Política y Sociedad entrevista sobre la labor de los trabajadores sociales en el abordaje de la muerte

Toñi Valle: Sería conveniente “unificar los requisitos y ayudas” de los servicios funerarios sociales

Toñi Valle, que lleva 12 años como trabajadora social en el Hospital Central de Cruz Roja, en Madrid, ha ofrecido una entrevista a Acta Sanitaria en la que desgrana la labor de los trabajadores sociales en el abordaje de la muerte en el ámbito sanitario, cuyo trabajo se vería facilitado si hubiera una “unificación de requisitos y ayudas a nivel territorial, que no sea por municipios”, en lo que se refiere a los servicios funerarios de carácter social para personas sin recursos, tal y como comenta esta profesional.

Acta Sanitaria (AS).- ¿Cuál es el papel del trabajador social ante los fallecimientos que suceden en los hospitales?

Toñi Valle

Toñi Valle (TV).- El papel es acoger, apoyar y acompañar tanto al paciente como a la familia, estableciendo una relación de confianza y unos buenos cuidados en coordinación con el resto del equipo, para ayudar, sobre todo, a la persona a morir con dignidad. Es necesario explorar los deseos de final de vida del paciente y ayudarle a completar aquellos asuntos que pueda tener inacabados. Hay que hablar sobre el tema de la muerte con naturalidad, en nuestra cultura suele ser un tema tabú, pero la muerte la tenemos que integrar dentro de nuestra biografía. Es importante que la persona pueda, si tiene capacidad, hacer su cierre vital teniendo en cuenta los factores culturales y religiosos. Trabajamos tanto con los recursos internos del paciente y su familia como con los externos que puedan requerir, bien por falta de red de apoyo familiar o social, por falta de medios económicos, etc.

“La muerte la tenemos que integrar dentro de nuestra biografía”

AS.- ¿Qué trabajo debe hacer un trabajador social cuando nadie reclama el cuerpo del fallecido y se desconocen sus familiares?

TV.- La clave está en intentar anticiparse a estas situaciones, de ahí la importancia de, cuando se prevé que una persona pueda fallecer, trabajar antes en detectar si tiene documento de identidad, póliza de decesos, instrucciones previas, saber si es una persona que quiera ser donante de órganos o tejidos o si quiere realizar una donación de cuerpo para la ciencia… Si esto no es posible, porque a veces hay fallecimientos imprevistos, entre nuestras funciones está intentar localizar a los familiares, bien por los contactos con los que vienen, los registros que tenemos, o a través de vecinos, del entorno más próximo de la persona, bien sea el trabajo, lugares que frecuenta y servicios comunitarios, como centros de Atención Primaria o centros de Servicios Sociales si son perceptores de algún tipo de prestación o recurso social.

AS.- ¿Cuánto tiempo puede durar esa investigación y qué ocurre mientras con el cuerpo del fallecido?

TV.- No existe un tiempo estipulado, pero todo tiene que realizarse de la forma más inmediata posible, debido a que pasadas 48 horas del fallecimiento de la persona, según nos marca la normativa de Sanidad Mortuoria en la Comunidad de Madrid (hay que tener en cuenta que estas normativas son diferentes en función de la comunidad autónoma), el cuerpo va a tener que ser tratado de una manera especial, con una conservación temporal, que va a encarecer los servicios funerarios. Mientras tanto, si no se ha localizado a la familia, el cuerpo del fallecido permanecerá en la cámara del hospital o en el tanatorio, según proceda.

“Si no se ha localizado a la familia, el cuerpo del fallecido permanecerá en la cámara del hospital o en el tanatorio”

AS.- ¿Qué pasa si no encuentran a nadie? ¿Qué ocurre cuando la persona está indocumentada?

TV.- Lo primero que intentamos hacer es cumplir la voluntad de la persona, si nos la hubiera expresado antes de fallecer, y averiguar si ha realizado testamento vital o instrucciones previas. Posteriormente, tenemos que intentar localizar si la persona tiene seguro de decesos y, si carece de ello, hay que tener en cuenta que la mayoría de entidades bancarias recogen en sus reglamentos que los servicios funerarios del fallecido pueden ser sufragados por las cuentas de este. Ante la ausencia de familiares o allegados, el hospital será el solicitante del servicio funerario.

