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Un reconocimiento neurológico adecuado puede predecir el riesgo de ictus en personas sanas

Los últimos avances médicos basados en el conocimiento de los factores de riesgo permiten estimar el riesgo de sufrir un ictus, tal como destacan los especialistas de la Unidad de Neurología de la Clínica La Luz, que han diseñado un chequeo específico que hace posible que cualquier persona pueda conocer si tiene factores de riesgo de padecer un accidente cerebrovascular en el futuro inmediato y permite evaluar un cambio de hábitos o un tratamiento preventivo específico.

Revascularización del ictus
Personalizado

“El ictus es un ejemplo claro de patología donde actuar rápido es esencial, y desde la neurología se trabaja siempre para potenciar esa atención precoz una vez que la persona ha sufrido el accidente cerebrovascular. No obstante, si podemos conocer con antelación si una persona está en riesgo de sufrir un ictus de una forma más o menos inminente, habremos logrado vencer a la enfermedad antes de que se presente”, explican los doctores Valentín Mateos y Jesús Porta, responsables de la Unidad Integral de Neurología de la Clínica La Luz.

 

En cuanto a quién sería susceptible de beneficiarse de esta evaluación, basada en datos del conocido estudio Framingham y otros posteriores y que se aplica de forma independiente o dentro de la cartera de reconocimientos clínicos de los que dispone la Clínica, los especialistas señalan a cualquier persona de mediana edad que no lleve una vida saludable, que fume, que tenga sobrepeso, que sea sedentaria, que tenga una dieta rica en sal o grasas saturas, entre otros factores de riesgo.

 

La administración de fármacos que disuelven el trombo (fibrinólisis) es la primera opción a considerar cuando el paciente llega al hospital antes de las 4 horas y media desde el inicio de los síntomas, pero superado este tiempo, que los neurólogos denominan “ventana terapéutica”, el pronóstico empeora y las posibilidades de recuperación funcional se reducen drásticamente.

 

“La precocidad del tratamiento es fundamental, el tiempo es cerebro y cuanto más tarde se atienda al paciente, más probable es que presente secuelas. Por ello es fundamental que exista una concienciación social sobre este tema mediante la difusión de información sobre la patología y la formación de la población en el reconocimiento de los síntomas”, añade el doctor Porta.


Ventajas de la revascularización

 

Es a partir de esas cuatro horas y media cuando está indicado el tratamiento de los ictus agudos mediante la revascularización mecánica de la arteria cerebral afectada, una técnica que en las manos adecuadas resulta una alternativa efectiva para más del 50% de los pacientes graves que, por haber llegado demasiado tarde al centro sanitario, no pueden beneficiarse de los fármacos que disuelven el trombo (fibrinólisis) y que constituyen el tratamiento de primera línea contra esta patología.

 

Esta técnica, también denominada de rescate intraarterial con extractor de trombos (un procedimiento mecánico que, utilizando un catéter y un stent de malla metálica, permite deshacer y retirar el trombo) tiene la ventaja añadida de que puede resultar efectiva en un periodo de tiempo más largo, que puede llegar incluso a las 24 horas desde el inicio de los síntomas.

 

Según explica el doctor Luis López-Ibor, neurorradiólogo de la Unidad de Patología Cerebrovascular de la Clínica La Luz, este procedimiento de revascularización permite mejorar a más del 50% de los pacientes que han sufrido un ictus isquémico grave y su uso conjunto con fármacos se perfila de cara al futuro como el tratamiento estándar para esta patología.

 

“La fibrinolisis por vía intravenosa sigue siendo el tratamiento primario, con los mejores resultados y bajo riesgo de complicaciones, pero en pacientes en los que no se puede aplicar o no es eficaz, la revascularización dentro de las primeras ocho horas, e incluso hasta un plazo superior de 24 horas tras el accidente isquémico, nos permite mejorar mucho el pronóstico de los pacientes graves y elevar sus posibilidades de recuperarse o de reducir la discapacidad”, explica López-Ibor.

 

En cualquier caso, como señala el doctor Porta, la clave del éxito en el tratamiento del ictus reposa sobre dos pilares, que se suman a la atención temprana: la asistencia del paciente por parte de un equipo multidisciplinar (formado por neurólogos, radiólogos, cardiólogos, hematólogos, intervencionistas, etcétera) y el acceso a las herramientas de diagnóstico más avanzadas para llegar a un correcto diagnóstico (Doppler neurológico, angioRM, angioTC, angiografía intervencionista, revascularización, etcétera).

 

De forma paralela al tratamiento médico, y en cuanto sea posible, resulta clave para el paciente acceder a la rehabilitación precoz mediante una fisioterapia específica para cada caso. Varios estudios han demostrado la importancia de una fisioterapia específica para estos enfermos. En el caso de La Luz esta posibilidad se ve potenciada gracias a un convenio en marcha con el Centro de Tratamiento de la Lesión Cerebral LESCER. El acuerdo permite prestar una asistencia global y multidisciplinar, basada en la innovación terapéutica a estos enfermos y, especialmente, a aquellos que precisen un soporte hospitalario durante la fase de su patología en la que se encuentran encamados.


Los síntomas del ictus

 

Tal como recuerda la Sociedad Española de Neurología con motivo del Día Mundial del Ictus, que se celebra este martes 29 de octubre, hay que sospechar que puede estar produciéndose un ictus si la persona nota pérdida repentina de fuerza en cara, brazo y/o pierna, si sufre un trastorno brusco de la sensibilidad, con sensación de acorchamiento u hormigueo en la cara o alguna extremidad de un lado del cuerpo, o si pierde súbitamente la visión. También puede estar sufriendo un ictus quien manifiesta una alteración repentina del habla o tiene dificultad para expresarse, quien sufre un vértigo repentino o quien experimenta un dolor de cabeza súbito sin motivo aparente.