Punto de vista análisis del proceso sobre la eutanasia

Un paso más hacia una sociedad más libre

La aprobación por el Congreso de los Diputados de la Proposición de Ley Orgánica que regula la eutanasia supone el final de un proceso que analiza uno de sus defensores, Carlos Barra, miembro de la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD).

Este jueves, 17 de diciembre, el Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado por amplia mayoría( 198 votos a favor) la Proposición de Ley Orgánica que regula la eutanasia tras las modificaciones que en el texto se han producido en virtud de las enmiendas presentadas y aceptadas por los diferentes grupos. A partir de ahora el texto pasará al Senado y, tras ese trámite, volverá al Congreso donde previsiblemente se aprobará y se promulgará en el Boletín Oficial del Estado.

Esto ocurrirá en poco tiempo y entonces se conseguirá un nuevo derecho de las personas que es apoyado por una amplísima mayoría social, según reflejan todas las encuestas publicadas, y que supondrá evitar sufrimientos innecesarios en personas cuyas condiciones de sus vidas les resultan insoportables y que entienden atentan contra su dignidad, lo que les lleva a pedir ayuda para morir; asimismo, en mi opinión, la sociedad española, con la aprobación de esta ley, camina hacia una democracia más fuerte, con mayor respeto a los derechos humanos y con mayores cotas de libertad.

La sociedad española, con la aprobación de esta ley, camina hacia una democracia más fuerte, con mayor respeto a los derechos humanos y con mayores cotas de libertad.

Resulta muy penoso ver una vez más que la derecha española ha vuelto a estar en contra de la consecución de un nuevo derecho y que permite que nuestro sistema de derechos y libertades salga fortalecido. Desgraciadamente, esa derecha representada por el Partido Popular (PP) vuelve a mostrar el déficit democrático de origen del que, en mi opinión, sigue sin poder desprenderse. El principal partido de la oposición no ha estado nunca a favor de los grandes logros en derechos que nuestro país ha ido consiguiendo desde la reinstauración de la democracia: votó en contra de la ley del aborto, reiteró su posición en la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo y lo ha reiterado ahora respecto a la ley de eutanasia. Es una posición inmovilista, reaccionaria, contraria a las demandas que de manera mayoritaria pide la sociedad. Una auténtica desgracia para nuestro país contar con un Partido Popular que se instaló hace tiempo en la derecha extrema y sus votos en contra de la proposición de Ley Orgánica que regula la eutanasia les vuelve a colocar junto a la extrema derecha.

Posicionamientos políticos diferentes

Como defensor del derecho a la libre disponibilidad de la propia vida, quiero felicitar a todos los grupos parlamentarios que han apoyado en el Pleno la proposición de ley desde posicionamientos políticos diferentes, mostrando así ser fiel reflejo de la sociedad en la que personas de pensamientos políticos a veces absolutamente contrarios defienden sin embargo la regulación de la eutanasia. Quisiera también manifestar mi reconocimiento a la ponente de la proposición de ley, la exministra y diputada María Luisa Carcedo; he tenido la suerte de colaborar con ella y conozco perfectamente la firme convicción y el coraje con que ha hecho la defensa de la consecución de este nuevo derecho.

Es hoy un día donde considero de justicia recordar a todas aquellas personas que desde hace varias décadas, con enorme valentía, dieron público testimonio de las dramáticas condiciones de vida que sufrían con padecimientos físicos y psíquicos insoportables, pidiendo ayuda para morir sin conseguirlo, muriendo en muchos casos en soledad. Desde Carlos Gómez y Ramón Sampedro hasta los casos más recientes de Maribel Tellaetxe y María José Carrasco, todos ellos con sus testimonios han hecho posible que la sociedad española haya manifestado de manera cada vez más mayoritaria su apoyo a la aprobación de la ley.

También conviene resaltar hoy el trabajo de quienes desde la sociedad civil llevan décadas realizando acciones e iniciativas para avanzar hacia la consecución de la libre disponibilidad de la propia vida, muy especialmente a la Asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) y de manera particular a quién fue su Presidente Federal, el Dr. Luis Montes Mieza.

