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Unidades de Gestión (privada) de la Clínica

“Sé que aquí ahora las cosas no están muy bien, pero creo que el sistema español de Sanidad es muy bueno y me gustaría mucho tener uno así en EEUU. Imagínese cómo está el tema en EEUU. Recientemente tuve que hacerme un examen médico y con el doctor había dos estudiantes. Los dos estudiaban Medicina y Negocios. La Medicina empieza a ser cada vez más negocio y menos vocación. Eso es un grandísimo problema”. Noah Gordon.

El Sistema Nacional de Salud, envidia de modelo sanitario en todo el mundo, fue puesto en práctica por gente que creía firmemente en el derecho universal a la sanidad, y ahora está cayendo en manos de quienes entienden que la sanidad no es un derecho sino una empresa que, por supuesto, debe ser rentable, lo que indudablemente expulsará, antes o después, del sistema a los pacientes que no sean rentables.

Dice el ministerio que el decreto que está tramitando cuenta con el apoyo de los profesionales, ya que lo ha consensuado con sus representantes. Y ese es el primer error, porque los Colegios Oficiales engloban obligatoriamente a esos profesionales, pero no representan la opinión del colectivo. Y lo mismo sucede con las Sociedades Científicas, que sólo representan a sus propios integrantes. A los trabajadores, que son quienes deben sustentar la sanidad día a día, los representan los sindicatos; el ministerio parece haber olvidado esta función que la legislación les atribuye, para preferir hablar con quienes le son más afines.

Nada nuevo

Se supone que este nuevo modelo de gestión busca avanzar en cohesión territorial y garantizar la igualdad de trato en todo el territorio nacional, algo difícil de lograr cuando nos deshacemos de un único puesto de mando para nombrar miles de gerentes. Se supone que, con este nuevo modelo de gestión, se pretende que los profesionales vean incrementada su motivación y su compromiso, se responsabilicen de sus decisiones y se pueda evaluar su desempeño, pero lo cierto es que todo eso ya sucede en la actualidad. Igual que existe el desarrollo de sus funciones en promoción, prevención, atención y cuidados, educación sanitaria, rehabilitación, investigación y docencia: son las funciones de la Atención Primaria de Salud. Por lo tanto,no vemos que las Unidades de Gestión Clínica traigan nada nuevo en cuanto a compromiso, funciones y objetivos.

 No vemos que las Unidades de Gestión Clínica traigan nada nuevo en cuanto a compromiso, funciones y objetivos.

Nuestra gerencia regional de Salud, en un teórico propósito de mejora, puso en marcha dos Unidades de Gestión Clínica experimentales, que se generalizarían si se demostraban más eficaces. Una de esas Unidades está siendo investigada en estos momentos dado el cúmulo de presuntas irregularidades en que incurre. Pero lo importante es que el fracaso del experimento ha obligado a sus mentores a reconocer que la decisión estaba tomada previamente, con independencia de los resultados del ensayo. Es decir, que no se trataba de una decisión técnica, sino de una imposición política.

Las Unidades de Gestión Clínica son, a juicio de CCOO de Castilla y León, la vía castellana y leonesa de la privatización de la sanidad, que es una decisión política ya tomada y que nada tiene que ver con la tan cacareada eficacia y eficiencia. La diferencia es que, mientras en otros lugares se apuesta por la privatización de hospitales enteros, en Castilla y León la apuesta es por la creación de pequeñas empresas bajo este denominador. Sólo de esta manera puede calificarse a los antiguos servicios que de pronto se transformarán en unidades independientes del resto de Servicios del hospital, que tendrán cada una un director que mediante criterios subjetivos y puramente empresariales puede modificar los horarios y turnos de trabajo a su antojo, fijar los objetivos individuales de cada profesional a su antojo, contratar gente fuera de plantilla a su antojo o decidir qué materiales se compran, lejos de la compra centralizada que sí suponía un ahorro que está cuantificado.

Incremento del gasto

En definitiva, tanto en un caso como en otro, el objetivo es no sólo el ahorro, que el ministerio cuantifica que debe ser al menos de un 10% en el primer año, sino el beneficio económico. CCOO de Castilla y León ha hecho sus cálculos de manera que, si todos los servicios de Atención Especializada se convierten en Unidades de Gestión Clínica, el gasto se incrementaría en 56 millones y medio de euros, a los que sumar los que provengan de la Atención Primaria, y ésa es una cantidad superior a todos los recortes salariales realizados hasta el momento. ¿Dónde está el ahorro? Porque el ahorro y el beneficio económico en la sanidad se obtienen de dos maneras: incidiendo sobre el paciente o incidiendo sobre los profesionales. Sobre los pacientes se incide de varias formas; la primera de ellas es seleccionando los pacientes que se atienden, y para eso ya se ha clasificado a toda la población de Castilla y León en función del número de sus factores de riesgo. Se incide sobre los pacientes recortando pruebas diagnósticas, derivaciones a especialistas, y también recortando o eliminando tratamientos. Y también se incide sobre ellos aplicándoles el copago por cada prueba o tratamiento a realizar.

