Punto de vista

Una reforma para el fracaso

La modificación del modelo de copago de los pacientes a la hora de conseguir sus medicamentos con receta del Seguro, que es la medida más concreta de las adoptadas por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) con la intención de poner en marcha una especie de reforma sanitaria, viene a consolidar el modelo discriminatorio existente y, como toda medida discriminatoria, sus resultados van a distar mucho de las cuentas que ha manejado el gobierno para implantarla.

Con carácter general, y no sólo en relación con esta medida concreta, sino por la falta de determinación de las restantes, puede decirse que estamos ante una improvisación, más propia de una tertulia resuelvelotodo que de un equipo técnico. Nuestro sistema sanitario público precisa de una definición (fijar límites), con la intención de que, en contra de lo que ha sido la norma, las prestaciones se ajusten al presupuesto y no pretender hacer frente a unas prestaciones ilimitadas con unos presupuestos cada vez más limitados. Es decir, lo primero sería resolver esta incógnita.

 

Discriminación manifiesta

 

No se entiende que, con la intención de corregir una discriminación, se recurra a una medida que la multiplica, pues no de otro modo debe interpretarse esa serie de supuestos (hasta diez) en que uno puede pagar, no pagar, pagar más o hacerlo en menor cuantía. Toda una panoplia de posibilidades para poder acogerse a la más beneficiosa, que es lo que terminará sucediendo, como así ha sido durante el tiempo en que sólo había activos y pensionistas a la hora del pago de los medicamentos. En este contexto, y sin recurrir a casos ampliamente difundidos, de haber pagado todos (activos y pensionistas) una misma aportación, mínima, se hubieran ahorrado muchos millones de euros como consecuencia del trasvase de recetas de activos a pensionistas.Y como la discriminación sigue existiendo, el problema permanece.

 

A la espera, que no será de dos meses como asegura la ministra, de que la medida pueda entrar en vigor, seguiremos volviendo sobre el planteamiento. Y es que los técnicos aseguran que, como mínimo, deberán pasar seis meses. A no ser que se obligue a guardar los tickets de la farmacia para luego, a la hora de declarar, hacer las cuentas correspondientes.

 

Carlos NicolásPuro experimento

 

Una última consideración: implantar un modelo de participación inexistente en cualquier otro lugar de mundo comporta, además de una improvisación, un experimento de consecuencias imprevisibles.

 

A mi modo de ver, y por lo que ha transcendido del Consejo Interterritorial, se ha buscado la salida en falso a un problema, que existe, y que no es el del copago farmacéutico. Aunque al actuar sobre éste, se da la impresión de que se está haciendo algo. Lamentable.

 

Carlos Nicolás ([email protected]) es periodista y editor de ‘Acta Sanitaria’ 

 

 

Acta Sanitaria