Política y Sociedad Advertencia desde la V Reunión PAIME de la Fundación de Protección Social de la OMC

Ansiedad, insomnio y depresión acechan a los médicos en primera línea contra la Covid-19

La Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) ha advertido de que la ansiedad, el insomnio y la depresión acechan a buena parte de los médicos que se distinguen más en la primera línea contra la pandemia de la Covid-19.

Esta fue la principal reflexión a la que llegaron los participantes en la V Jornada Clínica del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), que tuvo este año como tema central el ‘Impacto de la Covid-19 en la Salud Mental de la profesión médica’.

Serafín Romero

Nuevos e importantes interrogantes

El presidente de la FPSOMC y del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM), el doctor Serafín Romero, destacó la nueva forma virtual de presentar la jornada PAIME, tras 22 años de celebraciones y dentro del escenario lleno de interrogantes que dibuja la pandemia de la Covid-19.

Serafín Romero aseguró que es esencial para el PAIME 2020 conocer en detalle las secuelas psicológicas que tiene la crisis sanitaria para el colectivo médico, por lo que dio su más cálida bienvenida a los psiquiatras invitados a participar como panelistas y a los miembros de la Comisión Técnica Nacional de este Programa.

Comisión Técnica Nacional del PAIME

El presidente del CGCOM amplió esa calurosa recepción a los más de 70 asistentes al webinar, unidos por el deseo de conocer algunas de las claves que permiten entrever lo que está por venir con la nueva normalidad.

Sobre el PAIME, Romero recordó que sus albores tuvieron lugar en el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB) y que su plan de consolidación llegó con el Primer Congreso PAIME, celebrado en Córdoba, en 2003. Él, que considera más oportuno que nunca el lema de ‘Cuidando de ti, cuidando de todos‘, agradeció expresamente a todos los que hacen posible este Programa.

Evaluación de daños

Este ponente lamenta que aún se ignore el número de médicos afectados por la crisis sufrida, ya sea en forma de desarrollos depresivos, problemas adaptativos o por el agravamiento de las adicciones que ya estaban presentes o hayan debutado, por lo que propuso un abordaje muy atento a los especialistas de Familia y en el resto de los escalones asistenciales, en la certeza de que los dispositivos PAIME sabrán dar su mejor respuesta, como aseveró.

Todo ello desde la necesidad perentoria de escuchar a los especialistas en este tema para no dejar a ningún médico atrás, como es la razón de ser de la FPSOMC, entidad humanista y centenaria al servicio de los pacientes a través del cuidado de la salud de sus médicos.

Rosa Arroyo

Audiencia multinacional

La vicesecretaria de la FPSOMC y del CGCOM, la doctora Rosa Arroyo, agradeció, por su parte, la presencia a distancia de los responsables colegiales asistentes y de los encargados de la prevención de riesgos laborales de España y otros países participantes en este acto.

De los panelistas, Rosa Arroyo destacó su trayectoria profesional marcada por el manejo integral de los problemas de Salud Mental, además de ser conocedores aventajados del impacto de la pandemia en los profesionales sanitarios, al estar unidos los convocantes y ponentes por el deber y la responsabilidad de difundir e implementar el PAIME, en su doble dimensión preventiva y rehabilitadora.

Para Arroyo, ahora es más imprescindible que nunca cuidar a los que cuidan por el bien de los pacientes. Ayudó a esta ponente, en la tarea de dirigir las preguntas de la audiencia a los cuatro psiquiatras panelistas invitados, la directora técnica de la FPSOMC, Nina Mielgo.

María Fe Bravo Ortiz

Triplicar las UVI

Como primera panelista, la jefa del Servicio de Psiquiatría, Psicología Clínica y Salud Mental del Hospital Universitario La Paz de Madrid, la doctora María Fe Bravo Ortiz, hizo una presentación en cuya elaboración participó la doctora Beatriz Rodríguez Vega, que es la jefa de Unidad en este centro asistencial.

Según María Fe Bravo Ortiz, el hospital en el que trabaja se vio pronto saturado al inicio de la pandemia por ser centro de referencia con unidad de alto aislamiento, lo que obligó a cambiar toda su organización en solo una semana para atender a 1.000 pacientes de la Covid-19, además de triplicar sus plazas UVI hasta contar con 150 camas, en un momento, señaló, en el que los principales retos fueron aplicar los protocolos y asegurar los cuidados.

Profesionales muy golpeados

Esta especialista, que representa a la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN) en el Consejo de Asociaciones Nacionales de la Asociación Europea de Psiquiatría (EPA), disertó sobre la repercusión emocional que tienen las crisis, a partir de los primeros estudios conocidos en China, según los cuales, la mitad de los profesionales que trataron a los pacientes con la Covid-19 tuvieron síntomas depresivos, el 40 por ciento refirió ansiedad y el 30 por ciento dificultades para conciliar el sueño.