Debate social

Se establece un nuevo derecho que como tal puede ejercitarse o no; por tanto no obliga a nadie

Sin duda alguna, el debate social sobre el derecho a una muerte digna y la regulación de la eutanasia adquirió una mayor relevancia tras el intento de muerte civil del Dr. Montes promovida por el gobierno de la Comunidad de Madrid y el consejero Lamela, actualmente imputado por la presunta comisión de delitos muy graves. El amplio respaldo ciudadano en defensa de Luis Montes y sus más directos colaboradores, a quienes se acusaba de practicar homicidios, cuando en realidad lo que hacían era una buena praxis médica que respetaba la dignidad e intimidad de los pacientes en la fase final de su vida, supuso una concienciación importante en un número cada vez más creciente de ciudadanos que manifestaban su apoyo al mensaje que Luis llevó a muchos rincones del país defendiendo el derecho a decidir cómo y cuándo morir. Por haberlo acompañado en muchos de esos viajes, creo poder afirmar que su compromiso fue entonces, y sigue siendo ahora, determinante en la cada vez mayor concienciación de la sociedad en relación a cómo afrontar la fase final de la vida.

El texto que ha aprobado el Congreso, y que posiblemente no sufrirá modificaciones sustantivas en el Senado y en consecuencia se llevará al BOE, reconoce un nuevo derecho de las personas: pedir y recibir ayuda para morir cuando, de manera libre, reiterada y consciente, se solicite y se encuentren en los supuestos que la ley recoge. Se establece un nuevo derecho que como tal puede ejercitarse o no; por tanto no obliga a nadie. Este importante detalle es obviado desde las posiciones tramposas y falsas de quienes están contra la regulación de la eutanasia y, ante ello, hay que reiterar que los derechos recogidos en nuestro ordenamiento jurídico permiten que puedan ser ejercitados por los ciudadanos pero no les obliga a hacerlo. Basta ya de mentiras.

Consenso social

La entrada en vigor de la ley pondrá fin a muchos sufrimientos inútiles, garantizará que quienes crean que sus circunstancias de vida atentan a su dignidad en el marco de procesos incluidos en la ley podrán marcharse con pleno respeto a su decisión tomada.

Salvador Paniker, que fue Presidente Federal de DMD, incluía en los principios de la Bioética el principio de Justicia que decía era la voz de la sociedad. En mi opinión, el texto aprobado por el Congreso recoge esa voz de la sociedad y su articulado contiene los elementos que generan mayor consenso social en el momento actual.

Sin duda alguna, lo aprobado por el Congreso significa un paso más hacia una sociedad más libre, más respetuosa con la autonomía de las personas, más dinámica y, en consecuencia, más abierta para contemplar y atender nuevas demandas sociales. Así sea

Carlos Barra Galán

Médico Especialista Jubilado. Licenciado en Derecho

2 Comentarios

  1. Pablo Aguirre says:

    No fue el señor Paniker (S) quien incluyó el principio de Justicia como uno de los pilares de la bioética. Siglos hace que Platón y Aristóteles plantaron las bases filosóficas; después W.D.Ross (1930/1939) y el Informe Belmont (1979) –y otros pensadores- sistematizaron la Justicia como principio bioético. La mención de que fue presidente honorario de DMD, se debería acompasar indicando que también fue presidente formal, de facto, de dicha Asociación entre 1990 y 2009.
    Comparto, con tanto entusiasmo -o más, si cupiera- como aprecio ilimitado tuve hacia él, las referencias al que fuera insigne médico -además de fraternal amigo- Luis Montes Mieza y a su titánica dedicación al progreso de DMD. Su gigantesca y desinteresada entrega fueron “savia y abono” imprescindibles y esenciales para que esta semana la Casa de la Soberanía Popular haya aprobado -por fin- el proyecto de Ley Orgánica de regulación de la Eutanasia.
    Una aprobación cuyo debate en el Congreso no fue ejemplar, como debían haberlo protagonizado sus señorías. Un número notable de ellas -sí, sí, de sus señorías- sólo exhibieron cinismo e hipocresía, su acostumbrada mala educación sin límites y, para colmo, una ignorancia supina en una materia de la que, sin embargo, pontificaron -a diestra y a extrema diestra- sin sonrojo alguno en sus caras ni en sus seseras.
    Pablo Aguirre

  2. ana says:

    Una mala noticia, ley de muerte . Un estado no garantiza mas libertad con esta ley , los profesionales no han sido consultados, el comite de bioetica rechazó la ley y rompe la relación medico paciente, un fracaso de ley