Punto de vista Apuntes de un boticario

¿Y así me lo paga usted?

Nueva defensa de la atención farmacéutica, a juicio del autor insuficientemente valorada, por más que la farmacia actúe en múltiples ocasiones como verdadero instrumento de triaje asistencial.

Un amigo cuenta, con mucha gracia, que operado de hemorroides y habiéndole aparecido, tras algún tiempo, unas dolorosas secuelas le pidió cita al proctólogo que lo intervino. Una vez sentado ante el cirujano y tras el saludo protocolario, Pepe, que es simpático y comunicativo por naturaleza, sin la clásica pausa convencional dijo:

-“Mire, hace dos años usted me operó de hemorroides, no sé si se acordará…”

El médico lo miró brevemente a la cara y le espetó:

-“No me acuerdo ni de su cara ni de su culo”.

Esto tan verídico y “gracioso”, contado en su momento, ahora yo no le veo maldita la gracia.

Cuando alguien ha tenido una grave enfermedad que ha curado con mucho esfuerzo y sacrificio, es usual que la “gente” no muy allegada pregunte:

-“¿Cómo te encuentras? ¡Qué bien te veo! Ya, a Dios gracias, todo ha pasado”

Desconocedoras del sufriente y sus circunstancias

Estas personas desconocedoras del sufriente y sus circunstancias se quedan, como es lógico, sólo en la “superficie” del problema. No saben, o no quieren saber (que esa es otra), que tan largo proceso de recuperación ha dejado unos daños sentimentales y psicológicos más allá de la puta patología  del recuperado enfermo. No saben que a causa de este largo y penoso proceso, valga el ejemplo, la relación con su mujer se ha ido deteriorando hasta llegar a la solicitud de divorcio y que en ese preciso momento se encuentra ante una dura encrucijada familiar.

Todo lo dicho es un prólogo para escribir sobre la figura del boticario de mostrador al que se le acusa de “entrometerse” en asuntos sanitarios que no le son propios, cuando, por el contrario, en el panorama de la atención sanitaria actual su papel es cada vez más crucial, pues la despersonalización de la medicina es el pan nuestro de cada día.

El médico de hoy practica el “distanciamiento” teatral de Stanislavski, pero, al revés de lo que recomendaba el ruso, no se “mete” en el personaje, que es su enfermo

En el mundo médico se suele hablar del síndrome del recomendado y de ahí el que yo, sin serlo, me permita relatar  una anécdota ocurrida hace muchos años en una pequeña capital de provincia. En esta ciudad ejercían dos famosos traumatólogos que “competían” en sana armonía entre su cuantiosa y selecta clientela. Había veces que el pueblo llano hablaba de ellos como si se tratase de la Pepsi Cola o la Coca Cola.

“Yo que tú llevaba al niño para que lo operase Don Antonio”

“Pues a mí me merece más confianza Don Juan”

En cierto verano, y estando de vacaciones Don Antonio, un hijo de éste se fracturó un brazo. Sus tíos lo llevaron de inmediato a la consulta de Don Juan que lo trató, lo operó, lo enyesó y cuando su compañero retornó del viaje le dio sus más efusivas gracias. Oyó sus explicaciones, que le parecieron correctísimas, y así quedó la cosa hasta que una vez quitado el yeso la fractura no había consolidado y hubo de nuevo que operar. Conclusión: El paciente, que aún vive, tiene un brazo más corto que otro.

Por ello entiendo lo del “recomendado” y que sea hasta lógico que ante una situación patológica, por leve que sea, un médico acuda a otro compañero al que incluso no conozca. El médico de hoy practica el “distanciamiento” teatral de Stanislavski,  pero, al revés de lo que recomendaba el ruso, no se “mete” en el personaje, que es su enfermo y se aleja de su condición de médico, sino que sigue “metido” en su bata, en sus pruebas complementarias y en su ordenador.

