Política y Sociedad La Comisión de sanidad del Congreso de los Diputados pide comparecencia de la ministra Mato

Los sindicatos del SERMAS no comprenden que no saltaran las alarmas ante la afectada por ébola

Una de las reflexiones más interesantes de las organizaciones sindicales que componen la Mesa Sectorial de Sanidad del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS), es que a quién se le ocurre pensar que no exista un sistema de alarma cuando una persona en contacto con el virus del ébola va a un hospital, como lo ha afirmado Julián Ezquerra, secretario general del sindicato médico de Madrid, Amyts.

Esta apreciación fue hecha por Ezquerra en una rueda de prensa convocada tras la reunión que los sindicatos que componen la mesa de negociación madrileña (SATSE, AMYTS, CSIT-UP, CC.OO, UGT y USAE) habían mantenido en la dirección general de Recursos Humanos de la Consejería de Sanidad. Otro detalle de gran importancia y que se puso de manifiesto en el encuentro con la prensa es que el protocolo era desconocido por los trabajadores y por los propios sindicatos.

Mercedes Vinuesa, directora general de Salud Pública, en el Congreso de los Diputados

Mercedes Vinuesa, directora general de Salud Pública, en el Congreso de los Diputados

Así lo manifestó el secretario general de Amyts, Julián Ezquerra, en respuesta a una pregunta que siempre tiene una contestación ambigua y es la de si la auxiliar de enfermería contagiada de ébola había comentado, en su hospital de referencia (el Hospital Universitario Fundación Alcorcón), que había estado en contacto con la enfermedad. Si bien al comienzo Ezquerra pareció haber afirmado que la profesional sí había informado de su estancia en el hospital Carlos III cuando se hallaban los misioneros infectados, Miguel Pajares (proveniente de Liberia) y Manuel García Viejo (de Sierra Leona).

Sin información sobre el estado de la infectada

Por lo pronto nada se sabe del estado de salud de la profesional afectado, puesto que, según informaron los sindicalistas, la propia enfermera y su familia habían manifestado explícitamente que la información tuviera carácter privado, si bien el marido de la auxiliar de enfermería, al parecer también contagiado, ha manifestado a un medio de comunicación que su mujer siguió en todo momento las instrucciones que le dieron. Hay que destacar que la profesional contagiada tiene una experiencia de más de 14 años y que se presentó voluntaria al servicio.

Era la segunda vez en pocas horas que los sindicatos de la Mesa Sectorial eran convocados por las autoridades sanitarias, puesto que a última hora del lunes (6 de octubre) habían asistido a otra reunión en la sede de la Consejería madrileña y en la que los sindicatos exigieron medidas; entre ellas, la de que la vigilancia pasiva decretada para el personal que había estado próximo a la enfermedad y a la enfermera se convirtiera en activa, como así ha ocurrido. De tal manera que está funcionando entre todas las personas que estuvieron a su vez en contacto con la auxiliar de enfermería que, según confirmaron los sindicatos, no fueron pocas puesto que concurrió al examen de oposición que se han celebrado estos días en Madrid para varias categorías sanitarias.

Los seis días de descontrol

Durante seis días la auxiliar de enfermería estuvo descontrolada,-desde el día 30 de septiembre en que se presentó en el hospital de Alcorcón y fue desviada a atención primaria. Y posteriormente a su casa, ya que no alcanzaba los 38, 6 grados de temperatura que establece el protocolo, aunque ya se podían apreciar, siempre según los sindicatos, manchas en su piel.

Aunque los sindicatos dejaron claro en todo momento que no pretendían alarmar a la población, sí que exigieron la dimisión de todas las autoridades sanitarias nacionales y madrileñas, si bien Julián Ezquerra precisó que no quieren que se vayan ahora “dejándonos instalados en caos”. Así que les llamó a cumplir con su responsabilidad.

Cadena de fallos

La retahíla de equivocaciones no se hizo esperar. Los sindicatos apuntaron al desmantelamiento del hospital Carlos III, especializado en infecciones tropicales, la vuelta a ponerlo en marcha atropelladamente, o al problema del hospital Gómez Ulla, llamado a ofrecer medicina especializada en infecciones e inhábil en la actualidad ( durante 4 ó 6 semanas) por un problema con el aire acondicionado.

Otros problemas apuntados fueron la falta de una formación especializada en la materia, insistiendo especialmente en que son profesionales suficientemente formados, aunque no en concreto en el virus del ébola. Le siguieron cuestiones como las condiciones en que se encontraba el equipo o lo adecuado del tallaje. Rechazaron en todo momento la insinuación de que pudo producirse un fallo por parte de la profesional infectada al despojarse  del traje especial; extremo insinuado por la Administración. Anteriormente, el representante del PP en el Congreso de los Diputados, Rubén Moreno, había mantenido que el equipo siempre se había vestido y quitado el traje ante la atenta mirada de un especialista.

