El mirador El Mirador

Embarazo, parto, puerperio y lactancia son parte de la salud de la mujer (la menstruación también). No dejes (mujer) que los médicos conviertan tu salud en enfermedad (para hacer negocio).

Juan Gérvas

El comentarista se enfrenta a quienes, no se sabe bien por qué (aunque detrás se advierten las trazas del negocio), están convirtiendo en enfermedades procesos tan naturales como la menstruación o el embarazo.

La mujer, el más poderoso agente de salud

Kerala es un estado de la India. Kerala tiene casi 100 millones de habitantes. Kerala ha sido gobernado desde la independencia por comunistas elegidos reiteradamente en un sistema democrático transparente (de hecho perdieron las últimas elecciones y ahora gobierna la derecha). Kerala es muy pobre. Kerala tiene mejor salud que Estados Unidos, uno de los países más ricos del mundo. Kerala basa su salud en la educación formal de su población, y especialmente de sus mujeres. En Kerala no hay analfabetismo (y existen más bibliotecas que en España). En Kerala la historia viene de antiguo pues, por ejemplo, ya emigraron allí algunos judíos tras la quema del templo de Jerusalén por los romanos, ya emigraron cristianos sirios tras la invasión musulmana y ya hubo una marajá influida por las ideas que se difundían de la Ilustración francesa.

La educación formal de la mujer es la clave de la salud de la población de Kerala. La mujer es el agente de salud más poderoso que existe en la Tierra. La mujer sabe cuidar de sí misma, de su familia y de la comunidad. La mujer tiene millones de años de evolución en que ha asegurado la supervivencia de la tribu mediante técnicas muy variadas que van desde la cohesión social a la ayuda al parto a otras mujeres pasando por el uso de plantas medicinales. La mujer ha incrementado su poder como agente de salud con la educación formal, al aprender a utilizar el conocimiento que se transmite por escrito. La educación formal es la herramienta clave en el incremento del poder de la mujer. Respecto a salud, es más importante el nivel de educación de la mujer que su propio nivel socioeconómico.

La mujer, ese obscuro objeto del deseo (médico)

La sociedad ha cambiado en los últimos años por efecto del desarrollo científico, democrático, económico y tecnológico. Ya no se precisa la fuerza bruta muscular de los varones y ya no se necesitan los fértiles úteros de las mujeres pues, respectivamente, las máquinas desarrollan el esfuerzo físico y las mejoras de los determinantes sociales permiten asegurar la supervivencia de la tribu con muy pocos embarazos. Ello da una oportunidad para vidas más plenas, pero varones y mujeres se han transformado en las sociedades desarrolladas en simples consumidores de bienes. Y entre los bienes más apreciados, los médicos y sus actividades preventivas, curativas y rehabilitadoras.

La mujer es el agente de salud más poderoso que existe en la Tierra

Para los médicos negociantes y para los patrocinadores de sus sociedades “científicas” (industrias y empresas farmacéuticas, alimentarias, tecnológicas y de organización de servicios) la mujer es el objeto del deseo, por su papel de agente de salud. Dichos negociantes, médicos y empresarios-accionistas, ven a la mujer como bien filmó Luis Buñuel en su película “Ese obscuro objeto del deseo”, versión libre de la novela de Pierre Louys, que puede verse en
http://cinetecauniversal.blogspot.com.es/2013/01/ese-oscuro-objeto-del-deseo-cet-obscur.html

Para las mujeres, la corporación médica-empresarial utiliza de cebo a los “expertos” con sus batas, cátedras, jefaturas de servicio-sección y presidencias de sociedades “científicas” y de sus grupos especializados (grupos comerciales, más bien, dada su financiación). La visión descarnada de esos “expertos” impresionará en el próximo futuro, como hoy impresiona la brutalidad física del protagonista varón de “Ese obscuro objeto del deseo”
http://auladefilosofia.net/2009/12/05/luis-bunuel-ese-oscuro-objeto-del-deseo-1977/

Sin embargo, la brutalidad física en “Ese obscuro objeto del deseo” es poca comparada con la brutalidad comercial de médicos y empresas que transforman a las mujeres en pura mercancía que alimenta sus ganancias.

