y el buen médico tiene que estar presto a ayudar en la toma de esas decisiones.

El buen médico sabe que sus pacientes no siguen siempre sus indicaciones y que, por ejemplo, utilizan recursos de medicinas alternativas y complementarias y que no cumplen todos los tratamientos farmacológicos recomendados. El paciente es el que sufre el enfermar y quien en último término “paga” el coste de sus decisiones. El buen médico deja siempre la puerta abierta para que el paciente discrepe y sea autónomo en su vivir y padecer. El buen médico respeta al paciente, también cuando cree que se está equivocando, o sencillamente discrepa de las recomendaciones del médico

https://www.actasanitaria.com/contrasenas-del-buen-medico/

Síntesis

El buen médico: 1/ “legitima” el sufrimiento, 2/ lo pone en contexto y 3/ ofrece alternativas para paliarlo. Con ello el médico es sanador y científico y  cumple con las expectativas sociales y profesionales que dan dignidad a su trabajo.

Nota

De estas mismas cuestiones ha tratado Iona Heath, médica general británica jubilada, de la que recomiendo leer, al menos

How medicine has exploited rationality at the expense of humanity. https://www.bmj.com/content/355/bmj.i5705

Back to the future: aspects of the NHS that should never change

https://www.bmj.com/content/362/bmj.k3187.full

 

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

1 Comentario

Deja un comentario