Estos son porcentajes que en otros trabajos posteriores realizados en el país asiático y en Italia elevaron el fuerte estrés hasta el 70 por ciento del personal sanitario, dentro de tasas ya vistas en los episodios de ébola y SARS, como señaló Bravo Ortiz.

Temor a infectar

Como desencadenantes de estos cuadros clínicos, o paraclínicos, esta panelista identificó las múltiples presiones sufridas en primera línea frente a la pandemia y durante el colapso del sistema sanitario, especialmente, añadió, por las graves situaciones vividas en urgencias,  las plantas y las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), dentro de situaciones de grave falta de protección real en la atención directa y por el temor de los médicos a llevar la infección a sus familiares, especialmente de edades avanzadas.

Ello junto a los conflictos éticos surgidos en la toma de decisiones para la asignación de sistemas de soporte respiratorio escasos y el acompañamiento en la muerte en soledad, sin familiares, de los pacientes, como experiencias verdaderamente desgarradoras.

Estrategias de afrontamiento

Dentro de las estrategias de afrontamiento, Bravo Ortíz recomendó poner el foco en la tarea de cada uno y buscar apoyo social, mientras la parte organizativa valora la Salud Mental antes y después de la pandemia. En ese afán, comentó un proyecto de investigación desarrollado por la estadounidense Universidad de Columbia y la de Chile, denominado Héroes Study COV20/00988.

Este trabajo reúne 2.400 encuestas en su primera fase, de las que trasciende que el 66 por ciento del personal sanitario aludió a problemas de Salud Mental, por encima del punto de corte estadístico, con un tercio de afectación para los médicos, otro para las enfermeras y otro para el resto de los profesionales sanitarios.

Estos son grupos en los que la mayoría eran mujeres de mediana edad, con un 30 por ciento de familiares afectados, una importante incidencia de vínculos con fallecidos y más de un 40 por ciento severamente afectados por haber tenido que priorizar unos pacientes sobre otros, ante la referida carencia inicial de medios suficientes.

El peso de la ética

Esta psiquiatra destacó como principales consecuencias psíquicas de estar en primera línea contra la Covid-19 la depresión, la ansiedad y el insomnio, frente al estrés postraumático, más propio de eventos como los atentados terroristas del 11-M ocurridos en Madrid en 2004.

Según Bravo Ortíz, ello en parte porque en tiempos de pandemia, el autocuidado del médico se convierte en un lujo que no puede permitirse, en una situación que se agrava por el sentimiento de vergüenza de ser vulnerable y padecer sentimientos contradictorios. Como remedio, se procuró que los sanitarios pararan, al menos,10 minutos en varios momentos del día y que pudieran comunicarse regularmente con sus familias.

También resultó especialmente duro, como insistió esta sanitaria, acompañar a muchos pacientes en su último adiós, con la frustración de no haber podido salvarles, para lo que recomendó hacer caso a Cyrulnik, cuando dice que la adversidad es una herida en la biografía que, sin embargo, no debe cambiar el futuro de las personas.

Futuro incierto

Atenuada la pandemia y aún viva la crisis sanitaria, esta psiquiatra  estima que ahora existen otros motivos para el malestar sanitario provocado por falta de reemplazo y de sustitución de plazas, a lo que opone un programa de mindfulness que ya siguieron 400 personas a través de la plataforma Zoom, mediante decenas de cursos ofrecidos desde el hospital y con el deseo de que enganche a muchas otras personas de otros ámbitos.

Finalmente, Bravo Ortíz, razonó que cierta indignación moral en los profesionales sanitarios puede ser un motor de cambio, antes de que se produzca un burn out masivo en el sistema asistencial.

María Dolores Braquehais

Todos somos PAIME

La responsable clínica de patologías mentales en la Clínica Galatea de Barcelona, la psiquiatra María Dolores Braquehais, refrendó la idoneidad del PAIME, especialmente al tener en cuenta que más 50.000 profesionales sanitarios fueron contagiados de la Covid-19 en el país, según dato actualizado el pasado 11 de junio.

Todo ello en un contexto de desbordamiento de las cifras que debería llevar a los poderes públicos a conocer a fondo toda la realidad vivida por los médicos, al pensar que “todos somos PAIME, de primer o segundo grado”, como expresó esta psiquiatra.