La menstruación no está obsoleta

La mujer regla desde la menarquia a la menopausia. Ambas situaciones se relacionan, respectivamente, con la pubertad y con el climaterio. Ambas situaciones convierten a la mujer en carne de cañón
https://www.actasanitaria.com/menarquia-y-menstruacion-dos-oportunidades-para-convertir-a-la-mujer-en-carne-de-canon-medico/

Por abajo están algunos pediatras con su ansia de ocuparse de lo normal, de la salud. Por arriba están algunos ginecólogos con su ansia por no dejar escapar la presa. En medio algunos médicos de familia y algunos especialistas de salud pública, siempre subidos al carro del negocio. Buena expresión del éxito de esta triple influencia es tener por costumbre la visita anual al ginecólogo, un despropósito como bien se refleja en “¡Mujer, abandona a tu ginecólogo”!
http://www.quo.es/salud/medicina-en-crisis/mujer-!abandona-a-tu-ginecologo

De lo que se trata es de sacar beneficio económico de algo que sucede naturalmente. Es un poco como si esos pediatras, ginecólogos, médicos de familia y salubristas pudieran hacer negocio con las fases de la Luna. De hecho hay quien lo logra, como los religiosos y comerciantes en torno a la Semana Santa, que siempre cae en la primera Luna llena de primavera. Muchos médicos son un poco aprendices de esos malos curas y comerciantes, inyectando miedo y sacando dinero.

Desde luego, se puede ver la menstruación como obsoleta, tal y como propuso Elsima Coutinho, ginecólogo brasileño muy conocido por sus trabajos sobre la píldora, el DIU y otros métodos anticonceptivos
http://en.wikipedia.org/wiki/Elsimar_M._Coutinho

El truco para hacer negocio es transformar la regla en un problema de salud, idea que ha llegado incluso a los medios españoles
http://www.elmundo.es/salud/2000/394/962261186.html

Una vez que se consigue transmitir la noción de “anormalidad” de la regla todo justifica la intervención médica-empresarial sobre la mujer.

Se puede llegar a proponer la “limpieza quirúrgica radical” eliminando útero, ovarios y mamas (ya puestos) y quizá se proponga en cuanto sepamos el sexo del feto y hacerlo intra-útero para cortar de raíz toda “anormalidad”.

Una vez que se consigue transmitir la noción de “anormalidad” de la regla todo justifica la intervención médica-empresarial sobre la mujer.

No es una barbaridad sino casi lo habitual aunque todavía se haga a otras edades. Es un poco lo de la histerectomía sin justificación, tan frecuente. O el uso de los anticonceptivos sin interrupción durante años. O lo de la “mastectomía y ovarectomía bilateral radical preventiva” que también elimina la “anormalidad” de la regla con la excusa de las mutaciones de los genes BRCA
http://equipocesca.org/estamos-en-la-era-de-la-genetica-pero-aplicamos-remedios-medievales-sobre-los-genes-brca-la-hemocromatosis-y-demas/

http://equipocesca.org/genes-brca-y-mutilaciones-preventivas-una-respuesta-excesiva-si-se-populariza/

La única esperanza es la lucha sorda y soterrada que mantienen estos pediatras, ginecólogos, médicos de familia y especialistas en salud pública con los que defienden el negocio de la regla, los que viven de vender tampones y compresas, por ejemplo.

¡Pobre mujer, con sus menstruaciones convertidas en obscuros objetos del deseo de los comerciantes y de sus representantes con batas!

Embarazo, parto, puerperio y lactancia

La reproducción es parte de la vida, y para ello estamos preparados. Desde luego son situaciones especiales y ahora cada vez más infrecuentes; incluso parece que la actividad sexual en sí misma está perdiendo interés.

 Hasta los magistrados tienen que recordar en sus sentencias que el embarazo no es una enfermedad

Pero el embarazo, el parto, el puerperio y la lactancia son fases naturales por más que hoy se vivan raramente y a veces nunca. Ya he comentado que el desarrollo científico, democrático, económico y tecnológico lleva a que la sociedad precise menos de la fuerza muscular de los varones y del fértil útero de las mujeres. Pero eso no quiere decir que haya que extirpar los músculos a los varones y los úteros a las mujeres. El uso de la fuerza muscular y los embarazos siguen siendo “naturales”, no “enfermedades”. Hasta los magistrados tienen que recordar en sus sentencias que el embarazo no es una enfermedad
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/04/01/actualidad/1396358784_980474.html

Sin embargo, las mujeres se convierten en enfermas si entran en el circuito establecido por algunos pediatras, ginecólogos-obstetras, médicos de familia y especialistas en salud pública para el embarazo, parto, puerperio y lactancia. Es decir, el circuito sanitario conlleva la conducta de mujer enferma pues 1/ se visita regularmente a distintos profesionales sanitarios, 2/ se siguen protocolos que conllevan pruebas diagnósticas varias, 3/ se prescriben y toman medicamentos varios, 4/ se acepta el criterio profesional para establecer la “normalidad”, 5/ se considera la baja laboral como una alternativa racional en el embarazo normal y 6/ se acaba con un ingreso en un hospital para parir. La mujer embarazada que entra en el “circuito” es de facto una enferma, al menos por su conducta sanitaria.

