Política y Sociedad Documento conjunto de OMC y sespas

Las autoridades sanitarias deben reconocer la iatrogenia como problema de Salud Pública

La Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) han elaborado el documento ‘Iatrogenia: análisis, control y prevención’, en el que ponen de manifiesto las altas cifras de efectos adversos que sufren los pacientes al recibir su asistencia sanitaria y en el que reclaman a las autoridades sanitarias que reconozcan la iatrogenia como problema de Salud Pública.

davA la presentación de este informe acudieron el presidente de la OMC, el doctor Serafín Romero; la presidenta saliente de SESPAS, la doctora Beatriz González López-Valcárcel; el secretario general de la corporación, el doctor Juan Manuel Garrote; y el doctor Andreu Segura Benedicto, quien es miembro de la Vocalía de Grupos Trabajo de la referida sociedad científica.

En primer lugar, los autores del documento tuvieron que aclarar el concepto de “iatrogenia”, que, según Serafín Romero, “no se puede valorar exclusivamente desde una actuación del médico”. Por tanto, no se refiere únicamente a las negligencias, aunque estas estén incluidas en el concepto, sino también a los efectos adversos de medicamentos, al exceso de pruebas médicas y a las infecciones contraídas en hospitales, por ejemplo.

Se trata de “un concepto que tiene mucho que ver con la seguridad del paciente”, explicó el máximo representante de la OMC, institución para la que es objetivo primero el “garantizar una asistencia de calidad y segura al paciente”. Por ello, trabajan en la validación periódica del profesional, así como en su desarrollo profesional continuo, “lo que va a conllevar una reducción de estos eventos adversos”, sostuvo.

Además, es necesario avanzar hacia “el baremo de daños sanitarios, además de valorar los déficits organizativos” que provocan “masificación” y menor control de los riesgos y peligros para el paciente, continuó Romero. “De las políticas de recursos humanos, mejor no hablamos”, ironizó.

Recomendaciones del documento

Todos estos factores a contemplar en la reducción de la iatrogenia están recogidos en el documento conjunto de OMC y SESPAS, afirmó Juan Manuel Garrote. Así, se hace referencia a la mencionada necesidad de que las autoridades sanitarias reconozcan como problema de Salud Pública a la iatrogenia; a que estas autoridades contribuyan a ello con los recursos humanos necesarios; a que prioricen el diseño y la implantación “sin más demoras” de un sistema de incentivos para fortalecer la seguridad del paciente; y que se hagan públicos los resultados de las evaluaciones periódicas de la Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Además, la OMC y SESPAS solicitan implantar a largo plazo una política de fomento de la investigación de las causas y los determinantes de la iatrogenia; acometer las reformas legislativas necesarias para proteger a los profesionales de las posibles repercusiones resultantes de la notificación y el reconocimiento de eventos adversos; crear una red de actuación que incluya a autoridades sanitarias, corporaciones profesionales y sociedades científicas, comisiones de bioética, universidades, asociaciones y organizaciones de pacientes; y aprobar el baremo de daños sanitarios.

Preocupación en SESPAS

DTvQ-KNWkAAeijK“Estamos preocupados porque la iatrogenia es un problema de Salud Pública de gran magnitud”, declaró Beatriz González López-Valcárcel, para quien este problema “trasciende los muros del hospital”. Así, describió cómo en Estados Unidos, los costes de estos eventos adversos llegan a ser de 270.000 millones de dólares anuales.

En España, prosiguió esta profesional sanitaria, el 9,3 por ciento de los ingresados en hospitales y el 11,2 por ciento de quienes pasan por Atención Primaria sufren algún tipo de efecto adverso relacionado con las intervenciones quirúrgicas, infecciones o medicamentos. Entre 2001 y 2006, hubo 350.000 ingresos por estos efectos, lo que supone un coste por paciente de 5.000 euros y, por tanto, un 6,7 por ciento del total del gasto sanitario del país.

“Es un problema de salud y es un problema de dinero”, apuntó la presidenta saliente de SESPAS. Hay “causas latentes”, como la medicalización de la sociedad. “Entrar en un hospital es un peligro”, aseguró, tras lo que señaló que ello es algo de lo que la sociedad no es consciente y, por el miedo de que “el paciente acabe demandando, se piden pruebas innecesarias”.

“No es ninguna anécdota”, comentó, en este sentido, Andreu Segura. “Es mejor que estemos que el hecho de que no estemos, pero nos sabe mal que el saldo negativo sea tan alto”, lamenta con respecto a la labor de los médicos. “No podemos garantizar que en alguna ocasión pase, por lo que hay que ser prudentes”, recomendó. Sin embargo, “estigmatizar el error médico no es conveniente”, aunque “ninguna intervención sanitaria es inocua” y eso el paciente debe tenerlo en cuenta y, a su juicio, reflexionar antes de solicitar esas pruebas sobre si son totalmente necesarias o el posible evento adverso es peor que el beneficio.

Voluntad de Sanidad

Ante estas evidencias, el Ministerio de Sanidad “tiene voluntad” de actuar, según informó Romero, que añadió que ese organismo “en este año lo quiere sacar adelante”. “Yo no acabo de ser tan optimista”, reflexionó,  pesar de que ya existe un grupo técnico trabajando en cuestiones como las que se muestran en el documento ‘Iatrogenia: análisis, control y prevención‘.

2 Comentarios

  1. ADR says:

    “De las políticas de recursos humanos, mejor no hablamos”, (…). Pues es de lo primero que hay que hablar: nos recortan sin cubrir las jubilaciones, los contratos en el sistema público son precarios, los centros sanitarios se colapsan, los médicos nos cansamos y luego se nos exige que no cometamos errores bajo amenaza legal. Definitivamente esta profesión es para masoquistas o así lo siento en algunos momentos.

  2. Rafael Pacheco Guevara says:

    La iniciativa que describe la noticia es oportuna y necesaria. También es interesante el comentario de ADR: esta profesión, con demasiada frecuencia, nos parece diseñada para “masoquistas”…
    Obligación de estar bien formado, con actitud constante de ayuda y de servicio, mostrando interés y compasión, estudiando y leyendo, luchando contra la enfermedad y, a menudo, mal mirados, mal tratados, mal pagados y pendientes de no cometer errores, a la vez que evitando, por maleficente y poco ética, la práctica medicina defensiva.
    ¿Saben, realmente, las nuevas generaciones de médicos como es esto de la Medicina Pública? ¿Tienen claro donde se meten?
    ¿Tolerarán, durante toda su vida profesional, este “estado de las cosas”?
    ¿Queremos los médicos que nuestro hijos sean médicos? ¿En que porcentaje?
    ¡Más nos valdría detenernos en analizar todo esto!

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