Al aportar su doble visión, en nombre de los médicos que llegaron a la extenuación durante la pandemia, y que también son miembros de servicios PAIME, María Dolores Braquehais describió un crecimiento en servicios que busca llevar la psicoterapia a todos los hospitales, en paralelo a conocer el relato de unos profesionales cuya principal necesidad actual es descansar y recuperarse de una etapa vital en la que la falta de recursos fue angustiosa.

En primera línea

Esta psiquiatra citó el libro ‘En primera línea‘, del doctor Gabriel Heras, que es intensivista del madrileño Hospital Universitario de Torrejón, como primer testimonio textual del drama vividos en las UCI durante la pandemia, ejemplo de lo que le pasa también a Barquehais, quien confesó incluso haber perdido temporalmente el hábito lector por ocupar todo su escaso tiempo libre en reflexionar sobre los graves efectos de la Covid-19 en sus compañeros médicos.

Otras lecturas obligadas

Esta facultativa compartió su satisfacción porque la revista British Medicine Journal apela a los 20 años de experiencia de la Clínica Galatea. También, se hizo eco de un artículo publicado por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) sobre el gran impacto de la pandemia en los médicos de hospitales, centros de salud y en las visitas a las residencias.

Este último a través de situaciones de gran estrés que se agravó en los responsables de equipos al no poder proteger a sus colaboradores, escenarios en los que la principal causa de ansiedad vino de encadenar duelos, los sentimientos de impotencia y la falta de medios de protección.

También, esta panelista comentó que, durante el último fin de semana de junio, la revista JQM recogerá los mayores impactos experimentados por los profesionales que estuvieron y están en primera línea con factores aún poco conocidos a escala regional, cuyo principal interés también radica en los efectos que tuvo el SARS-CoV-1, coronavirus previo al actual, sobre los sanitarios de la China de 2003.

De Cataluña al resto de España

Seguidamente, Barquehais describió el programa de soporte psicológico que se aplicó en Cataluña y, luego, fue extendido al resto del país, en el que se puso el foco en los médicos y otros “ángeles silenciosos” que componen el resto del personal sanitario y auxiliar de los servicios de salud.

En esa descripción, esta ponente incluyó la unidad de acogida y su cuadro de terapeutas que utilizan la plataforma CITA-iO en formato de videoconferencias, hasta haber logrado 1.782 intervenciones a razón de 3,62 por usuario, con el resultado hasta el momento de haber logrado 228 altas.

Barquehais se refirió, igualmente, a la caja con recursos para cuidar al cuidador de la Fundación Galatea III, entendido el médico como paciente atípico, para no descuidar al paciente con trastorno mental previo a la Covid-19 y con actuaciones realizadas por esta entidad antes del Estado de Alarma, además de tener previstas las reuniones presenciales a partir del próximo 6 de julio.

Tratar el daño moral

Tal como resumió esta psiquiatra, la literatura científica estima que hay daño moral y de conciencia causados por la impotencia y la indefensión, mientras que una autora estadounidense recomienda no reprimir la rabia legitimada para cambiar las cosas, al venir mucha frustración de parte de la mala coordinación territorial.

Sugirió así esta ponente encontrar el equilibrio sin apaciguar un malestar que podría salir por otro lado, el cual, sin duda, también creció durante el confinamiento, al ser los países latinos mucho más sociales que los asiáticos, por citar un ejemplo.

Concluyó Braquehais con la idea de que “todos debemos ser más PAIME”, después de la crisis, para prevenir el dolor y las claudicaciones individuales, además de tener en cuenta que los colectivos llevan bastante tiempo en un estado de malestar que no debe apostar solo por los comportamientos heroicos de los sanitarios cuando las cosas se ponen muy mal.

Josep María Fábregas

Sin miedo a la telemedicina

El psiquiatra de la Clínica CITA.IO, el doctor Josep María Fábregas, comentó su experiencia después de haber realizado 1.700 videoconferencia desde esta clínica especializada en adicciones, con lo que se logró que los profesionales sanitarios perdieran su desconfianza natural a la telemedicina al dotarse con ella de medios seguros para la realización de consultas, además de lograr mayores tasas de adherencia a las terapias, cuya renuncia cae del 27 por ciento al 3 por ciento.

Para este psiquiatra, estas formas nuevas de atender a los enfermos y la inteligencia artificial van a cambiar la relación entre médicos y pacientes, a la vez que las historias clínicas se enriquecen con el Internet de las cosas nutrido desde múltiples dispositivos.

Todo ello al permitir, por ejemplo, que los glucómetros midan en tiempo real los datos de las bombas de insulina de las personas con diabetes. Detectó Josep María Fábregas, en otro aspecto, una creciente preocupación en los médicos de Atención Primaria, especialmente en aquellos casos en los que tuvieron que acudir a residencias de personas mayores.