Restos de humanización sanitaria

Las farmacias, con su titular y su equipo cada vez más preparado para hacer Atención Farmacéutica, son los centros sanitarios privados de atención pública que, sin reconocimiento administrativo ni económico, constituyen los mejores y más numerosos puntos de triaje de España

Desgraciadamente la enfermedad no es teatro y hoy sólo quedan si acaso restos de humanización sanitaria en pequeños pueblos donde la complicidad entre médico y farmacéutico hacen que el enfermo se sienta persona. Quede claro que no hablo del farmacéutico hospitalario y del médico especialista, ambos en su “burbuja” clínica, sino, aún saliendo del ámbito rural, del también accesible boticario de barrio.

Un hígado cirrótico aislado que diagnostica un médico no tiene validez si no sabe que pertenece a Pepe, el borracho marido de Carmela a la que le pega unas palizas de muerte y que sólo lo sabe la víctima y el boticario del barrio. Pepe es un alcohólico que necesita ayuda que él cree paliar sólo con medicamentos Y lo peor es que su médico también lo cree así.

Las farmacias, con su titular y su equipo cada vez más preparado para hacer Atención Farmacéutica, son los centros sanitarios privados de atención pública que, sin reconocimiento administrativo ni económico, constituyen los mejores y más numerosos puntos de triaje de España.

En estas fechas veraniegas, sin ir más lejos, las “urgencias” se llenan de “quemados por el sol”, “picados por avispas”, “intoxicados por medicamentos” afectados que se sienten “muy necesitados de urgente atención” y por ende potenciales agresores de médicos, como comenta con su ironía habitual la Dra. Lalanda

Si se hiciese, lo he escrito infinidad de veces, un estudio socio sanitario del número de pacientes que, gracias a la Atención Farmacéutica, son “desviados” a sus casas en lugar de a las urgencias o a los especialistas que a su vez, en legítima defensa, los “derivan” hacia infinidad de pruebas complementarias, habría que reconocer en términos económicos lo que el farmacéutico aporta al SNS.

Reforma gallega

Y cuando tras mucho tiempo reivindicando esta gestión constato, con satisfacción, que en Galicia se va aprobar el 25-6 una nueva LOF, me quedo de piedra al comprobar ciertas “matizaciones” culposas sobre esta Ley viendo la siguiente información. Pasen y lean.

“Ahora la situación, dice la noticia, (hablamos de la permanente reivindicación no sólo de la Atención Farmacéutica, “in situ”, sino de la Domiciliaria), se repite en Galicia, donde el Parlamento ha optado por no rematar la faena. En este caso, más que nunca, la AFD se ha quedado “a las puertas” de convertirse en realidad. Serán otras CC. AA. quienes tengan que ponerle el cascabel al gato… Sí así lo consideran.

El proyecto de nueva Ley de Ordenación Farmacéutica Gallega con la que actualizar la hasta ahora vigente de 1999 recogía la posibilidad de que se pudiese llevar a cabo “atención farmacéutica domiciliaria a pacientes en zonas rurales que por sus condiciones (físicas o de salud) no puedan desplazarse a la farmacia”. Así se mantuvo hasta la celebración, el pasado 19 de junio, de la Comisión de Sanidad, donde quedó visto para sentencia el dictamen de la norma.

Días después, el 25 de junio, el Parlamento de Galicia aprobó la nueva LOF regional, con los votos favorables de PP y PSOE y las abstenciones de BNG y En Marea; sin votos negativos, con una modificación de última hora y “desconocida” por los Colegios Farmacéuticos que les “obliga” a calificar esta ley como “buena, pero no “redonda”. Es el caso de la exclusión final de la opción de que las farmacias realicen AFD, siendo sustituida por una, venida a menos, “entrega informada de medicamentos a domicilio”.

En concreto, el definitivo artículo 6 de esta ley indica que “a aquellos pacientes en zonas rurales que por sus condiciones (físicas o de salud) no puedan desplazarse a la farmacia se podrá realizar la dispensación en sus domicilios” siempre que englobe “la entrega informada y el cumplimiento de las garantías de dispensación de medicamentos”.

A la espera del desarrollo legislativo

Ahora bien, desde los COF no se da todo por perdido. De hecho, ya se ha producido una primera reunión el 27 de junio entre los colegios y los grupos políticos con representación en el Pleno. “Vamos a tener que seguir trabajando y sentar las bases para enfocar la AFD. Va a necesitar un desarrollo muy meditado y concienciado”, afirman los mandatarios farmacéuticos gallegos.

