Política y Sociedad

Un descenso de mutualistas comprometería la actual colaboración público-privada en Sanidad, según el IDIS

Un descenso de mutualistas comprometería la actual colaboración público-privada en Sanidad, según el IDIS
José Ramón Rubio, presidente del IDIS
José Ramón Rubio, presidente del IDIS

“El descenso del número de mutualistas protegidos por entidades de seguro privado podría poner en grave riesgo la continuidad del sistema de colaboración público-privada, un modelo que ha demostrado ser un ejemplo de calidad y satisfacción para los usuarios”, según ha asegurado José Ramón Rubio, presidente del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, IDIS, tras conocer los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, que muestran una caída del número de mutualistas en 2012 del 0,99%, cerca de 20.000 mutualistas.

 

Se trata de la caída mayor desde 2007 que, unida al aumento de la siniestralidad -por encima del 100% de la póliza en algunos casos-, debido a que cada vez son más las personas de edad avanzada las incluidas en este sistema porque apenas se renueva, pone en riesgo la viabilidad de este modelo. En este sentido, el IDIS asegura que las mutualidades no sólo representan un ejemplo de colaboración público-privada que proporciona múltiples beneficios al sistema público, sino que también son un modelo esencial para mantener la actividad de la sanidad privada y la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud, que por sí sólo no puede para absorber la demanda sanitaria existente.

 

Modelo eficiente

 

Para Luis Mayero, vicepresidente del IDIS, “las mutualidades suponen un modelo de gestión sanitaria eficiente, que no genera déficit y beneficia a todos: al Estado, por el coste fijo que le supone; a la sanidad pública, por la reducción de la demanda de los pacientes y el apoyo prestado por recursos privados cuando lo necesita; a los usuarios, ya que tienen la libertad de elegir el entorno asegurador que les prestará la atención sanitaria, y a la sanidad privada, por los hospitales, clínicas y personal cualificado que trabaja en este sector con el máximo grado de cualificación”. A pesar de todo lo bueno que produce, es un modelo que no cuenta con la financiación adecuada ni el apoyo de los diferentes modelos, lo que pone en riesgo su existencia.

 

Asimismo, se trata de un modelo que tiene un peso significativo en el sector privado del aseguramiento y la provisión sanitaria. De hecho, “supone el 7% del gasto sanitario privado; el 10% del gasto privado de provisión; 24% del volumen de primas y el 32% del gasto asistencial de las aseguradoras con una siniestralidad directa del 100,53%, un 24% superior a la siniestralidad de seguros de colectivos e individuales”, explica el vicepresidente del IDIS.

 

Por otro lado, goza de un alto grado de aceptación entre los mutualistas, ya que el 84,3% de los beneficiarios eligió libremente ser atendido por la cobertura sanitaria de gestión privada frente a los que optaron por el Sistema Nacional de Salud. Además, Mayero señala que hay que sumar que “este modelo tiene un coste un 30% inferior al Sistema Nacional de Salud, debido a que las aseguradoras asumen el coste total de la demanda sanitaria que tengan los beneficiarios, lo que no da posibilidad de endeudamiento”.

 

Colapso del sistema

 

Si desapareciera el modelo de mutualidades, el Régimen General de la Seguridad Social se incrementaría en varios millones de personas con el consiguiente riesgo de colapso del sistema general. El vicepresidente del IDIS recuerda que “también aumentarían las listas de espera y que los costes para el gobierno serían mucho más altos, debido a que habría que añadir los costes de las personas que estaban cubiertas por la cobertura privada”.

 

Además, pondría en riesgo la viabilidad de subsistencia de un importante número de hospitales y clínicas privadas, lo que afectaría a más de 45.000 profesionales.

 

Asimismo, se acrecentaría el problema de sostenibilidad del sistema público y se rompería el equilibrio entre el sistema público y privado para atender las necesidades de los usuarios en multitud de provincias y municipios donde los funcionarios soportan la sanidad privada. Sin duda, “si el modelo no se financia correctamente el Sistema Nacional de Salud se verá perjudicado”, explica el presidente del IDIS, quien incide de nuevo en que “el modelo de mutualismo descarga enormemente al sistema público y la inexistencia de este modelo provocaría la sobrecarga de aquel, que ya de por sí está desbordado”.

 

Recomendaciones

 

“Es necesario establecer relaciones con los órganos políticos para que exista una correcta consolidación y financiación del modelo”, subraya José Ramón Rubio. La adopción de fórmulas que posibiliten los cambios en la cartera de servicios es otra de las soluciones para vislumbrar la supervivencia a medio y largo de plazo de este modelo. Asimismo, desde IDIS inciden en la necesidad de adaptarse a la realidad para situarlo al nivel de los servicios que ofrece la sanidad pública y adecuar los medios en función de la densidad geográfica de los asegurados.

 

En este sentido, la ampliación de la cobertura del sistema de mutualismo a otros colectivos como funcionarios de CC.AA, corporaciones locales y provinciales traería muchos beneficios. “Por ejemplo, con el trasvase de un millón de personas al modelo de mutualismo se generaría un ahorro aproximado de 956 millones de euros a la sanidad pública y se podría dar continuidad a la sostenibilidad de este modelo”, añade Luis Mayero.