El mirador El Mirador

Pegajosidad de los problemas de salud pegajosos (los de los pobres)

Juan Gérvas

 El comentarista recurre a una expresión (pegajosidad) de un conocido médico general inglés, Julian Tudor Hart, para poner de manifiesto que las medidas que se están adoptando en el campo económico ahondan más las diferencias sanitarias, muy vinculadas al origen social de las personas.

Ser pobre, para siempre

Uno no suele elegir dónde nacer, y ese es el asunto clave en nuestras vidas pues la geografía es el destino. Se nace donde “toca”, quizá con la excepción de los de Bilbao, pues hay una leyenda que les atribuye la capacidad de elegir lugar de nacimiento. El común de los mortales “es nacido” allí donde “toca”, con todas sus consecuencias.

Entre las consecuencias del lugar de nacimiento está la pobreza. Es decir, la pobreza de la familia y la pobreza del lugar en que uno nace. El salto a otra clase menos pobre es difícil, y más difícil en España. Parte de la exclusión social es el estar fuera del “ascensor” que permite subir de clase y, dentro de cada clase, permite subir de nivel. Los pobres suben con dificultad al ascensor social y en su caso cambian poco de nivel. Además, los pobres suben “marcados” por la enfermedad y por el enfermar (las enfermedades que les afectan y la forma en que las viven y/o enfrentan).

Existe una teoría liberal que presupone la capacidad del individuo para superar la pobreza “de nacimiento” y llegar, si se desea, “a presidente de su país”. Naturalmente, es una teoría absurda si tenemos en cuenta que incluso las condiciones de la madre durante el embarazo afectan gravemente el resto de la vida del niño.

Durante el desarrollo embrionario y fetal se produce una permanente “tormenta genética” en que muchos genes se activan y desactivan para llegar a formar un individuo propiamente dicho, el niño con apariencia humana capaz de vivir por sí mismo más de 24 horas fuera del claustro materno. Esa persona ya va marcada de por vida por el “equipo” genético heredado de sus progenitores, los cambios epigenéticos de la vida embrionaria-fetal y por las condiciones de desarrollo intrauterino. De todo ello sabemos poco, pero lo suficiente para poder decir que es clave el ambiente intrauterino pues se trata de un determinante de salud sin par.

Es difícil salir de pobre, y en todo caso haber sido pobre dentro y fuera del útero, en la infancia y adolescencia, marca de por vida. En cierta forma, se es pobre para siempre.

Esta plasticidad genética del desarrollo intrauterino se asocia a la expresión de genes en forma tal que influye en la presentación frecuente en el adulto de enfermedades como asma, diabetes, demencia, EPOC, hipotiroidismo, ictus, isquemia coronaria, obesidad, ovario poliquístico y otras
http://physiologyonline.physiology.org/content/21/1/29.full.pdf+html
http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMra0708473

Así pues, parte importante de la morbilidad y mortalidad de adulto se determina por las condiciones intrautero, pero a estas se suman las de la primera juventud. La crianza en situaciones difíciles, de deprivación afectiva, económica y nutricional tiene impacto en el desarrollo posterior de enfermedades crónicas y en la mortalidad del adulto. Tal impacto se media por la propia deprivación y por las enfermedades que la acompañan en la infancia pues los niños pobres ya sufren mayor morbilidad que repercute por ella misma en la morbilidad y mortalidad del adulto
http://ije.oxfordjournals.org/content/32/2/286.full

Es difícil salir de pobre, y en todo caso haber sido pobre dentro y fuera del útero, en la infancia y adolescencia, marca de por vida. En cierta forma, se es pobre para siempre.

Está estropeado el “ascensor social” (y cultural)

La teoría liberal no se cumple, pues, respecto al enfermar, y el ser pobre marca de por vida la morbilidad y la mortalidad del adulto. Pero quizá si se cumpla respecto a la fluidez social, a la posibilidad de tomar el ascensor social y cambiar de clase, o al menos de nivel.