La frase: “Se va a necesitar un desarrollo muy meditado y concienciado”, desde el punto de un raciocinio ponderado puedo entenderla pero no desde “el miedo” que subyace, en mi opinión, de que el farmacéutico rompa con la estrechez de sus “miras” actuales.

Si es así, y comprendo que yo hile muy fino, nunca saldremos de pobres.

Hay que sacar pecho y si es necesario traer ante el “Tribunal de la Justicia” a todos los testigos, nuestros permanentes usuarios, que son muchos para que declaren cómo y de qué forma su boticario de cabecera los ha sacado muchas veces de un apuro, los ha orientado, los ha tranquilizado (¿tiene precio la palabra tranquilidad?) y hasta a veces los ha ¡curado!

Y si esta última frase pone en bandeja a nuestros detractores para que nos denuncien por competencia ilícita, recurramos a este eufemístico “Tribunal de la Justicia”, que me acabo de inventar, para que la reparta en su justa medida.

Si no es así, hay otro Tribunal que es el Supremo, y no me refiero al que se ubica en Madrid sino al que está allá en los cielos presidido por Dios. Pero en este caso, al tratarse de justicia divina, hemos de pasar por una “vista previa” cual es la de marchar al Santuario de Lourdes en donde habita su Madre. Y que ella con su mediación obre el milagro del reconocimiento social y sanitario del farmacéutico.

Amén.

Pedro Caballero-Infante

Farmacéutico. Especialista en Análisis Clínicos caballeroinf@hotmail.es Twitter: @caballeroinf

10 Comentarios

  1. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    EL NEGOCIO FARMACÉUTICO, QUE NO, “ATENCIÓN FARMACÉUTICA”
    El verano constituye una estación especialmente peligrosa para los niños y ancianos. Las elevadas temperaturas o la exposición al sol pueden tener consecuencias funestas, si no se toman las precauciones oportunas. Se pueden dar casos de alteraciones de la mente, e imaginarnos historias fantasiosas en el ámbito botiqueril. Y hasta puede que hasta haya quien crea que el boticario tiene un papel crucial en la atención sanitaria actual. Pero el colmo de la fantasía y las alucinaciones estivales, creo que puede ser considerar a las farmacias, “con su titular y su equipo”, como residuos de la humanización sanitaria.
    Bajo mi modesto punto de vista, quien afirma tales cosas, solo puede estar bajo los efectos de una insolación. Es decir, bajo los síntomas de desorientación, agitación y confusión, que junto a otras señales, como fiebre, convulsiones o sequedad de la piel, justificarían tal desbordamiento de fantasías.
    La realidad es bien diferente. La farmacia está pasando de ser uno de los negocios más rentables, fáciles y florecientes, a ser cuestionada. Evidentemente, nuestra sociedad no puede mantener el actual sistema monopolista de comercialización de medicamentos, pues ello podría rayar en la utilización inadecuada de los fondos públicos. Lo sensato es buscar otras formas de distribución de la mayor parte de los medicamentos, cuya finalidad no sea una desmesurada y voraz rentabilidad económica. Igualmente resulta una inadmisible falacia mantener el elevado número de graduados que salen de las Facultades de Farmacia, pues supone un gasto social innecesario e improductivo.
    Mi punto de vista es muy diferente de considerar a las boticas y su “atención” farmacéutica, como “centros privados de atención pública”, o los “mejores y más numerosos puntos de triaje de España”. Considero inadmisible cualquier intento de intrusismo por parte del boticario en ámbitos y espacios asistenciales para los que no tiene capacidad, ni formación académica alguna.
    Por más que le pese al opinante anterior, la Ley de Ordenación Farmacéutica Gallega, supone un ejemplo de coherencia y sentido común. Los boticarios pueden seguir luchando en su ilegal e inconsciente meta de la “atención farmacéutica domiciliaria”. Seguro que van a encontrar laboratorios que financien su ocurrencia y a muchos ilusos y mentecatos miembros de la clase política que les escuchen.
    Y para terminar, lo de mezclar el “Tribunal de Justicia”, con el “Tribunal Supremo Celestial”, junto a otras menciones religiosas que no vienen al caso, no me deja ninguna duda: Estamos ante un caso de insolación.