Todo ello tiene escaso o nulo fundamento científico, desde las ecografías rutinarias a los suplementos todo el tiempo de iodo, vitaminas y minerales (ácido fólico, hierro y demás), pasando por el cribado de la diabetes gestacional y del estreptococo betahemolítico y los análisis de rutina. Es puro encarnizamiento contra la mujer, sin más, y ocasión de negocio para las distintas corporaciones (industrias y empresas farmacéuticas, alimentarias, tecnológicas y de organización de servicios)
http://equipocesca.org/encarnizamiento-diagnostico-y-terapeutico-con-las-mujeres/

http://summaries.cochrane.org/CD007467/intrapartum-antibiotics-for-known-maternal-group-b-streptococcal-colonization

http://equipocesca.org/embarazo-y-suplementos-minerales-y-vitaminicos/

http://www.aepap.org/previnfad/pdfs/previnfad_yodoemb.pdf

El negocio de algunos pediatras, ginecólogos-obstetras, médicos de familia y especialistas en salud pública hace mucho daño a la mujer, a su familia, a la comunidad y a la sociedad. Unos se enriquecen transformando la normalidad en enfermedad, otros sufren perdiendo la salud como vital oportunidad.

¡Pobres mujeres, con sus menstruaciones, embarazos, partos, puerperios y lactancias convertidos en obscuros objetos del deseo de los comerciantes y de sus representantes con batas!

 

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

6 Comentarios

  1. Luis Palomo Cobos says:

    Como es habitual en los textos del Dr. Gérvas, éste también impacta. Me parece que últimamente el Dr. Gérvas dedica mucho espacio, mucha escritura y mucha energía a alertarnos de los peligros para la salud colectiva de los excesos del entramado técnico asistencial, con énfasis en lo que hacemos los médicos. Yo que soy un médico normal, que comparto las preocupaciones del Dr. Gérvas, también desearía que dedicara con más frecuencia algún o algunos comentarios a ponderar como se merecen algunas cosas que la medicina, la sanidad y los médicos hacemos bien, aunque sólo sea para difundir mensajes de confianza entre la población y entre los propios sanitarios.
    Un saludo

  2. -gracias, Luis, por el comentario positivo
    -también gracias por la sugerencia para escribir más sobre “ponderar lo que hacemos bien”
    -pero no puedo escribir más para “ponderar lo que hacemos bien” pues literalmente no paro de hacerlo y no creo que haya muchos profesionales que ofrezcan tanto reconocimeinto continuo a los profesionales comprometidos con trabajar mejor
    -lo que me preocuparía no es criticar mucho o poco sino que mis críticas no fueran ciertas, pero eso parece que pocos lo dudan
    -sin embargo, las industrias (farmacéuticas, alimentarias, tecnológicas y otras) están repitiendo a través de sus delegados de bata blanca (los “expertos-expertos”, como los de las sociedades “científicas”) justo ese argumento, que sólo critico, ya se sabe, siempre sólo hago críticas; con ello pretenden evitar el debate sobre dichas críticas pero no lo consiguen pues hoy las ideas se difunden en la Red y tales industrias y sus representates de bata blanca han perdido poder
    -mis críticas son generalmente ciertas y siempre llevan la enseñanza de cómo hacerlo mejor y el reconocimento ponderado de las cosas que se hacen bien
    -por ejemplo, ayer mismo en Radio Euskadi destaqué el valor de las vacunas esenciales y las defendí en un debate sobre vacunas
    Las vacunas esenciales son un tesoro. Algunos no lo respetan con tal de hacer negocio. Entrevista Radio Euskadi.
    http://www.eitb.com/es/audios/detalle/2144922/vacunas–efectividad-seguridad/
    -por ejemplo, si el lector accede a Equipo CESCA, en donde recojo lo que escribo científico (www.equipocesca.org), las últimas llevan el reconocimiento y las propuestas de mejora respecto a campos muy distintos 1/ equidad en la consulta, 2/ autonomía del paciente y del médico e historia clínica electrónica (en inglés), 3/ atención a domicilio, 4/ consejos docentes varios en vídeo (de ternura en la consulta a consulta de anciano sobre próstata), 5/ medicina complementaria y alternativas, 6/ coordinación entre especializada-primaria (en portugués), 7/ genética, 8/ polimedicación, 9/ actividades en que menos es más salud (en inglés), 10/ la enseñanza a una estudiante de medicina en la consulta de primaria, etc
    -exactamente en El Mirador, donde por ejemplo la lectura de los diez últimos está lleno de reconocimiento a lo que se hace bien y de propuestas de mejoras para el médico clínico “normal” https://www.actasanitaria.com/category/el-mirador/
    -si un médico “normal” me sigue en Equipo CESCA y en El Mirador puede ir recogiendo gratis cientos de ideas y propuestas prácticas, de reconocimiento y de mejora ponderada de lo que hace bien
    -si además me sigue en Twitter (@JuanGrvas), Facebook o Linkedin, puede estar al día con miles de propuestas y reconocimientos para hacerlo mejor cada día y todo ello gratis
    -no obstante, hay cuestiones que tienen difícil reconocimiento, por más que se refiera a médicos “normales”, como la que he destadado hoy mismo en los tres medios citados de la Red:
    España. Cientos de pediatras con galletas que nada tienen que ver con un desayuno sano, pero dan muestras gratis.
    Se ha creado la comunidad para pediatras http://www.dinosauruspediatras.es/ , a la que ya se han suscrito más de 500 profesionales.
    -en fin
    -entre lo que hacemos los médicos “normales” y lo que podríamos hacer hay un “abismo” en expresión literal de la muy conservadora National Academy de Estados Unidos; para salvar ese abismo hay que cambiar la práctica clínica diaria y normal, como propongo, por ejemplo, en
    “Renovación de la Atención Primaria” http://equipocesca.org/la-renovacion-de-la-atencion-primaria-desde-la-consulta/
    -tal abismo entre efectividad (lo que hacemos los médicos “normales”) y eficacia (lo que podríasmo hacer dado el conocimiento que existe) lo pagan los pacientes con sus vidas (más sufrimiento y más muertes) y muchos profesionales con su autoestima (por sentir que no hacen lo que podrían)
    -hay que evitar la corriente de las industrias y sus expertos de bata blanca que pretende desacreditar a los que criticamos y proponemos cambios sólo por hacerlo
    -el abismo entre efectividad y eficacia es el que me mueve y conmueve y conmueve a muchos médicos “normales” y para ellos escribo
    -recibe un fuerte abrazo de quien estima en mucho lo que dices, Luis
    -juan gérvas