Si todos los servicios de Atención Especializada Castilla y León de se convierten en Unidades de Gestión Clínica, el gasto se incrementaría en 56 millones y medio de euros

Curiosidad o entrega a la causa, un Servicio del Hospital Clínico de Valladolid ya decidió este mismo mes que los pacientes en diálisis tendrían que llevar sus propias almohadas para sus sesiones, sin contar ni con la dirección del centro ni con la consejería. Aunque la consejería lo niega, el mismo consejero ha dicho en declaraciones a la prensa que trabajar en estas unidades puede plantear problemas éticos a los profesionales.

En el caso de los profesionales, recortando salarios vía complementos … o vía modificación de jornada, turnos de trabajo, vacaciones, … o recortando puestos de trabajo. Porque en estas Unidades que buscan el ahorro harán falta casi todos los médicos, pero podrá bastar con la mitad de las enfermeras, y ya veremos si queda alguien del resto de Categorías, especialmente en Atención Primaria, donde un coordinador convertido en comisario político más pendiente de los deseos de la Administración que de las necesidades de los trabajadores puede decidir por su cuenta quiénes sobran allí. También en este caso nuestros dirigentes lo niegan. Pero lo cierto es que en el texto del proyecto de decreto se mantiene la atribución de esa potestad al director de la Unidad, y el director de la Unidad de Gestión Clínica experimental de Psiquiatría la ha utilizado para suprimir 9 celadores. Si no hay intención de hacerlo, ¿por qué está recogido en el documento? Documento que, por cierto, modificó nuestra consejería de Sanidad después de pasar por la mesa sectorial, llevando otro diferente a la mesa general y que tampoco sabemos si será el que llegue al Consejo de Función Pública.

Régimen jurídico de los profesionales

Uno de los fundamentos de este nuevo modelo es el régimen jurídico de sus trabajadores. Dicho de otra manera, el régimen estatutario o funcionario les impide hacer funcionar estas Unidades como pretenden, y por eso sus integrantes deberán solicitar su excedencia para integrarse como laborales en las Unidades de Gestión Clínica, durante cuatro años, lo que tras la entrada en vigor de la modificación del Estatuto Marco lleva a perder la plaza estatutaria o funcionaria a los tres años, una buena estrategia de adelgazamiento de la administración sanitaria a medio plazo.

Y ese es otro de los grandes escollos con que podemos encontrarnos, el cambio de régimen jurídico de los profesionales. Y si ministerio y consejerías quieren solventar las enormes dudas que se suscitan en este punto sería muy sencillo, porque bastaría con anular la innecesaria modificación del Estatuto Marco que se hizo a escondidas, en una ley ajena por completo al asunto. Anulen esas modificaciones del Estatuto Marco y de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias hechas “para facilitar la incorporación de este personal a las Unidades que se constituyan” .

Económicamente se ha recortado mucho. Y han afirmado muchas veces que se iban a incrementar los incentivos a la gestión clínica, lo que significa que lo que se recorta por un sitio para todos se va a gastar en incentivos para unos pocos. Se está tentando a los profesionales para incorporarse a estas Unidades de Gestión Clínica, mediante por ejemplo la recuperación de días de libre disposición por cumplimiento de objetivos. Se está hablando de cantidades máximas en concepto de productividad que realmente resultan apetecibles por cuanto palían de alguna manera los recortes salariales sufridos en los últimos años. Pero, sin embargo, no se habla de la otra parte, la que desregula la jornada, las vacaciones, los complementos salariales. Para nosotros es imprescindible asegurar las condiciones laborales y económicas de los profesionales como forma de asegurar verdaderamente la calidad, la eficacia y la eficiencia.

El ministerio afirma que las Unidades de Gestión Clínica existirán “en todos los centros del Sistema Nacional de Salud”. En Castilla y León el consejero afirma que no se creará ninguna Unidad de Gestión Clínica que no haya sido solicitada por los trabajadores, por cierto dando cifras falsas sobre el número de Unidades solicitadas, y hay gerentes que ya han decidido que determinados Equipos de Atención Primaria, con la aquiescencia únicamente de sus coordinadores-comisarios, y determinados servicios de hospitales lo van a ser “sí o sí”, con independencia de lo que digan los trabajadores, la norma y sus superiores. Por tanto, no está claro tampoco el carácter voluntario de la adscripción de los profesionales, ni el significado del término flexible para esa adscripción.

 No está claro tampoco el carácter voluntario de la adscripción de los profesionales, ni el significado del término flexible para esa adscripción.

Desconocimiento manifiesto

En definitiva, más allá del carácter de empresa privada que se desprende de los textos, y de los cursos organizados por nuestra consejería, no se sabe nada seguro sobre estas Unidades, su funcionamiento o sus consecuencias. Tampoco se sabe en qué consistirá cada uno de los niveles de autonomía (que ahora nuestro consejero ha rebajado a tres sin explicar dónde y cuándo se ha perdido el cuarto), ni lo que sucederá con quienes decidan no integrarse en esas Unidades, si es que realmente es posible. Nada se dice de las relaciones entre Unidades, de si se facturarán las pruebas complementarias, las derivaciones … Y el oscurantismo con que llevan este asunto incrementa las dudas, especialmente después de cómo han salido todas las cosas que han llevado con este mismo carácter. En definitiva, nos parecen muchos riesgos sin ninguna certidumbre.