  2. Manuel García García says:

    Por lo que soy capaz de entender, el Sr. Isidro ha sido mal diagnosticado por un boticario, si hubiera pasado por urgencias un R1 no hubiera fallado. Vd. creo que hace un juicio muy rápido de la formación de un farmacéutico sobre cómo tratar una enfermedad que estoy convencido que en ningún caso hacen. Probablemente Vd. haya recomendado más medicinas que un farmacéutico. Su desconocimiento es total en lo que es una oficina de farmacia, su inversion, sus márgenes, sus costes, el tiempo que tarda en cobrar.
    Deberá saber que la mayoría de los farmacéuticos que salen de la facultad ( y cada cual tiene el derecho de estudiar lo que quiera ) no tiene oficina de farmacia, porque su coste es altísimo y su margen poco, vaya a algún pueblo pequeño y pregunte al boticario. Un farmacéutico tiene suficientes conocimiento para dedicarse a otro trabajo que no sea tener oficina, como un médico se puede dedicar a algo más que no sea la medicina. Y prefiero callar como hacen fortuna muchos médicos si no existieran las farmacéuticas y todo lo que está alrededor de la medicina.

  3. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Estimado D. Manuel García García: Le agradezco que haya leído mi comentario anterior, aunque no comparta mis puntos de vista.
    En primer lugar no se de donde saca usted que yo haya «sido mal diagnosticado por un boticario», pues independientemente del acierto o el error, el caso lo hubiera llevado a un juzgado. Si que estoy totalmente de acuerdo con usted en que los farmacéuticos no tratan enfermedades, ¡ y que lo intenten!, pues ya veríamos como les responderían sus amigos los médicos.
    Efectivamente, mi desconocimiento sobre la oficina de farmacia es grande, pues afortunadamente pueden pasar años sin que la visite. Pero créame, mi recuerdo de ella no difiere mucho del de una tienda de cualquier tipo. Productos de belleza, productos alimenticios… y eso si, montañas de cajitas de pastillas. El farmacéutico trata de endosarte aquellos productos más caros. Y lo entiendo, pues su profesión no deja de ser un negocio. Y por ello entiendo que el 75 % de los productos que se venden en una farmacia, deberían estar liberalizados, con lo que su precio sería mucho menor.
    Lo de que cada uno estudie lo que quiera, solo lo comparto a medias. Fíjese que formar a cualquier estudiante en la Universidad nos sale muy caro a la sociedad, no solo a la familia del estudiante, o al propio estudiante. No es admisible formar a universitarios para que luego ejerzan su profesión en otros países, en el mejor de los casos, o sencillamente, luego no desarrollen el campo profesional para el que han sido formados.
    Creo que estará de acuerdo conmigo en que si una persona quiere dedicarse a dirigir construcciones, lo normal es que estudie arquitectura. Pues bien, resulta que una actividad tan básica y fundamental para conservar la vida de las personas, como es el cuidar, también requiere de un grado universitario para poder ejercerla. Obviamente, dentro de estos cuidados, se encuentran el prevenir las enfermedades y promocionar la salud. Y esto último, no lo digo yo, sino la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Dicha norma, también asigna sus funciones a los farmacéuticos, no señalando en ningún lugar que tengan que participar directamente en la atención al paciente y en las acciones antes señaladas.
    Evidentemente que un farmacéutico, ya graduado, puede dedicarse a otro trabajo. Puede poner una tienda de calzados, regentar un bar, abrir un concesionario de automóviles, o la actividad, no reglada, que le apetezca. Pero si se decide por dedicarse a actividades y profesiones, para las que se requiere una formación específica, estará llevando a cabo una actividad ilegal.
    Finalmente, no me parece oportuno que usted opte por callar si conoce casos de corrupción, sean de médicos, o de cualquier otro profesional, sanitario o no sanitario. Como ciudadanos tenemos el deber de poner en conocimiento de la justicia, yo ya hace tiempo que deje de confiar en la administración sanitaria, cualquier caso de este tipo que conozcamos. Porfa, al menos, infórmenos a través de Acta Sanitaria, único medio que nos deja exponer nuestros puntos de vista.