  3. Carolina says:

    Muchas gracias Doctor,
    está bastante estigmatizado el cuerpo de la mujer reproductiva en estas sociedades posmodernas. La mujer tiene que asemejarse al hombre, según esta cultura, por tanto no puede perder tiempo en embarazarse y/o cuidar de otros. Cómo se la pierden! yo esperé hasta los 36 años para tener un hijo, por todos los mandatos culturales impregnados en todos y cómo me arrepiento de no haber empezado antes… y sí muchos estudios a los que nos someten pero qué maravilla cuando nace un niño! y en mi caso, juré no hacerlo más, porque la pasé bárbaro durante el embarazo y mientras esperábamos 7 horas dilatar porque se habían cumplido las 40 semanas y luego, la cesárea fue terrible y ahí nomás dije que no lo iba a hacer más. Y me preguntaba cómo otras mujeres se habían sometido a esa operación mas de una vez.
    Saludos cordiales,
    Carolina Ferrero

  4. Muy de acuerdo con esa visión que plantea de crear pacientes crónicos potenciales, porque son los verdaderos consumidores de servicios sanitarios y por ende de fármacos. En la antigua China se pagaba al médico cuando sus pacientes estaban sanos, y si enfermaban, eran los médicos los que debían asumir el coste del tratamiento. Muy diferente serían las cosas hoy si se plantearan así…. la verdad es que tras la máscara de “Detección precoz” lo que se oculta en muchas ocasiones es la búsqueda de patología asintomática, aunque la patología nunca es asintomática si se hace una buena clínica. Lo que ocurre es que no se valoran muchos datos que el paciente aporta por considerarlos irrelevantes, cuando ya están hablando de trantornos funcionales, previos al establecimiento de una lesión, y sólo se tienen en cuenta los datos clínicos que vengan corroborados por pruebas complementarias….. lo dicho: un coste excesivo para diagnósticos clínicos, y la justificación de hacer costosas pruebas a personas sanas y de “patologizar” lo fisiológico, dando pie muchas veces a la “profeciía anunciada”
    Y lo peor es que muchos profesionales contribuyen a ello sin siquiera ponerlo en tela de juicio….

  5. Manuel Fernandez says:

    Cuando los representantes de bata blanca tengan que ir escondiéndose por vergüenza, se estará claramente en el buen camino.

  6. En relación con el artículo conviene recordar ( y si no conocer) que ya existían libros en 1980 resaltando el encarnecimiento terapeútico en las mujeres como el que escribió el Dr. Robert S. Mendelshon titulado muy significativamente “Male practice” y traducido al español como “Práctica medica machista”.