El mirador

Veneno político sanitario. ¡Pobres pacientes!

En su visión analítica del mundo sanitario, el comentarista no ha querido pasar por alto unas palabras de la ministra Mato en la presentación del plan de sostenibilidad, pues resultan un tanto bochornosas para la mayoría de los oyentes. Pero no son las únicas intervenciones que, además de a la reflexión, parecen incitar a la risa.

Es humano echar las culpas de los males a algo o alguien, a una causa exterior contra la que descargar la ira por los daños sufridos. De ahí la existencia de demonios y maleficios, de chivos expiatorios y de amuletos. Lamentablemente, muchas veces nosotros mismos somos los causantes de nuestros propios males. Cuesta admitirlo, pero es necesario identificarlo si queremos superar el daño.

 

A veces, “nosotros” son los que nos gobiernan, los políticos (ir)responsables que elegimos. Por ejemplo, la debacle financiera española no es un castigo divino porque hayamos “vivido por encima de nuestras posibilidades” sino que tiene su origen en decisiones políticas de los gobiernos estatales y autonómicos, cuyos responsables se han ido de rositas; o, peor, siguen gobernando o en la oposición con mucha prosopopeya y relumbrón, como si fueran héroes librando a la virgen de las garras del dragón vicioso. Los viciosos son ellos, naturalmente, y a nosotros no nos salva ni dios (con perdón). Ahí esta Bankia y su descontrol, por si hubiera dudas. Nuestra culpa es elegirlos y entrar en su dinámica electoral, pues cabría el voto masivo en blanco o nulo, para echarlos. Nuestra culpa es tolerar partidos políticos sin democracia interna, donde los arribistas triunfan en su asalto al Estado.

 

En todas las épocas ha habido preferencias respecto a quién o a qué achacar los males. Es reciente, por ejemplo, el afán de cargar contra “un virus” ante cualquier enfermedad de origen desconocido. Muy actual es asignar a un gen el origen de nuestros males (“no es que coma mucho, doctor, es que tengo el gen de la obesidad, ¿sabe usted?, ¡lo ha dicho un experto en la tele!”). Estos días está de moda culpar al Banco de España de la debacle financiera, como si fuera el malo de la película, rodeado de “buenos”. También se echa la culpa a los “antisistemas” de la violencia social, y se pide mano dura. “Es la fuerza del Estado, que ayuda a poner los intereses generales sobre los particulares”. Craso error en este caso. ¡Más valdría emplear ese poder para lograr una justa redistribución de la riqueza y que los políticos culpables de abusos y despilfarros fueran juzgados y castigados!

 

Phyllobates terribilis

 

El vertebrado más venenoso del mundo es una ranita amarilla preciosa, habitante de las selvas tropicales de Colombia y Panamá. Es una rana generalmente de color uniforme metálico, amarillo intenso, sin manchas, pero hay también ejemplares de otros colores, como verde y naranja. Tiene actividad diurna, y reproducción que depende del macho para el mantenimiento de la humedad de la freza de los huevos fecundados, y para el transporte a sus espaldas de los jóvenes renacuajos, hasta llegar a charcos y cursos de agua.

 

El veneno de la rana se encuentra en su piel, producido por glándulas específicas. Es un alcaloide, la batraciotoxina, capaz de bloquear la transmisión en la placa muscular, lo que lleva a parálisis muscular y a la muerte. La propia rana es inmune a su veneno. Dicho tóxico es similar al encontrado en el pituhí dorado, en Nueva Guinea, el único pájaro venenoso conocido. El de la rana es de eficacia tal que un ejemplar podría llegar a matar a 15 personas (con su contenido total, en torno a 1 mg).

 

Los indios emplean a las ranas doradas para empozoñar sus dardos. Los calientan y los aproximan a la piel, de forma que el veneno surge como exudado y la rana supervive sin problemas. El dardo conserva el veneno activo durante dos años.

 

La rana de dardo está desapareciendo, envenenada por el cianuro de sodio que emplean los mineros furtivos para obtener oro en los cauces fluviales de las selvas tropicales. Por ello se ha creado una reserva en Colombia, para proteger a estas ranas.