Los estudios sobre movilidad social se han criticado desde muchos punto de vista, pero dan información y datos acerca de la consecución de una “sociedad abierta”. Es tal sociedad aquella en que el destino de los hijos no se predetermina por la situación de los padres. Desde luego, España no es una sociedad abierta y, por ejemplo, cambiar de la clase social de obreros manuales a no manuales es raro, como lo es “subir” a la clase social alta, de profesionales independientes. De hecho España está bien lejos de Suecia, el país del mundo en que mejor ha funcionado el ascensor social
http://www.reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_131_021277971526487.pdf

Consuela que el problema sea general; también en EEUU, presentado en las teorías liberales al uso en España como “el país de las oportunidades”. Allí el que nace en una familia pobre en la pobreza permanece de por vida, como en casi todos lados. Especialmente por el impacto de la enseñanza, dejada de la mano de dios, con peores condiciones y escuelas en las zonas pobres (no hay una “redistribución de recursos”, pues cada zona “vive” básicamente de los ingresos públicos que se generan en la misma).

La teoría liberal no se cumple respecto al enfermar, y el ser pobre marca de por vida la morbilidad y la mortalidad del adulto.

Las clases altas, además, “defienden” su situación de forma que complican el acceso mediante ejercicios como el “plan Bolonia”, que introduce el mercado en la enseñanza universitaria. A la selección del acceso a la universidad se añade el gasto en la misma, y sobre todo el gasto en las maestrías e idiomas que ayudan a culminar la formación. Por si fuera poco, el “ambiente” de la propia clase propicia la “colocación” de los vástagos. El ascensor social está fuera de servicio en España, sin duda
http://elpais.com/diario/2010/08/11/sociedad/1281477601_850215.html

La herencia de los pobres no es sólo la recibida mediante la biología y la (escasa) educación formal que les condena a ser adultos enfermos que mueren pronto dentro de la clase social en que nacieron. Además, existe un estrecho solapamiento entre clase social y hábitos culturales, como se ha estudiado bien en torno a la música. Los miembros de las clases sociales altas tienen hábitos y costumbres culturales peculiares, bien lejos de los de las clases bajas. Este “gusto” se transmite a los descendientes, de forma que hay una cierta expresión cultural de financiación pública que sirve a las élites dirigentes, generalmente pertenecientes a las clases altas. El dinero de todos, también de los pobres, satisface fundamentalmente los hábitos y costumbres culturales de la clase social alta. Así, no hace falta colgar el cartel de “no se admiten pobres” (o gitanos, o negros, o analfabetos), pues ellos mismos se excluyen ya que están marcados por una infancia y juventud en que no se ha cultivado un “gusto” necesario para el disfrute de determinadas manifestaciones culturales
http://revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/article/view/473/494

No es que los pobres carezcan de cultura, sino que viven en la que crecieron y no hay inversiones públicas para el desarrollo de la “cultura popular” (o son inversiones anecdóticas, que casi sirven para confirmar su destino exclusivo para los pobres). En cierta forma se es pobre para siempre, también en lo que respecta a clase social económica y cultural.

Problema de salud pegajosos (los de los pobres)

Si la pobreza es en cierta forma un “estado” y no una “situación”, es de esperar que no sean cosas pasajeras los problemas de salud en los pobres. Lo definió muy bien Julian Tudor Hart, médico general inglés, con la expresión “problemas de salud pegajosos”
http://equipocesca.org/diez-anos-de-gestion-clinica-y-sanitaria/

 En España la mortalidad por enfermedad infecciosa es triple entre los individuos con estudios elementales, comparados con los universitarios

Por ejemplo, un rico tiene tuberculosis pulmonar y es de esperar que sea correctamente tratado, cumpla el tratamiento a rajatabla y se cure sin más, con un episodio que apenas dura meses. En un pobre, es probable que el diagnóstico sea tardío, que el tratamiento se incumpla y que el problema se cronifique e incluso lleve a la muerte. Así, en España la mortalidad por enfermedad infecciosa es triple entre los individuos con estudios elementales, comparados con los universitarios
http://jech.bmj.com/content/56/9/682.full.pdf+html

En otro ejemplo, un paciente puede tener poliomielitis, sufrir grave minusvalía por consecuencia y su destino es la geografía. Así, si nació en Lituania lo esperable es que termine en la pobreza viviendo de subsidios y beneficencia con la familia, pero si nació en Noruega desarrollará una vida auto-suficiente, con ingresos propios e integración en actividades culturales varias
http://equipocesca.org/clinical-care-and-health-disparities/

Los problemas de salud son pegajosos para los pobres. Además, se suman a la “herencia” biológica y cultural y se multiplican por las condiciones propias de su clase. El resultado es explosivo.

¿Qué hacer?

