Punto de vista A propósito de las declaraciones de FACME/IMAS sobre el informe de la FADSP

Ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio

El portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) sale al paso de las críticas de FACME/IMAS al informe de la citada federación sobre los Servicios Sanitarios de las Comunidades Autónomas.

He visto las críticas realizadas por FACME/IMAS al último informe de los servicios sanitarios de las CCAA al que tachan de “no estar científicamente sustentado” y por eso me parece necesario hacer algunas consideraciones.

Primero.- La RAE define como científico lo que “se ajusta a los principios y métodos de la ciencia o está relacionado con ella”; definición en la que puede incluirse perfectamente el Informe de la FADSP, aunque por supuesto puede tener aspectos mejorables (en metodología y en los criterios analizados), pero no por ello deja de seguir criterios científicos (en la ciencia como en todo hay hipótesis y resultados mejores y peores). Desde luego, se basa en datos objetivos y homogéneos para todas las CCAA y que son de acceso público.

Segundo.– Es bueno que se hagan evaluaciones del sistema sanitario; nosotros venimos reiterando la necesidad de una evaluación por parte de las Administraciones Públicas hacia lo que desgraciadamente no se ha avanzado en estos 16 años, por desidia y/o por desinterés de los responsables de las mismas. Las evaluaciones son trabajosas y, en general, todas son bienvenidas porque suponen un esfuerzo y aumentan el conocimiento. Sería deseable que las hicieran entidades públicas y con independencia. Evidentemente, FACME/IMAS no cumple esos criterios: el primero, de manera obvia, y el segundo porque se trata de una entidad financiada por las empresas farmacéuticas y tecnológicas  y, obviamente, responde a sus intereses. La FADSP, por el contrario, no recibe subvención de ninguna empresa relacionada con la provisión sanitaria y ni siquiera de las administraciones públicas sanitarias. O sea, que de independencia no tienen que darnos ninguna lección.

Es bueno que se hagan evaluaciones del sistema sanitario; nosotros venimos reiterando la necesidad de una evaluación por parte de las Administraciones Públicas hacia lo que desgraciadamente no se ha avanzado en estos 16 años, por desidia y/o por desinterés de los responsables de las mismas

Tercero.- El Informe se denomina de “los Servicios Sanitarios” no por casualidad, porque lo que pretende analizar es precisamente eso, los servicios sanitarios y no la situación de salud. Esta ultima, como es conocido por quienes tienen preocupaciones científicas, está relacionada más con otros determinantes de salud, por ejemplo el nivel socioeconómico, las desigualdades, etc. Hace algunos años ya realizamos una evaluación sobre las desigualdades en salud de las CCAA que puede verse en nuestra página web.

Cuarto.- La utilización de percentiles para comparar los sistemas sanitarios está ampliamente refrendada por la literatura y los organismos internacionales. En nuestro caso no podemos ir al uso de centiles (como hacen la OMS o los Informes del Lancet) porque se trata de comparar solo 17 casos (CCAA) y no 197 como sucede al comparar países, y por eso hemos optado por usar cuartiles para que exista un mínimo de cuatro casos en cada uno de ellos.

Quinto.- La opinión de la ciudadanía, aunque no le guste a FACME/IMAS y a las empresas que la financian, es un parámetro reconocido por la OMS para evaluar la calidad de la asistencia sanitaria y evidencia el necesario protagonismo que debe tener la población en la evaluación del sistema sanitario, porque la época del “todo para el pueblo pero sin el pueblo” acabó con el despotismo ilustrado.

La privatización sanitaria es por supuesto un criterio a tener en cuenta a la hora de analizar los servicios sanitarios porque dispara los costes y es ineficiente, porque favorece la corrupción y porque fomenta la selección de riesgos y la sobreutilización tecnológica

Sexto.- Siento tener que desilusionar los señores de FACME/IMAS, pero  los Informes RECAL no son útiles para el propósito que pretendemos y les señalo solo algunas razones de las muchas que se pueden extraer de una primera lectura de los mismos:

1) Recogen datos más antiguos (por ejemplo, los informes más recientes RECALCAR 2018 tiene datos de 2016, RECALCAMIN 2017 de 2015, RECALSER 2018 de 2015, etc.)

 2) No tienen datos de todas las CCAA (RECALSER 2018 carece de datos de La Rioja y Cantabria)

 y 3) Sobre todo se basan en muestras que llaman representativas y no lo son por los siguientes motivos: se trata de cuestionarios autocumplimentados por los servicios hospitalarios lo que favorece un sesgo de respuesta (es decir responderán más los que hacen mejor las cosas y quizás ofrezcan una visión más positiva de lo que hacen); recogen datos no de la totalidad sino en torno al 70-80% de los servicios (70% RECALSAR 2018, 77% RECALCAR 2018, etc.); no se dirigen a todos los centros sino solo a los mayores (RECALCAR 2018 solo a los que tienen más de 200 camas, como si los centros comarcales no atendieran eventos cardiacos, dejando fuera aproximadamente un 20% de los hospitales (por ejemplo, a 11 de los 34 centros hospitalarios con financiación pública de la Comunidad de Madrid). Puedo facilitar abundante literatura científica sobre cómo se selecciona una muestra representativa y, desde luego, imagino que son conocedores  (y si no lo son, no sé cómo se atreven a juzgar sobre que es y que no es científico) de que sus estudios no reúnen los criterios mínimos de selección de la muestra que establece la metodología científica, y por eso tiene poco sentido ponerlos como ejemplo y menos aún como “gold standard” de la ciencia.

Séptimo.- La privatización sanitaria es por supuesto un criterio a tener en cuenta a la hora de analizar los servicios sanitarios porque dispara los costes y es ineficiente, porque favorece la corrupción y porque fomenta la selección de riesgos y la sobreutilización tecnológica. Sobre esto también hay mucha literatura en España y a nivel internacional, aunque no les guste ni a FACME/IMAS ni a sus financiadores.

He empezado estas notas con una frase de los evangelios que me parece bastante esclarecedora, pero quiero finalizarlo señalando que, pese a lo dicho, yo no creo que haya que descalificar ningún intento de evaluación de la actividad sanitaria en nuestro país. Tampoco las que hacen FACME/IMAS, porque todas ellas, con sus limitaciones, evidencian problemas, tendencias y áreas de mejora en nuestro sistema sanitario. Si se lee con detalle nuestro informe, se verá que somos conscientes de sus limitaciones, pero pensamos que pese a ello tiene utilidad, porque coloca a las administraciones sanitarias, a los profesionales y a la sociedad ante la evidencia de desigualdades en los servicios sanitarios  que no están justificadas, y no deberían tolerarse, y por lo tanto ante la necesidad de trabajar para eliminarlas y/o reducirlas de manera significativa.

 

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

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