Política y Sociedad Según el primer Estudio de la OMC sobre mortalidad en la Profesión Médica

Tumores malignos, infartos y suicidios son las causas principales de la mortalidad de los médicos

El primer estudio sobre la mortalidad específica de la profesión médica, elaborado por la Organización Médica Colegial (OMC), ha señalado como causas principales de fallecimiento en este colectivo profesional los tumores y los infartos, entre las naturales, junto a suicidios y accidentes, como causas de raíz violenta.

Según sus responsables, este documento se nutre de registros propios de la OMC y sus colegios de médicos, además de los datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que participó en el acto con la intervención de su subdirectora general, Margarita García Ferruelo.

Se trata de un trabajo realizado a partir de magnitudes como la esperanza de vida, el número de defunciones habidas entre 2005 y 2014, las 12 enfermedades letales más frecuentes, las causas de muerte por tramos de edad y las causas externas de fallecimiento, como los referidos accidentes, suicidios y las otras formas de violencia.

Serafín Romero

Observatorio de referencia

El presidente la OMC, el doctor Serafín Romero, ubicó el informe presentado en el marco estratégico de la institución para hacer de él un observatorio de referencia sobre la profesión médica y las causas que ponen fin a su vida, después de que otros programas ya se hayan consolidado, como el observatorio de agresiones a personal sanitario, el posicionamiento de los médicos ante el final de la vida y la postura oficial ante las pseudociencias y las pseudoterapias.

Para Serafín Romero, el estudio presentado es el acercamiento más profundo a la mortalidad de los médicos, de España, y sin haber encontrado un equivalente de su calado en el resto del contexto mundial, al analizar los 9.184 certificados médicos de defunción registrados durante el periodo 2015-2014.

Por eso, el presidente de la OMC se mostró tan satisfecho como agradecido por haber podido formalizar un convenio con el INE que permitirá disponer de un observatorio destinado a conocer la mortalidad de los médicos en comparación con la del resto de la población.

Precisamente sobre certificados de defunción, Romero recordó de qué forma la OMC insistió hasta lograr un modelo de documento más moderno y con mayor versatilidad para dar información útil.

Certificado de defunción electrónico

Romero anunció también que se prepara un modelo de certificado médico de defunción electrónico para ganar fidelidad y prontitud en la consignación de las causas de muerte.

En relación con el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), el máximo representante de los médicos españoles aseguró que ya superan el número de 5.000 los atendidos, principalmente por trastornos afectivos y adaptativos, con una subida en la demanda de este recurso, que ascendió un 30 por ciento en los últimos años.

Finalmente, Romero no rehuyó resaltar el comportamiento de aquellos compañeros de profesión que se exponen a tumores por fumar, no acuden a los reconocimientos médicos que les ofrecen las empresas y tienen facilidad para recurrir a la automedicación, en contra del consejo de sus organizaciones colegiales.

Crisis y Salud Mental

Al existir cierto paralelismo cronológico entre el periodo estudiado y la crisis socioeconómica que sacudió al país, el presidente de la OMC remitió a los presentes al informe presentado por el Ministerio de Sanidad sobre el impacto de la crisis en la salud, según el cual los parámetros mejoraron en 2018, aunque hubo que lamentar un deterioro de la Salud Mental de los españoles al que los médicos no pudieron ser ajenos.

Romero señaló, además, la colaboración de la OMC con la Administración sanitaria para que haya un pacto de Estado por la seguridad de los médicos en el trabajo, en el que ya se incluye en la práctica aspectos como la radiación y sus efectos.

Iatrogenia y mochila emocional

En ese sentido, el presidente de la OMC aseguró que el órgano máximo de representación de los médicos siempre va un paso más allá y es capaz de ejercer la autocrítica al hablar abiertamente de fenómenos como la iatrogenia.

Finalmente, Romero también adujo que la mayor prevalencia de enfermedad isquémica, y mayor número de infartos, en médicos, se debe a que, sin menoscabo de la responsabilidad que siempre le es exigible al médico, también es inevitable que lleve en su mochila emocional fenómenos como el duelo de los pacientes o el trance de tener que dar malas noticias, como un diagnóstico adverso o la incapacidad de acceso a determinados fármacos.

Margarita García Ferruelo

Colaboración estrecha

Margarita García Ferruelo agradeció a la OMC poder dar salida a información acumulada en la institución con utilidad social que representa el estudio presentado.

Como metodología para su realización, habló García Ferruelo de datos agregados anonimizado, aunque en este caso pudo compatibilizar el secreto estadístico, legalmente protegido, con los datos de fallecimiento de los médicos.

Todo ello se hizo según la manera preceptivamente reglada por parte de la legislación europea, que tolera su uso en proyectos de investigación, con desglose de la unidad estadística, que sería el fallecido, pero sin incluir datos personales exhaustivos, tal como matizó.

Como añadió la subdirectora general del INE, el marco estadístico de acceso a datos sensibles requiere que la entidad investigadora de fuste y con prestigio, requisitos que se cumplen sobradamente, según dijo, en el caso de la OMC.

