Punto de vista los teóricos de la A.P. no preveyeron la actual situación

Una Atención Primaria desenfocada

En medio del debate sobre la Atención Primaria, Salvador Casado se ocupa en su blog de este viernes en reflexionar sobre el enfoque de la situación, especialmente para no pensar que todos los demás están equivocados.

«Usted espera que el mundo se adapte a la distorsión de usted».
Desmontando a Harry, película dirigida por Woody Allen.

De tarde en tarde me gusta releer los primeros capítulos del Martín Zurro. Repasar las excelentes revisiones de Borrell, Gené, Casajunana, de la Revilla y tantos otros. Intento buscar inspiración y ánimo, orientación y guía cuando la confusión o la complejidad que enfrento en consulta me sobrepasan. Hay días o semanas que navego los mares de la incertidumbre, que diría Juan Gérvas, con suficiente dignidad; pero en otros naufrago cuando la marejada de mi ignorancia, las carencias del sistema o la presión asistencial de un número inasumible de pacientes complejos me desbordan.

En esos momentos de mareo con cortejo vegetativo me miro a mi y a nuestra Atención Primaria y nos veo desenfocados. Seguimos ahí, nos mantenemos funcionando, pero fuera de foco. Oigo las quejas de los pacientes, de los gestores, de los compañeros de trabajo… todos se dan cuenta de que estamos borrosos. Los sabios lanzan planes y libros blancos, el ministerio convoca reuniones, las sociedades científicas no dejan de programar congresos, pero nadie consigue enfocar debidamente la situación.

Los sabios lanzan planes y libros blancos, el ministerio convoca reuniones, las sociedades científicas no dejan de programar congresos, pero nadie consigue enfocar debidamente la situación

Mientras tanto, todos expresamos malestar disparándonos entre nosotros: directivos, diferentes profesionales, colegios, sindicatos y asociaciones; pero nadie se mira a si mismo con la suficiente consciencia, voluntad y valor como para enfocarse. Es más fácil esperar que los demás se adapten a nuestra distorsión, que entendemos es culpa de factores externos fuera de nuestro ámbito competencial.

Vivir desenfocado

Es muy incómodo vivir desenfocado; muchos terminan como Woody Allen en «Desmontando a Harry«, atiborrándose a pastillas, yendo al psicoterapeuta o hundidos en la neurosis. Otros se queman lentamente en pilas humeantes que anuncian por todo lugar la muerte lenta de una Atención Primaria que nadie sabe cómo reanimar.

La pregunta sanadora sería ¿cómo reenfocar la Atención Primaria? Y la respuesta no la encontraremos en el Martín Zurro. Entre otras cosas porque los teóricos de la especialidad no preveyeron la posibilidad de un desenfoque generalizado como el que vivimos, en el que una gran mayoría de los equipos han devenido en grupos de supervivencia, el número de centros de salud sobrecargados es altísimo y la proporción de médicos quemados es abrumadora.

Los teóricos de la especialidad no preveyeron la posibilidad de un desenfoque generalizado como el que vivimos, en el que una gran mayoría de los equipos ha devenido en grupos de supervivencia

El sistema no contempla auditorías de control de la calidad del trabajo en equipo, ni medidas correctoras de la presión asistencial inasumible, ni aporta medidas de gestión de la motivación del personal, entre otros factores. Competencias que tal vez deberían ejercer los numerosos cuadros directivos bloqueados en una eterna rumiación de bases de datos e indicadores que impiden que puedan salir a ayudar, orientar y motivar a sus fatigados y desenfocados compañeros asistenciales.

Proceso de adaptación

No es mi intención señalar una única responsabilidad en este desenfoque; de hecho, mi tesis es la misma que la del fragmento cinematográfico que acompaña estas letras: el mundo no se va a adaptar a nuestra distorsión, nos toca a nosotros aclararnos.

Para hacerlo habrá que releer a los clásicos, pero también pedir ayuda. Mirar con atención aquellos centros de salud que han conseguido trabajar en equipo, pedir a los gestores que intervengan en aquellos sobrepasados e iniciar procesos de reflexión y toma de consciencia generalizados que puedan servir para reiniciar aquellos equipos que, como tantos ordenadores bloqueados, se hayan quedado «colgados».

Ante la tormenta de falta de recursos, aumento etario y de complejidad bio-psico-social, es fundamental que la marinería despierte y se coordine para evitar un seguro hundimiento si cada cual se sigue retirando a un rincón a llorar en el momento más delicado de la navegación con tifones de incertidumbre social, rodeados de icebergs privatizadores y con el velamen recortado permanentemente.

Salvador Casado Buendía

Médico de Familia. Centro de Salud Villalba pueblo, Madrid

1 Comentario

  1. Juan says:

    Lo que falta es liderazgo

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