Lo ha analizado en profundidad Rosa Urbanos, y no hay otra solución que las políticas decididas para facilitar la mejora de las “situaciones” de vida que condicionan el destino de los individuos de la clase social baja, de los pobres
http://www.equityhealthj.com/content/11/1/77

Lamentablemente, la gestión de la crisis económica va en sentido contrario, pues enriquece todavía más a los ricos a costa de hacer más pobres (todavía más) a los pobres. Fue la política que inició el PSOE en 2011 (con el apoyo de miembros del Gobierno que ahora se presentan como “el futuro”, y asquean) y es la política brutal del PP desde el mismo 2011. Siempre con el apoyo de CiU.

PSOE, PP, CiU y los demás partidos de funcionamiento anti-democrático, todos unidos en la corrupción, la expresión de estas políticas que aprovechan la crisis financiera para incrementar la pegajosidad de los problemas económicos, sanitarios y sociales de los pobres.

 

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

2 Comentarios

  1. Jesús says:

    Dr. Gérvas, me parece usted un hombre ecuánime, por eso quiero formularle una consulta: ¿cómo enfocaría la realidad de que muchos médicos de atención primaria son máquinas de quitarse de en medio al paciente que acude a su consulta cuyo único medio de defenderse sería el enfrentamiento, improbable, con el profesional, denuncia o cambio de médico, mecanismos muy difíciles para ese paciente, sobre todo cuando es pobre, anciano, o simplemente pacífico? ¿por qué no se tratan de resolver esas bolsas de ineficiencia, sobre todo partiendo de los profesionales idóneos, que garanticen la supervivencia del sistema público? ¿por qué tanto victimismo intencionado que hace languidecer la sanidad pública hasta la inevitable privatización?
    El médico de cabecera debe ayudar al paciente a conocer sus dolencias, los síntomas que pueden derivar en una enfermedad, no el que está distante examinando si la información que le suministra el inculto paciente es la adecuada, según los cánones, para ofrecerle atención. No es normal, ni deseable, que un paciente esté esperando que la médico sustituta de una reducción de jornada de un titular, dos días a la semana, se de de alta por su enfermedad, para acudir a ella, aplazando día a día su consulta, con posible riesgo para su salud, esto es trasladable a la especializada. Que me perdonen los que se esfuerzan.
    Nos piden que seamos héroes, denunciando (me refiero al ciudadano respetuoso) a quien tiene en sus manos nuestra salud, pedir la factura al dentista que me tiene que curar la boca, etc.
    El martes día 22 de febrero, la señora gerenta del H. Doce de Octubre convocó al personal en el salón de actos para informar de las cuentas del año 2013, el salón de actos registraba medio aforo, creo que allí estaban presentes miembros de los sindicatos y también de Afem, la gerenta dijo, toda ufana, que a pesar de los recortes se habían hecho muchas cosas, no dijo nada de los contratados a los que no se les renovó, los profesionales que les forzaron a marcharse cumplidos los 65 años, por cierto que el Sr. Consejero de Sanidad actual tiene 72 años, como conserva la política a su gente, huelgas, listas de espera, vacantes que no se cubren, etc., etc., que todos conocemos, pues sí, según la gerenta (seguro que será afiliada a SEDISA, sin plaza en el sistema) se había mejorado la eficiencia. Al final el acto, sin ningún tipo de interrupción, ofreció la palabra a los asistentes, solo la tomó una médica de 69 años, superviviente de la jubilación forzosa, que se quejó de que últimamente los uniformes venían arrugados, acto seguido se levantó la sesión.
    ¿qué está pasando?

  2. -gracias por su comentario, Jesús
    -respecto al trabajo del médico de cabecera, sólo pedirle que entre en
    http://equipocesca.org/innovacion-en-mejoras-de-la-equidad-en-la-prestacion-de-servicios-clinicos/
    -ese Seminario de Innovación lleva meses de debate virtual sobre la mejora de la equidad dentro de la consulta
    -en general, los médicos y otros profesionales sanitarios tienen responsabilidad social, no sólo clínica, pero a veces no la ejercen; en concreto en Madrid, con la Marea Blanca, han sido ejemplo de respuesta positiva ante tamaña responsabilidad promoviendo la equidad en contra de la privatización irracional y corrupta
    -pero sí, hay de todo
    -un saludo
    -juan gérvas

Deja un comentario