Punto de vista contra los principios privatizadores de Díaz Ayuso

Vuelve la ‘Marea Blanca’ en Madrid

La manifestación del pasado domingo en defensa de la Sanidad Pública en Madrid lleva al autor a recordar el inicio de la denominada como ‘Marea Blanca’, cuyos principios siguen vigentes pues, a la vista de la actuación del gobierno regional, se mantiene el mismo interés privatizador.

La ‘Marea Blanca’, como aglutinadora de las reivindicaciones en defensa de la Sanidad Pública expresadas reiteradamente por el conjunto de organizaciones sociales, sindicales, políticas y de la ciudadanía, volvió a hacer acto de presencia el pasado domingo, 29 de noviembre, en una multitudinaria manifestación que, reuniendo a miles de personas, recorrió el eje Prado –Recoletos y llenó la plaza de Colón para manifestar su absoluto rechazo a la política sanitaria llevada a cabo por el gobierno de Díaz Ayuso con el imprescindible apoyo de la extrema derecha.

Volvía la ‘Marea Blanca’ y reaparecía en la memoria colectiva su enorme fuerza, que en 2014 consiguió paralizar y mandar al cajón el salvaje plan privatizador del hoy imputado Ignacio González y obligó a la salida apresurada del entonces consejero de Sanidad Fernández Lasquetty. El actual gobierno de la Comunidad de Madrid tiene como todopoderoso consejero de Hacienda a Fernández Lasquetty, que es el verdadero cerebro de todos los proyectos privatizadores y de desvíos de dinero público a empresas privadas que en la Sanidad Pública madrileña se están llevando a cabo y que, en ningún caso, sirven para mejorar las prestaciones que los madrileños reciben, sino que, por el contrario, propician que se sigan desmantelando o infrautilizando los centros públicos para seguir llenando los bolsillos de las empresas constructoras amigas y de los oligopolios sanitarios privados.

Procesos privatizadores

Los procesos privatizadores que el Gobierno de Díaz Ayuso está realizando conservan todas las características de aquellos que se realizaron en los gobiernos del PP con Esperanza Aguirre.

Estos procesos privatizadores que el Gobierno de Díaz Ayuso está realizando (ampliación del Hospital Niño Jesús, construcción del hospital para pandemias, realización de test masivos por parte de determinadas empresas privadas sin existir acuerdo científico sobre su utilidad …) conservan todas las características de aquellos que se realizaron en los gobiernos del Partido Popular en la Comunidad de Madrid desde la llegada al poder de Esperanza Aguirre.

Son procesos muy gravosos, realizados algunos sin planificación previa a pesar de su enorme cuantía económica y, además, innecesarios. (El hospital para pandemias es el caso más paradigmático). Siempre significan un sobrecoste muy exagerado sobre lo inicialmente aprobado, abundan las irregularidades y las contrataciones sin facilitar la concurrencia y, en muchos casos, se adjudican casualmente a empresas que pertenecen a familiares y amigos. Es decir, parece que el aire que respiramos los madrileños no consigue desprenderse del hedor que las políticas seguidas por la derecha en la Comunidad de Madrid ha producido desde hace dos décadas y que permite ver hoy cómo un expresidente y dos expresidentas están imputados por la presunta comisión de acciones delictivas de extrema gravedad.

Actuación deficiente

No me parece oportuno reiterar todo lo ya expresado en artículos anteriores en este mismo medio sobre mi valoración de la gestión sanitaria llevada a cabo durante la pandemia por el gobierno Ayuso-Aguado, que considero muy deficiente, pero sí creo oportuno recordar algunas cuestiones que considero de importancia. En primer lugar, indicar que es un hecho que la Comunidad de Madrid ha sido el epicentro de la pandemia en las dos oleadas que hasta ahora hemos sufrido y si, en marzo pasado, lo inesperado de la irrupción del virus podía servir de excusa para no dar la respuesta adecuada que hubiese evitado muertes, contagios y sufrimientos, la transmisión comunitaria que ha existido en la Comunidad de Madrid desde comienzos de septiembre y que aún hoy no está controlada pese a la mejoría observada las últimas semanas, sí debe ser analizada en relación a las medidas de política sanitaria que debían haberse tomado una vez se inició la desescalada y que la Comunidad de Madrid nunca llevó a cabo a pesar de existir unanimidad entre los expertos de la necesidad de realizarlas.

Es evidente que la Comunidad de Madrid no realizó las acciones que se sabía eran necesarias para controlar los brotes e impedir que se produjese transmisión comunitaria

Me refiero, obviamente, al necesario reforzamiento de la Atención Primaria y de los dispositivos de Salud Pública, primordialmente potenciando la red de rastreadores. A fecha de hoy, el gobierno de Díaz Ayuso sigue sin hacer sus deberes: los Centros de Salud siguen funcionando en muchos casos con menos médicos de familia y pediatras que sus plantillas normales contemplan como consecuencia de bajas laborales y vacaciones que no son cubiertas, lo que obliga a muchos profesionales a extender su jornada laboral por encima de su horario por responsabilidad hacia sus pacientes que entienden no pueden dejar de ser asistidos; los refuerzos y contrataciones prometidas no han llegado o lo han hecho a cuentagotas y el cansancio y desánimo es hoy el estado normal de los profesionales y trabajadores de la Atención Primaria.