  4. Manuel García García says:

    Sr. Isidoro, no me estime porque no tiene motivos y no lo considero una cortesía y un acto de educación ya que no me conoce.
    Según entiendo por su salud de hierro no visita la farmacia, entonces cuando Vd. O alguno de su familia necesitan medicina las fábrica o como las consigue? Sabra Dios que hace.
    Me sorprende que sepa de farmacia y farmacéutico si no va a ellas. Quiero que sepa que el resto de las personas si vamos a la farmacia y conocemos la labor de los farmacéuticos pero» in situ», no desde la puerta. Mire como creo que desconoce la cantidad de miles de pueblos que necesitan una farmacia y no la tienen porque el farmacéutico ese que Vd dice que se hacen rico vendiendo productos se ha tenido que marchar porque no sacaban para conocer, es necesario la AFD .
    Como el médico va a hacer su aviso, el enfermero el suyo el farmacéutico debe atender a estos enfermos para su medicación, ya que el producto que necesita puede estar en falta y lo tenga que sustituir por otro de iguales características.
    Es de muy mal gusto ningunear ninguna profesión, yo le podría decir que al estado le cuesta dinero muchas licenciaturas como; Filologias, Historia, Geografía,Química, Biología, y nos quedamos con medicina, arquitectura e ingeniería.
    Según Vd con esto sobra.
    Vd será bien conocedor y si no lo es se lo digo, de la cantidad de diplomados de enfermería que salen de la facultad y si me pongo a ningunear los como Vd hace con los farmacéuticos le diría que para pinchar culos sacar sangre tomar la tensión y hacer curas, no se necesita tantos estudio. Y no es cierto pues estos Srs como todos los que tienen contacto con la sanidad tienen una labor magnífica a nivel humano, escuchan y calman muchas ansiedades, está es la labor que Vd quiere quitar al farmacéutico con la ADF .
    Sr.Isidoro, una farmacia no es un quiosco de pictolines, cuando un enfermo viene por su medicación y está en falta se le da otra de las mismas características que este aceptada en el petitorio del SAS y no la más cara, sino la más barata.
    Sería largo de explicarle cómo funciona una farmacia, si todos nos conociéramos los nombres comerciales de los principios activos seríamos farmacéuticos, o Vd es capaz de decir todos los nombres comerciales de la ( cefuroxima ).
    Si los sabe ya le queda poco para farmacéutico.
    Con respecto a los productos de cosmética le diré que cada producto de estos que se vende en farmacia tienen un componente terapéutico y el que no lo tiene se vende en las Parafarmacia, desde luego el que va a una farmacia y le cuelan un producto caro y que no necesita es que es » idiota».
    Las farmacias ni se pueden ni se deben liberalizar, existe muchos controles actuales para que el medicamento al enfermo con todas las garantías. Si se pudieran vender de forma unitaria y por envase clínico las mafias se harían con el control de una medicación y pasaría lo que en los países subdesarrollados, menos dosis y de mala calidad de productos de excipientes etc.. y no decir por las cápsulas que vendrían vacía y los placebos que llegarían al país.
    Por todo esto se se evita una AFD.
    Meta sus narices en las subvenciones innecesarias de tantas fundaciones que no sirven para nada y dejé que los jóvenes se sigan formando en lo que les gusta, de la facultad de farmacia salen muy buenos investigadores.

