Derecho Sanitario Según una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea

Los Estados de la UE pueden determinar qué estudios equivalen a Farmacia, Toxicología y Medicina

— Madrid 13 Abr, 2018 - 10:34 am

El Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha declarado que el reconocimiento de la equivalencia de los estudios sobre productos cosméticos previsto en un reglamento del Parlamento y del Consejo Europeo puede referirse a estudios distintos impartidos en Estados terceros, con lo que confiere a los propios Estados miembros la competencia de determinar las disciplinas similares a Farmacia, Toxicología, Medicina y los niveles de cualificación que cumplan los requisitos de dicho reglamento.

La petición de decisión prejudicial la planteó el Consejo de Estado francés, en relación con el Reglamento europeo sobre productos cosméticos y, en particular, sobre la disposición que establece las cualificaciones requeridas en la persona encargada de realizar la evaluación de la seguridad de tales productos.

La solicitud de decisión prejudicial fue propuesta durante la tramitación de un recurso presentado por la Federación de Empresarios de Belleza de Francia, entidad que agrupa a empresas del sector cosmético, para anular la orden relativa a las cualificaciones profesionales de los evaluadores de la seguridad de los productos cosméticos para la salud humana, adoptada en febrero de 2015 por los mencionados ministerios franceses.

Mediante dicha orden, el Abogado General en sus conclusiones, presentadas el pasado mes de diciembre, definió los estudios que reconoce como “equivalentes” en el sentido del citado reglamento, mencionando únicamente los títulos expedidos dentro del Espacio Económico Europeo e incluyendo los títulos de Veterinaria y de estudios en Ecotoxicología.

Los Estados miembros deben comprobar si existe una base común

El Consejo de Estado de Francia preguntó entonces al Tribunal de Justicia si el reconocimiento de la equivalencia de los estudios que los Estados miembros pueden llevar se refiere únicamente a los estudios impartidos en Estados no pertenecientes a la Unión Europea, y si, en caso de respuesta afirmativa, con arreglo a qué criterios, un Estado miembro puede determinar las disciplinas que pueden considerarse “similares” a la Medicina, a la Farmacia y la Toxicología.

En este sentido, el Tribunal en su sentencia declara que los Estados miembros deben comprobar que exista una base común de conocimientos científicos que resultan indispensables para evaluar la seguridad de los cosméticos con el mayor grado de certidumbre posible, y, por otra parte, que el objetivo consistente en garantizar un elevado nivel de protección de la salud humana “solo podrá lograrse plenamente si esta base común engloba simultáneamente conocimientos relativos al ser humano y a sus patologías y conocimientos relativos a las sustancias empleadas en la fabricación de los productos cosméticos y a sus propiedades físicas y químicas”.

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