En relación a los dispositivos de Salud Pública y los rastreadores, conviene indicar que durante los meses de septiembre y octubre, con cifras de incidencia acumuladas muy altas, la mayoría de la labor de rastreo se realizaba desde los Centros de Salud ya que la Comunidad de Madrid no había contratado el número de rastreadores necesarios y, como consecuencia de ello, la detección de los contactos y su aislamiento fue muy deficiente facilitando la transmisión comunitaria que se produjo. Es en las últimas semanas cuando algunos enfermos diagnosticados de Covid19 comentan haber recibido llamadas de quienes se identifican como rastreadores para pedirles información de sus posibles contactos para poder localizarlos.

Acciones sin realizar

Es evidente por tanto que la Comunidad de Madrid no realizó las acciones que se sabía eran necesarias para controlar los brotes e impedir que se produjese transmisión comunitaria. Cuando el Sr. Alcalde de Madrid invita a los madrileños a disfrutar de la ciudad y tomar “ cañitas” durante los puentes y la Sra. Díaz Ayuso repite la palabra consumo mucho más que la palabra salud, conviene recordar que, en el periodo 9 de septiembre- 25 de noviembre, han fallecido en Madrid a causa del coronavirus 1.019 personas, nuestras UCI´s siguen teniendo una alta ocupación de enfermos Covid19, se siguen sin poder atender con normalidad a los pacientes de otras patologías y los profesionales y trabajadores de nuestros hospitales están muy cansados.

Valorando todo lo dicho y contemplando cómo la Sra. Díaz Ayuso sólo muestra interés por la apertura del innecesario hospital de pandemias, obviando que mantuvo cerradas durante la primera ola camas de UCI existentes al menos en uno de los nuevos hospitales y que aún permanecen cerradas, así como la reducción de camas que se hicieron en los restantes hospitales, parece lógico preguntarse cuántos pacientes hubieran podido recibir mejor asistencia si esos recursos existentes se hubieran puesto en funcionamiento en todo el periodo de la pandemia desde su inicio. ¿Se hizo esta pregunta la Sra. Díaz Ayuso?. Parece ser que no y ello revela una negligencia difícil de defender.

Recuerdo de la primera Marea Blanca

Proseguir en el camino de unidad de acción iniciado el pasado domingo es una obligación para todos quienes decimos defender la sanidad pública en la Comunidad de Madrid.

En noviembre de 2012 escribí un artículo titulado “Por fin  Marea Blanca” en Acta Sanitaria e indicaba en él que, en la Marea Blanca celebrada el 18 de noviembre de aquel año, había percibido una sensación nueva diferente a la de otras mareas. Quienes en aquella manifestación participamos vimos cómo, de manera pacífica, ciudadanos y profesionales encuadrados en la Marea Blanca ocuparon la plaza pública en un ejercicio de rebelión democrática ante la usurpación de un patrimonio de todos, el sistema sanitario público, por parte del gobierno del Partido Popular (PP) a través de su política privatizadora. Asimismo decía que esa marea podía ser el punto de partida de la confluencia de todas las organizaciones y colectivos que defendían al sistema sanitario madrileño y su carácter público para impedir su desmantelamiento y privatización.

En enero de 2013, junto a otros profesionales, reiteré la petición de unidad de acción para frenar la ola privatizadora salvaje que estaba llevando a cabo el Sr. Fernández Lasquetty desde la Consejería de Sanidad que dirigía. (Marea Blanca hacia la unidad de acción, Nueva Tribuna 11 enero 2013). Un año después, tras mareas blancas multitudinarias, el Sr. Fernández Lasquetty se vio obligado a abandonar la Consejería y el Sr. Ignacio González envió a un cajón el plan del ahora Consejero de Hacienda.

El domingo pasado, participando en la Marea Blanca, percibí de nuevo una sensación distinta. La afluencia de muchas personas a pesar de la situación de pandemia, el compromiso para llevarla a cabo de numerosas organizaciones y plataformas que pusieron en común lo que las une, la defensa de la Sanidad Pública, rechazando en consecuencia cualquier intento privatizador, me hicieron pensar que, manteniendo la necesaria unidad de acción, seremos capaces por segunda vez de parar el nuevo intento privatizador liderado por el mismo Sr. Fernández Lasquetty y exigir una política sanitaria diametralmente opuesta a la seguida por el gobierno Díaz Ayuso. Proseguir en el camino de unidad de acción iniciado el pasado domingo es una obligación para todos quienes decimos defender la sanidad pública en la Comunidad de Madrid.

Carlos Barra Galán

Médico Especialista Jubilado. Licenciado en Derecho