Un detalle especialmente importante es que el protocolo no era conocido por el personal y ni siquiera por los sindicatos, según aseguró José Manuel Freire, del Sindicato de Enfermería, Satse.

Incomparecencia de la ministra

Este martes, 7 de octubre, fue un día frenético en el que prácticamente no ha habido organización que se precie que no haya convocado rueda de prensa. En el Congreso de los Diputados todos los partidos representados en la Comisión de Sanidad reclamaban la presencia de la ministra, Ana Mato. En su lugar, la directora general de Salud Pública , Calidad e Innovación, Mercedes Vinuesa,  hacía frente a la situación desde un punto de vista técnico, mientras que  sus señorías exigían explicaciones desde un punto de vista político.

El portavoz de Izquierda Plural en la Comisión de Sanidad, Gazpar Llamazares, destacó la improvisación con que se había actuado y reconvino a las autoridades sanitarias por “adecuar el protocolo al capricho del sistema sanitario” y de no respetar los criterios de salud pública. Y reprochó al Gobierno el habernos convertido en el centro de la observación sanitaria internacional al meter el ébola en Europa; reproche que también emitirían los sindicatos más tarde.

Conxita Tarruella, la portavoz de CiU en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, pidió “explicaciones y medidas urgentes. Y se quejó de tener que seguir por los medios de comunicación lo que está ocurriendo, por lo que aseguró sentirse ninguneada.

El representante socialista, José Mertínez Olmos, aseveró que es tiempo de rigor y confianza en el trabajo de los profesionales y expertos y postergó la petición de responsabilidades políticas para más adelante. La confianza en nuestra sanidad, que calificó de solvente, fue un contrapunto a otras intervenciones más soliviantadas. Pidió una investigación exhaustiva y a Mercedes Vinuesa respuestas para corregir lo que no ha funcionado bien, puesto que interpretaba que las informaciones que transmitía Vinuesa además de no conllevar novedades “tiene muchas lagunas”.

Entre las preguntas planteadas por Martínez Olmos: ¿Cuántos profesionales calcula que están infectados por contacto con la enfermedad?, ¿Qué información tenían sobre protocolos?, ¿están estos basados en la evidencia científica?, ¿qué riesgos puede correr la población?, que dejó en el aire. Por último, llamó a corregir la política de cooperación internacional que está practicando el Gobierno.

Contacto con las principales organizaciones internacionales

La información contenida en la web del Ministerio de Sanidad y actualizada continuamente fue expuesta por el portavoz popular en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, Rubén Moreno, quien reprochó a sus señorías haber estado de vacaciones mientras en el Ministerio se trabajaba durante el verano en el establecimiento de protocolos, que mantuvo en todo momento que eran los convenios internacionales, haciendo referencia a la OMS y al Centro de Enfermedades Infecciosas y Salud Internacional. Moreno contraatacó a la acusación realizada por diversos diputados sobre el fracaso nacional del sistema arguyendo que en Estados Unidos tienen una situación más grave ya que el ébola está “diseminado por todo el país”.

El parlamentario popular aseguró estar trabajando en determinar el fallo del protocolo o de su “aplicación” y abogó por evitar el alarmismo. La puesta a prueba del sistema sanitario fue otro de los argumentos de un Rubén Moreno que no dudó en asegurar que  tenemos  una buena sanidad que permitirá salir de la situación. Y trasladándose a los tiempos del azote de la Gripe Aviar, cuando gobernaba el partido socialista, aseguró que su partido, el PP, no había hecho uso partidista de la situación. Acabó proclamando que “no podemos utilizar determinados casos para crear alarma social”.

Por último, la directora de Salud Pública, Calidad e Innovación, Mercedes Vinuesa, aseguró estar en contacto en todo momento con la OMS y otros organismos sanitarios europeos “en una investigación coordinada con la Comisión de Salud Pública”, en ese momento en reunión en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, donde se encontraba el consejero de Sanidad madrileño, Javier Rodríguez.

Otros interlocutores apuntados por Vinuesa son los embajadores, las sociedades científicas, los colegios profesionales y, naturalmente, las autonomías; por lo que en todo momento mantuvo que se está informando con transparencia. De riesgo bajo calificó la situación sanitaria actual, si bien mantuvo que todas las líneas de investigación seguían abiertas. Como colofón, el mensaje tranquilizador basado en la fortaleza del sistema y la calidad de los profesionales como trasfondo.