Enriqueta Ochoa Mangado

Por la buena praxis

Cerró el panel de médicos especialistas invitados la doctora Enriqueta Ochoa Mangado, que es psiquiatra del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, y que aportó su visión como coordinadora del Programa PAIME en el Colegio Oficial de Médicos de esta provincia (ICOMEM), entendido este Programa como la forma de mantener viva la correcta praxis médica para atender mejor a los pacientes a través del cuidado de los propios facultativos, sin olvidar que ser médico sigue siendo una profesión de riesgo, tal como se volvió a confirmar estos pasados meses.

Desde esta posición, y al ser la Comunidad de Madrid una de las regiones más castigadas por la pandemia de la Covid-19, Enriqueta Ochoa Mangado resaltó el exceso de carga de trabajo y los dilemas éticos que tuvieron que soportar sus médicos, en un tiempo en el que las circunstancias excepcionales también exigen tomar medidas igualmente excepcionales.

Repercusión emocional

En materia de Salud Mental de los médicos, esta especialista razonó que es muchas veces el exceso de confianza en la propia resilencia lo que puede llevar a los facultativos a desarrollar trastornos de ansiedad y depresión que conlleven también un mayor consumo de sustancias tóxicas.

Aunque habló Ochoa Mangado más de una repercusión emocional como efecto lógico de la situación, que de patologías asentadas en todos los afectados, sí afirmó que esta problemática requiere intervenciones rápidas desde el ángulo de la Salud Mental, para evitar la cronificación.

Mejoras para PAIME

Para esta ponente, el PAIME procura mejorar año a año, especialmente en uno como 2020, en el que la pandemia de la Covid-19 insta a una rápida movilización de todos los recursos clínicos y al desembarco de la teleasistencia, por lo que se refirió a una mejora de las prestaciones desde una mayor proactividad, que también requiere una evaluación más profunda de lo que supone la asistencia PAIME, junto a la posibilidad de incrementar su cartera de servicios.

Todo ello al haberse unido nuevas demandas de atención a las que ya eran clásicas, para lograr una buena evaluación periódica, física y mental, de los médicos, en la que también se incluya la labor de los mismos colaboradores del PAIME, factor que, a juicio de Ochoa Mangado, conllevará incrementar las sinergias con los otros Servicios de Salud Mental para llenar cualquier gap en la atención.

Después de 22 años de vigencia, esta psiquiatra entiende que las circunstancias demandan que se mejore la atención desde las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías al cuidar al médico ante aquellos problemas adaptativos que pueden afectar a su actividad asistencial y que suelen tener un perfil depresivo o ansioso, tal como ocurre, observa, con las adicciones, que se mantenían en el 30 por ciento de los médicos asistidos por el PAIME, y con la pandemia podrían haber aumentado drásticamente.

En general, Ochoa Mangado se mostró partidaria de dar respuesta mediante plataformas de apoyo psicológico y soporte emocional desde el PAIME, para prevenir, además, las secuelas emocionales  que se deriven de la pandemia y en función de las nuevas necesidades de la población.

Apoyo emocional preventivo

Ochoa Mangado, que también propuso imbuir del espíritu del PAIME a los médicos desde el periodo como Internos Residentes (MIR), apuesta por las intervenciones tempranas que evitan los desarrollos patológicos, dentro del sistema sanitario, una misión para la que los responsables de este Programa preparan un decálogo que resumió.

Estos 10 principios están dirigidos a mejorar la definición del PAIME como apuesta clara desde los colegios de médicos con una actualización de la referida cartera de servicios; la intervención preventiva en el Grado de Medicina y los residentes que se convertirán, con el tiempo, en adjuntos; el diseño de nuevos programas de actuación; la detección de problemas estructurales ya conocidos desde antes de la pandemia; la mejora de la formación de los agentes del PAIME; el mayor uso de la telemedicina; el aliento para las actitudes proactivas de todas las partes implicadas; y, en resumen, la mejora de la oferta asistencial.

Secuelas también penales

Lamenta Ochoa Mangado que muchos médicos hayan sentido que pasaron de héroes a villanos, acusados injustamente incluso de haber dejado morir a pacientes en residencias de mayores o de haber impedido por capricho ser visitados en su agonía por sus familiares, con olvido del ordenamiento legal y de la terrorífica carencia de medios en esos aciagos momentos.

De esta manera, con todo dramatismo, podría haber un horizonte penal para algunos médicos de Atención Primaria, un colectivo que, como recordó esta psiquiatra, es el que más agresiones sufre y el que mayor sentimiento de soledad y sobrecarga de trabajo arrastra en la última década.