  5. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Estimado D. Manuel García García: Le agradezco nuevamente que haya leído mi respuesta.
    Y si usted considera algo ofensivo que me dirija a usted utilizando estos términos, nada más lejos de mi intención, le animo a que me denuncie ante el juzgado. Yo al menos me molesto en saber cómo se llama a quien me dirijo, lo que usted no hace en su primer comentario.
    Le voy a desvelar uno de los principales secretos de mi salud, ya que veo su interés por tal tema. Visito al médico, y también al boticario, faltaría más, lo estrictamente necesario. No me dejo embaucar por análisis, pruebas, y también, tratamientos, innecesarios. Es decir, me guio por la evidencia científica. Y créame, siento vergüenza porque en pleno siglo XXI tengamos que hablar de “evidencia científica” en el ámbito sanitario, pues ello demuestra como algunos juegan con la salud de las personas, con total impunidad. Dado su interés por la Enfermería, le diré que no conozco a ninguna enfermera o enfermero que se mueva por estos terrenos “fangosos”.
    Siento darle un disgusto, pero la Diplomatura en Enfermería ya hace años que desapareció. Veo que también lo ignora. Lamento, realmente no, decirle que hoy las enfermeras estudian un Grado Académico de cuatro años, como los farmacéuticos. Y muchos de los que no hemos podido acceder a estos estudios, nos hemos preocupado para llegar, a través de la Universidad, al mencionado Grado ¡Y siéntese si es que esta de pie!. También muchas enfermeras están accediendo al Título de Doctor. Perdóneme por haberle amargado el día.
    Veo que no quiere entrar en el ámbito de los “diagnósticos” del boticario, con el que comienza su primer comentario.
    Tiene usted mucha razón, desconozco las tiendas de farmacia. Digo “tienda” adrede. Uno de mis recuerdos de estas, se remonta a la época de los vistosos expositores con tiritas “Agatha Ruiz de la Prada”. ¡Y ya ha llovido! Puede que para usted tan especiales apósitos, supongan un motivo de orgullo para las farmacias españolas, pero acepte que yo no comparta tales sentimientos.
    Si tan buenos servicios prestan nuestras farmacias, ¿por qué no informan a los usuarios, de forma sistemática, de la marca o preparado más barato, de un fármaco determinado, para que éste elija? Yo también le invito a usted a que compruebe como se trata de endosarle los preparados de mayor precio. Por lo tanto, también usted, ignora muchas cosas de las farmacias.
    Ya en otra ocasión hice mención a los “algebristas”, figura sanitaria de primer orden en la Edad Media que, por pura lógica, y por los avances sanitarios, desaparecieron. Y lo hice para poner un ejemplo de lo que debería suceder con las vigentes estructuras medievales de dispensación de medicamentos.
    Otro lastre del ámbito farmacéutico lo menciona usted indirectamente. Mientras se venden o traspasan farmacias por muchos millones de euros, otras oficinas se ven obligadas a cerrar. Le pido que reflexione sobre ello. No creo que sea un motivo de orgullo para los profesionales de este ámbito.
    Veo que también desconoce como se lleva a cabo la atención sanitaria en nuestros días. Aquello de los “avisos”, y lo de “pinchar culos” como labor principal de los sanitarios locales ya paso a la historia. La enfermera tiene una consulta propia, donde entre otras muchas funciones independientes, realiza labores de prevención de la enfermedad y promoción de la salud. Esto, al menos, mientras le dejen, pues parece ser que algunos negociantes pretenden ahora arrebatárselas. Estos últimos, sí que realmente “ningunean” y desprecian a otros profesionales, además de pasarse nuestras leyes y normas “por el forro”.
    Y ya lo creo que los medicamentos llegan al enfermo, no sé si con garantías o sin ellas, pero solo hay que advertir los botiquines que existen en cada casa. Sigo pensando que el 75 % de los fármacos se deberían obtener sin el parafernálico filtro farmacéutico.
    Habla usted de placebos. Le invito a conocer estudios sobre los efectos de un 30% por ciento de los fármacos. Creo que me quedo muy corto en mi apreciación.
    Considero fundamental la investigación en el desarrollo de nuevos fármacos para hacer frente a viejas y nuevas enfermedades. Pero cuantos graduados en Farmacia se van a dedicar a éste campo, ¿un 3, tal vez un 5 %?. Sigo pensando que las universidades deben formar a profesionales necesarios para la sociedad, por el alto coste que nos supone tal formación.
    No voy a tener su mal gusto y falta de respeto, diciéndole donde debe meter usted su órgano olfativo. Simplemente le recuerdo su deber ciudadano de exponer ante la justicia, en lugar de callar, como señala en su primer comentario, aquellos posibles casos de corrupción. Ello, sin duda alguna, le ayudará a sentirse mejor.

  6. Manuel García García says:

    Sr. Isidoro, no voy a contestar más a su veneno contra los farmacéuticos, no sé a lo que se dedica ni me importa, pero utilice sus conocimientos en no joder a los demás y a si le molesta que algunos nos hagamos ricos con las farmacias, estabilice y salga de su miseria personal. Ya está bien no quiero hacer de este medio un enfrentamiento con un resentido. Y que sepa que estoy muy tranquilo y llevo a la justicia a quien consideró oportuno.

