Punto de vista salud, dinero y atención primaria

Vacunación anticovid19: cómo salir del desconcierto

En el último comentario de su blog, Juan Simó defiende la utilidad de la vacuna de AstraZeneca frente a la covid y aboga por agilizar la vacunación, incluido el uso de AZ, con los que son más susceptibles de sufrir las consecuencias de la pandemia que, como ponen de manifiesto los números, son las personas de más edad.

El desconcierto creado por los responsables políticos de la Unión Europea (ya no incluyo el Reino Unido) en relación con la vacuna de AstraZeneca (AZ) no tiene parangón en la historia de las vacunas. En España, en pocas semanas, se ha pasado de no administrar dicha vacuna a mayores de 55 años a administrarla sólo a los sujetos de 60 a 69 años de edad. Todo ello, con escasa justificación científica y haciendo caso omiso al informe de la EMA que, por cierto, aprobó las tres vacunas (Pfizer, Moderna y AZ) para toda persona adulta (>15 años) sin restricción superior de edad alguna. Del mismo modo procedió la MHRA, la agencia del medicamento del Reino Unido, país donde se administra la vacuna AZ sin restricción superior alguna de edad.

Quizá los responsables políticos de la UE piensen que sus homólogos británicos son medio lelos. Yo no lo creo así, y tengo claro que la sociedad británica, especialmente sus profesionales sanitarios y de salud pública, no tolerarían decisiones políticas que supusieran vacunar a sus conciudadanos con un producto que hiciera más mal que bien. No ha sido así y sigue sin ser así. Si la vacuna AZ se probó en los ensayos en poca gente mayor también ocurrió lo mismo con la de Pfizer y Moderna, y a nadie se le pasó por la cabeza excluir a los mayores a la hora de vacunar con Pfizer o Moderna.

Cadena de errores

Si la vacuna AZ se probó en los ensayos en poca gente mayor también ocurrió lo mismo con la de Pfizer y Moderna, y a nadie se le pasó por la cabeza excluir a los mayores a la hora de vacunar con Pfizer o Moderna.

Este fue el primer error: limitar por arriba la edad a vacunar con AZ y destinar esta vacuna a gente joven, con poco riesgo de complicaciones, de ingreso hospitalario y de muerte en caso de contraer la covid19, por mucho que se tratara de personal “esencial”. Lo prioritario es vacunar primero a los sujetos con mayor riesgo de muerte; es decir, a los mayores de 70 años, incluso con la vacuna de AZ, como se hizo con las de Pfizer y Moderna y, luego, a sus hijos o nietos, y no al revés.

El segundo error, que hunde en la miseria la ya endeble reputación a la vacuna de AZ en España, ha sido la reciente decisión de destinarla a sujetos entre 60 y 69, pero no a los de mayor edad. Primero se dijo que a los sujetos entre 60 y 64 años y, un día después, se amplió el límite superior hasta los 69 años. Todo ello después del último informe de esta misma semana de la EMA que sigue considerando la vacuna de AZ indicada en toda persona adulta (>15 años) sin restricción superior alguna de edad y con un favorable balance riesgo-beneficio.

No persistir en el error

Pues bien, llegado a este punto, ¿qué se puede hacer para no persistir en el error?

Una vez vacunado el personal sanitario, el sociosanitario y los ancianos de las residencias, hago la siguiente propuesta resumida en siete puntos:

  1. Seguir vacunando al personal sanitario y sociosanitario de nueva incorporación en contacto directo con el paciente, tenga la edad que tenga, en cuanto ponga un pie en el dispositivo asistencial correspondiente. Por ejemplo, los MIR y similares que se incorporen en las próximas semanas al sistema sanitario.
  2. Seguir vacunando a los residentes de nueva incorporación a las residencias de mayores, tengan la edad que tengan, en cuanto pongan un pie en dichas residencias.
  3. Completar la pauta vacunal (segunda dosis de AZ) cuando corresponda en aquellos sujetos que hayan recibido la primera dosis de esta vacuna y tengan 50 o más años o, tengan la edad que tengan, si se trata de personal sanitario o sociosanitario (incluidos los estudiantes de medicina o enfermería).
  4. No vacunar a nadie entre los 16 y 49 años de edad mientras no estén vacunados los grupos de superior edad.
  5. No vacunar a nadie entre los 50 y 69 años de edad mientras no esté vacunado el grupo de edad de mayor riesgo (sujetos de 70 o más años de edad), salvo que se trate de personas con alguna enfermedad claramente debilitante del sistema inmune por la propia enfermedad o su tratamiento (algunos oncológicos, VHI, etc.).
  6. Es obvio que los pacientes que han tenido una trombosis arterial y venosa importante con trombocitopenia después de la administración de una primera dosis de cualquiera de las tres vacunas anticovid19 que tenemos a nuestra disposición no deben recibir la segunda dosis.
  7. No recomendar la administración de cualquier vacuna anticovid19 en aquellos pacientes con antecedentes personales de trombosis del seno venoso cerebral, trombofilia adquirida o hereditaria y trombocitopenia inducida por heparina. Valorar añadir a esta lista el síndrome antifosfolípido.
Justificación de la propuesta

Los problemas de trombosis y alteraciones de la coagulación se han visto en las tres vacunas que tenemos ahora mismo disponibles en España (Pfizer, Moderna y AZ) y también en la de Janssen

Los problemas de trombosis y alteraciones de la coagulación se han visto en las tres vacunas que tenemos ahora mismo disponibles en España (Pfizer, Moderna y AZ) y también en la de Janssen a la que pronto tendremos acceso. El objeto de la propuesta es mejorar el balance riesgo-beneficio y eso se consigue vacunando primero a quienes tienen mucho más riesgo de complicaciones y muerte por covid19.