Los informes sobre Comunidades Autónomas dicen que las que tienen implantado el sistema de unidades de gestión son las que tienen menor salario y donde los profesionales y los usuarios han sufrido más recortes. Dicen esos informes que, por ejemplo, en Andalucía, funcionando con Unidades de Gestión Clínica, en un año se han eliminado 7.000 puestos de trabajo de profesionales sanitarios y se ha recortado el salario en un 30%, al mismo tiempo que se han colocado a dedo 436 cargos intermedios.

Lo único cierto es que, como nos gusta llamar a las cosas por su nombre, estas unidades deberían llamarse Unidades de Gestión Privada de la Clínica.

Invertir y no recortar

Nosotros entendemos que hay que limitar los recortes, mientras que con este modelo parece que los recortes van a dispararse tanto en recursos financieros como en recursos humanos. Y lo que hace falta no es recortar, sino invertir, porque invertir en sanidad es invertir en salud y estamos hablando de seres humanos aunque se les esté enfocando como meros números.

La oposición de CCOO de Castilla y León a todo lo que significa recortes sanitarios a profesionales y a la ciudadanía ha hecho que se nos tache de ser quienes vamos a empujar al sistema a su privatización. Nuestra oposición a una reestructuración que certifica el fin de la Atención Primaria como se la conoce ha hecho que se nos llame conservadores. Y estamos orgullosos de que se nos acuse de querer conservar la sanidad con su carácter público, gratuito y universal, algo que se pretende hacer desaparecer mediante estas novedades presuntamente progresistas.

En definitiva, CCOO de Castilla y León rechaza la creación de las Unidades de Gestión Clínica, porque sus experimentos piloto no han demostrado que este sistema sea mejor que el tradicional, porque todo lo supuestamente nuevo ya estaba incluido en los planes anuales de gestión y en la cartera de servicios y, por consiguiente, no es necesario ningún dibujo nuevo para seguir haciendo lo que ya se hacía. Y porque se estaría cambiando un modelo que sí funciona por otro cuya utilidad está por demostrar en el ámbito sanitario, porque hablamos de perder un modelo sanitario de éxito para meternos en lo que tal vez sea un modelo de empresa de éxito pero que sólo puede llevar a una peor atención sanitaria.

Salvador Escribano

2 Comentarios

  1. Jesús says:

    Todo está muy claro, no se quiere la eficiencia del sistema, se quiere pura y llanamente la privatización, para beneficiar a esos sectores interesados en el negocio. Todo esto no sería posible si no tuvieran tantos Kapos deseosos de ayudarles, y que les ayudan a conseguir ese objetivo. No podemos olvidar la postura de CC.OO., en la época del maravilloso Fidalgo, gran presentador de libros de Aznar, o de la simpar María José Alende, también de CC.OO, gran amiga del hoy presidente de Galicia y otrora presidente del Insalud, Sr. Núñez Feijoo, y tantos etcéteras más que ocasionan la indefensión más absoluta de los profesionales, médicos, enfermeras, no sanitarios, y por supuesto de la sociedad en general.
    El servicio está hecho, ningunjo sois creibles, aunque tengais razón.

  2. Diego says:

    Es curioso que a una Unidad de Gestión Clínica se le llame privatización. Es curioso que no se hable de paciente como proceso, no sólo asistencial, sino de salud. Es curioso que se diga que los colegios profesionales y las sociedades científicas no representan a los profesionales y que los sindicatos si. Es curiosa la completa politización que se le da a la sanidad, cuando las unidades de gestión clínica no son ni de izquierdas ni de derechas, son de GESTORES. Es curioso que se diga que para ahorrar solo se puede recortar en profesionales o en trato al paciente, sin contar las ineficiencias del sistema (situadas en algunos estudios en torno al 30% del gasto). Es curiosa la falacia que este señor dice, afirmando que mayor gasto en sanidad, mejorará la salud de la población, cuando está demostrado que hay un límite en el que a pesar de seguir aumentando el gasto en sanidad, no aumenta la salud de la población. Es curiosa la crítica que hace este señor a la clasificación de pacientes por grupos de riesgo (¿Acaso es malo?). Es curioso que cite un incremento del gasto en 56 millones de euros, sin aportar ningún estudio ni dato al respecto. Es curioso que no se aporte ninguna solución para la mejora de la salud de la población y la sostenibilidad del sistema sanitario y se predique el inmovilismo en el sistema.
    Sin duda, si seguimos utilizando la sanidad como arma política continuamente en vez de estudiar soluciones reales, estaremos condenados a dinamitar un sistema con la alta calidad y el enorme capital humano, como el que tenemos