    • Natxo says:

      Estimado Isidoro: Tienes que reconocer primero que la ignorancia es atrevida. Supongo que con esa ignorancia que tienes no te dedicas a prescribir o en todo caso si lo vas a hacer consulta a un Farmaceutico. Desconoces la historia y porque se separaron la medicina y la farmacia.Desconoces que estudia un farmacéutico. Desconoces que los farmacéuticos SI diagnosticamos(todos los días y en todas las farmacias) Desconoces que a mi me consultan médicos de todas las especialidades (no son ignorantes como tu) puedo seguir pero me cansa la ignorancia

  7. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Estimado D. Manuel García García: Le agradezco nuevamente que haya leído mi respuesta.
    A medida que usted se va despojando de sus caretas va manifestando sus “nobles” y “ejemplares” sentimientos. No le voy a responder a sus insultos y descalificaciones con otras ofensas y desprecios, pues con ello descendería a los niveles “éticos” y de “humanidad” en que parece usted moverse, “como pez en el agua”.
    Permítame que sienta lástima y compasión por usted, pues ante todo, le considero un ser humano, y tales sentimientos son propios de nuestra especie. También porque pertenezco a una profesión tan maravillosa que así me lo exige.
    Se equivoca rotundamente en su apreciación, pues mi felicidad a nivel personal y profesional es muy considerable. No tengo que envidiar a nadie, en tal sentido. Y por ello, tal vez consiga usted entender, que no necesito abarcar otros campos profesionales ajenos al mío, como pretenden los boticarios.
    Fíjese, sin darse cuenta, D. Manuel, se ha convertido en un claro ejemplo de la “insolación” de la que hablaba al principio de estos comentarios. O tal vez, lo suyo sea algo más serio, pues no es normal despreciar y odiar a alguien que se desconoce, y que se dirige a usted con palabras, no con los improperios y ludibrios, que usted se permite.
    Aunque no se lo crea, este intercambio de ideas, insultos, en su caso, también me han servido para aprender. Muchas gracias por recordarme mis muchas limitaciones…¡ya sé que no soy farmacéutico! Pero, créame, visto su ejemplo, sería lo último a lo que aspiraría.
    Reconcíliese consigo mismo, y acepte deportivamente aquello de “ir por lana…”
    Y este tranquilo, no le voy a mandar un frasco de mis “venenos”.

    • Carlos Nicolás says:

      Con la publicación de este comentario, cerramos el debate abierto entre estas dos personas.

  8. Isidoro Jiménez Rodríguez says:

    Estimado D. Natxo:
    Constituye para mí un motivo de satisfacción que una “lumbrera”, como demuestra ser usted, se pare a leer mis comentarios.
    Es una pena que no nos dé a conocer su nombre completo, pues pasaría a la historia como boticario que diagnóstica enfermedades y prescribe medicamentos. Puede agradecer la triste situación de nuestra administración sanitaria, pues lo que usted asegura hacer, como farmacéutico, es muy grave y punible, y por lo tanto, actúa al margen de la legalidad.
    No voy a entrar a su provocación para contarle lo que yo vengo haciendo, o dejo de hacer, si no se corresponde con mi campo profesional, a lo largo de los más de cuarenta años que vengo ejerciendo mi profesión. Por fortuna, yo no necesito traspasar las reglas éticas y morales para abarcar aspectos que no se corresponden con el cometido que me ha asignado el ordenamiento jurídico.
    Conserve usted tanta sapiencia y conocimientos, como asegura tener. Aunque sería deseable que los emplease para engrandecer su ámbito profesional, no para “intrusarse” en aspectos que desconoce, o al menos, debería desconocer, si es que no posee la titulación académica correspondiente.
    Añada usted algo muy importante a su deslumbrante currículum, como es el ser un gran prestidigitador y mago. Su tránsito a través del tiempo, hace que el comentario de fecha 25, aparezca con anterioridad a otros del día 23. Evidentemente, su ilustración y sabiduría le hacen sortear las leyes físicas y reglas a las que nos tenemos que someter los mortales.

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