 

En cautividad la rana deja de ser venenosa. Parece que el alcaloide de la piel sólo lo producen si en su dieta entran algunos escarabajos peculiares, que también forman parte de la dieta de los pituhíes dorados.

 

Los políticos sanitarios son parecidos. Su veneno, sus decisiones que provocan daño y mal, sólo las toman cuando se “alimentan” en los círculos del poder, cuando comparten viajes, hoteles, yates, campos de golf, tés de caridad y reuniones con los tiburones financieros. Si se les saca de esos ambientes son pobres personas, casi normales, recuperables para trabajos simples en favor de la comunidad.

 

La salud pública en el Estado (y en el Madrid)

 

El PP gobierna en el Estado y en la Comunidad de Madrid. En el Gobierno han elegido una Ministra de Sanidad que ha logrado superar a todo lo que ha precedido del PSOE, lo que parecía imposible (entre otros, el Ministro de la vacuna del virus del papiloma humano, la Ministra de la pandemia de gripe A, y la Ministra de la pulsera mágica). Hay que oír sus declaraciones para creerlo:

http://www.youtube.com/watch?v=hBPg7pX8FBM

 

En su transcripción literal:

“Buenas, buenas días, buenas tardes a todos. En primer lugar agradecerles. Vamos, hemos universalizado la sanidad para los españoles. Saben ustedes que la sanidad es universal y que estaba recogida en muchas leyes pero nunca se aplica hasta el final. Todos los españoles tienen derecho a asistencia sanitaria gratuita. Todos sin dejar uno. Lo primero que vamos a hacer es, eeehhh, incorporar al derecho español un artículo de una directiva que les diré que está incorporado al derecho español todo, eeeh. laaa. toda la directiva menos un artículo que justo es el artículo que prohíbe de forma explícita desplazarse en busca de atención sanitaria.

 

Luego hemos quitado también una cartera que llamamos cartera común suplementaria que la adjunto si me lo permiten con la cartera accesoria. Ahí estarían pues las prestaciones farmacéuticas, las terope.. tripe. teroperapéuticas, ehh. me he equivocado en la, en el nombre, y poner en valor lo que tiene mucho en valor, porque no hay cosa que tenga más valor que una medicina que cura enfermedades. Hemos adoptado una medida que ya estaba adoptada. Lo más importante que por primera vez los parados sin prestación parlamentaria, que. perdón sin presta sin. sin pre. presta sin prestación sin prestación por desempleo, perdón.

 

En definitiva, eeeh. lo que les decía. No es lo mismo una persona que no está enferma en su consumo de medicamentos que una persona que está enferma. Los pensionistas que es no pagan nada son aquellos que ya no tienen derecho a prestación por desempleo, es decir los que ya tienen los que tienen simplemente eeehh. los. Ah perdón, pensionistas. Pensionistas son de los pe que tienen el. Hablamos de renta no de pensiones. Pues yo ya me voy a callar”.

 

Juan GérvasLo que digo, la Ministra es probablemente una pobre persona, recuperable para trabajos comunitarios elementales, pero sería mejor recluirla en una reserva con todos sus predecesores, para que no hiciera más daño.

 

¿Qué decir del Consejero de Sanidad de Madrid, que atribuye la escasa carga en morbilidad y mortalidad de la pandemia de gripe A de 2009-10 a la buena organización y previsión de su Consejería? Lo dijo en un debate en la Asamblea de Madrid, a mediados de abril de 2012. Revivió el argumento empleado por la entonces Ministra de Sanidad del PSOE, en enero de 2010, que también creyó que el virus gripal “se asusta” con el despilfarro de la parafernalia del plan contra la gripe A. Un virus “asustado” es menos agresivo, por lo visto.

 

Estos políticos sanitarios están envenenados. Habría que desintoxicarlos alejándolos del poder y “re-educándolos”, para que no hicieran daño hasta que retornen a su ser natural. Envenenados son peligrosos, y las consecuencias las pagan los pacientes.

 

Juan Gérvas ([email protected]) es médico general y promotor del Equipo CESCA (www.equipocesca.org)

 

Acta Sanitaria