“Ante la ausencia de familiares o allegados, el hospital será el solicitante del servicio funerario”

AS.- ¿Qué ocurre cuando la persona fallecida está indocumentada?

TV.- Es necesario diferenciar entre una persona indocumentada y una persona sin identificar. Una persona indocumentada es la que, conociendo la identidad cuando sucede el fallecimiento, no tiene su documento identificativo para poder certificar su muerte en este momento. En estos casos, se intenta conseguir a través de su entorno más próximo o servicios de contacto. Cuando la persona está sin identificar se comunicará al juzgado que corresponda.

AS.- ¿Cómo debe actuar un trabajador social cuando se desconocen las últimas voluntades del fallecido?

TV.- Si hay familia, es quien decide sobre los servicios funerarios que se van a prestar. Si no existiera familia, lo que se recomienda y se debe de hacer es enterrar el cuerpo del fallecido por si apareciera algún familiar.

“Si no existiera familia, lo que se recomienda y se debe de hacer es enterrar el cuerpo del fallecido”

AS.- ¿Quién debe afrontar los gastos derivados del fallecimiento de un paciente sin recursos (funeraria, incineración, etc.)?

TV.- Legalmente, los gastos de los servicios funerarios del fallecido corresponden a sus herederos, cuando este no los haya dejado cubiertos o sufragados, mediante un pago único, póliza de decesos, etc.

La mayoría de los municipios de Madrid cuentan con una partida presupuestaria para los sepelios de las personas sin recursos. De ahí, la importancia de conocer el empadronamiento del fallecido. En Madrid capital, concretamente, estos se denominan ‘Servicios funerarios gratuitos de carácter social’, y para tener acceso a ellos hay que cumplir unos criterios, como: empadronamiento, carecer de medios económicos tanto el fallecido como las personas obligadas al pago de los servicios… Para ello, va a haber que aportar una serie de documentación que es bastante laboriosa de recabar. Cuando no se cumplen los criterios para optar a estos servicios gratuitos de carácter social, desde las Unidades de Trabajo Social de los hospitales nos ponemos en contacto con las diferentes empresas funerarias, quienes intentan adaptarse al poder adquisitivo de las personas o de las familias, incluso, en ocasiones, contemplando la financiación del servicio.

AS.- ¿Qué opina usted de estos procedimientos a nivel general?

TV.- Es imprescindible establecer canales de comunicación interinstitucionales que sean más ágiles, incluso centralizarlo en un departamento al que se permita acceder al documento de identidad del fallecido, al certificado de empadronamiento, a la información de las entidades bancarias, etc., pues el sistema de protección de datos dificulta el acceso a ello. Sería conveniente la unificación de requisitos y ayudas a nivel territorial, que no sea por municipios, porque se puede gestionar diferente en Madrid capital o en Aranjuez, por ejemplo. Hay municipios que cubren el 100 por cien del servicio funerario, hay otros que dan una ayuda, los requisitos también son distintos…

“Es imprescindible establecer canales de comunicación interinstitucionales que sean más ágiles”

AS.- ¿Cree que la pandemia de la Covid-19 ha afectado de alguna manera en la labor de los trabajadores sociales en el ámbito que estamos tratando?

TV.- Por supuesto, supuso un cambio en nuestra labor profesional, en la manera de hacer frente a la muerte y en la manera en la que se despide la familia de su ser querido. El aislamiento y la soledad condicionaron todo.

También ha supuesto un cambio en la manera de relacionarnos. Estamos acostumbrados a ser más próximos, a tener más contacto, a visualizar más, y la pandemia nos ha hecho cambiar toda nuestra sistemática de trabajo en ese sentido. Ha habido que generar estrategias de adaptación.

“La pandemia nos ha hecho cambiar toda nuestra sistemática de trabajo”

Cuesta más establecer vínculo con el paciente y la familia ante la falta de contacto físico, tan necesaria a modo de consuelo, como puede ser un abrazo en estos duros momentos, así como el aumento del uso de los medios tecnológicos en vez de la presencialidad donde los conflictos familiares son más complejos de abordar. Todo esto es propiciado por las medidas de protección (mascarillas, EPI, distancia social…) junto con las restricciones de visitas y acompañamientos en el medio hospitalario a causa de la Covid-19, que dificulta todo el proceso de intervención social.