Según los datos publicados en el último Informe Covid19 del ISCIII (nº 73) (aquí) relativos a los casos, hospitalizados, ingresos en UCI y fallecidos por covid19 ocurridos desde el 10 de mayo de 2020 hasta hoy, podemos afirmar lo siguiente.

El riesgo de hospitalización, ingreso en UCI y muerte por covid19 en los casos de sujetos entre 15 y 49 años es de 2,66% (hospitalización), 0,20% (ingreso en UCI) y 0,04% (muerte por covid19). En el conjunto de población candidata a vacunación (>15 años), los sujetos entre 15 y 49 años, contribuyen con un 58,3% al total de casos, pero con un 18,7% al total de hospitalizados, con un 15,0% al total de ingresos en UCI y con un 1,4% al total de fallecidos por covid19.

Durante los 12 meses transcurridos desde el 10 de mayo de 2020 hasta hoy, en el conjunto de población candidata a vacunación (>15 años), hemos tenido 2.689.302 casos, 223.270 hospitalizados, 20.748 ingresos en UCI y 46.316 fallecidos por covid19. Si estos 2.689.302 casos hubieran ocurrido todos en sujetos entre 15 y 49 años, dados sus riesgos, hubiéramos tenido 71.472 hospitalizados, 5.337 ingresos en UCI y 1.098 muertos por covid19; cifras notablemente inferiores a las que realmente hemos tenido y que no hubieran significado saturación alguna de nuestro sistema sanitario.

No hay que olvidar que las medidas restrictivas de la movilidad y la reunión de las personas también tienen como objetivo evitar el colapso del sistema sanitario y su claudicación ante una eventual avalancha prolongada de casos. Por lo tanto, cuando antes vacunemos a los sujetos de mayor riesgo de ingreso y complicación, antes podremos reducir dichas restricciones.

El riesgo de hospitalización, ingreso en UCI y muerte por covid19 en los casos de sujetos ≥ 70 años es de 28,87% (hospitalización), 1,84% (ingreso en UCI) y 10,62% (muerte por covid19). En el conjunto de población potencialmente vacunable (>15 años), los sujetos ≥ 70 años, contribuyen con un 13,9% al total de casos, pero con un 48,3% al total de hospitalizados, con un 33,2% al total de ingresos en UCI y, ¡atención!, con un 85,7% al total de fallecidos por covid19. Es más que evidente cuál es el grupo prioritario para vacunación.

Reflexión final

La vacuna AZ es la única vacuna anticovid patentada por una universidad pública y fabricada, distribuida y comercializada a precio de coste mientras dure la pandemia según el contrato firmado entre la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca con, además, el compromiso de distribuirla también entre los países menos ricos. Insisto, la única con estas características. Me gustaría pensar que nada de lo ocurrido y que ha puesto a los pies de los caballos la reputación de esta vacuna en algunos países como el nuestro tenga nada que ver con ello.

Respecto de los efectos adversos hay que considerar que cuando vacunamos a prácticamente toda la población es normal que a la gente le ocurran cosas pocos días o, incluso, pocas semanas después de recibir una dosis de vacuna porque lo normal es que a la gente le ocurran cosas durante los días normales de su vida normal. En esta situación es muy difícil diferenciar entre casualidad y causalidad.

Esto es especialmente importante tenerlo en cuenta cuando nos encontramos ante el descomunal objetivo de una vacunación que se pretende universal como nunca se ha dado en una situación, además en la que conviene no perder ni un minuto en la consecución de este objetivo en el grupo etario de mayor riesgo de complicaciones, ingreso hospitalario y muerte. En promedio, desde el 10 de mayo de 2020 hasta hoy, justamente un año después, han fallecido en España por covid19 entre la población candidata a vacunación (>15 años) un total de 46.316 personas según el referido Informe Covid19 nº 73 del ISCIII. Esto significa un promedio de casi 900 fallecidos cada semana durante las últimas 52, un 86% de los cuales han sido sujetos de 70 o más años.

No nos encontramos en una situación “normal” sino en pandemia y los muertos arrecian. Estamos como estamos y tenemos lo que tenemos para enfrentarnos a ella. Debemos hacerlo maximizando el beneficio y minimizando el daño de las medidas adoptadas, incluido el “fuego amigo” de las vacunas. Por cierto, “fuego amigo” no sólo estamos teniendo el de las vacunas, me da la impresión de que las medidas restrictivas a la movilidad, a la reunión y el confinamiento han producido con certeza más daño que el que hasta ahora podemos atribuir con similar certeza a las vacunas anticovid19.

Estimados políticos, ofrezcan la vacuna de AZ a nuestros mayores de 70 años y verán que no la rechazan como sus hijos o nietos “esenciales” que creen, al parecer bastante, tanto en el riesgo cero como en la salud e inmortalidad eternas.

Juan Simó Miñana

1 Comentario

  1. Jesús says:

    Una pregunta: ¿Cuál es el incremento del riesgo relativo si en lugar de vacunar con Pfizer se vacuna con AstraZeneca?