Cruce de datos

García Ferruelo relató, además, el procedimiento con el que la OMC facilitó el listado de sus profesionales médicos al INE, para que este los cruzara con las causas estadísticas de muerte en España, para llegar, finalmente, a una lista anonimizada que entregó a la OMCo.

De manera ilustrativa, García Ferruelo evocó su lejana llegada al INE, en un tiempo en el que las estadísticas se hacían en las funerarias, en el que la mayor parte de las causas anotadas fueron, de manera demasiado genérica y poco rigurosa, las paradas cardiorrespiratorias.

Sin embargo, y con el tiempo, esta ponente estima que la calidad de la información subió para hacer bajar a un 2 por ciento de causas de muerte mal definidas, cuando antes estaban en el 10 por ciento. Y, para concluir, unió su deseo al de Romero de que el futuro certificado electrónico de defunción aporte más y mejor información.

Juan Manuel Garrote

Una completa base de datos

El coautor y coordinador del estudio, el doctor Juan Manuel Garrote, recordó que se creó un grupo de estudio destinado a conocer mejor las causas de la muerte de los médicos, con participaciones iniciales desde Segovia, La Rioja y la Vocalía de Médicos Jubilado, con un punto de partida que fueron estudios similares de Estados Unidos y Canadá que, sin embargo, resultaron ser insuficientes en su planteamiento.

A continuación, Juan Manuel Garrote refirió que Romero puso el mayor interés en que se completara la base de datos con los nombres, los números de identidad y las fechas de nacimiento de los médicos, desde todos los colegios provinciales.

Este fue el fundamento que se cruzó con los datos de causas de muerte del INE en la población española, en colaboración iniciada con la OMC a partir de 2016, con un rasero superior a los 30 años en la edad de los médicos, por ser el momento en que estos inician su práctica profesional de manera definitiva tras su larga trayectoria formativa.

Según este ponente, se fijó como meta del estudio el periodo que discurrió entre el año 2005 y el 2014, tiempo en el que la población médica aumentó un 20 por ciento, frente a una población general que solo creció un 8 por ciento, con una tasa bruta de mortalidad del 12,3 de defunciones por cada 1.000 habitantes, añadió.

Médicas nacidas desde 1953

Justificó Garrote el sesgo masculino de parte de los datos porque las mujeres médicos con mayores datos de mortalidad son aquellas que nacieron a partir de 1953 y que, por tanto, aún no tenían 65 años de edad en el periodo del estudio, lo que las deja fuera de foco en los tramos más altos de la vida, respecto a sus compañeros varones de profesión.

A modo de conclusiones, el que fue secretario general de la OMC manifestó su sorpresa porque los tumores más prevalentes en la población médica no son los mismos que en la general; que los galenos parecen tener una mayor protección neurológica y cardiovascular que, sin embargo, no les libra de tener comparativamente más infartos; y que, aunque fallecen en menor medida por enfermedad respiratoria, padecen una mayor mortalidad por tumores de este aparato, como los de pulmón, a la vez que también parecen tener más fallecidos que la población general, proporcionalmente, por accidentes de tráfico.

Mortalidad por especialidades

Aclaró también el coordinador del estudio que es difícil segregar los datos de mortalidad por especialidades médicas, o entre médicos rurales o urbanos, o por su prestación pública o privada, porque las especialidades médicas son muy dispares en el número de profesionales que las componen y porque las otras son magnitudes igualmente heterogéneas. En ese sentido, afirmó que hay urgencias que tienen hasta 10.000 médicos que ejercen desde distintas realidades personales.

Sobre la falta de datos para el estudio de mortalidad desde el Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB), Garrote aseguró que se tendrán cuando se resuelva el contencioso que aún está abierto al respecto.

María Irigoyen

De suicidios y accidentes

La secretaria general del Colegio Oficial de Médicos de Lleida, la doctora María Irigoyen, estableció, como causa de muerte más común en los facultativos, los tumores, con una diferencia positiva del 5,4 por ciento respecto a la población general, divergencia especialmente notable, advirtió, en el tramo de edad que va de los 40 a los 49 años, cuya diferencia asciende al 12,1 por ciento.

Estos tumores de mayor letalidad son los de bronquios, tráquea y pulmón, que causan el 27,3 por ciento de las muertes entre los médicos y el 26,4 por ciento de todos los tumores que también resultan definitivos, con porcentajes similares a la población general en colon, con un 9,8 por ciento, y con el 9 por ciento de próstata, como segundo y tercer tipo de tumores más prevalentes en la mortalidad de los médicos, aunque señaló María Irigoyen, por el contrario, una mayor letalidad de cáncer de páncreas en médicos, con un 6,3 por ciento, superior al 4,4 por ciento de la población general.

En patología cardiovascular, esta ponente vio mayor contención en el caso de los médicos, con la nota discordante de una mayor proporción de infartos de miocardio y enfermedad isquémica con resultado fatal.

Mientras, en el tercer bloque correspondiente a las enfermedades del aparato respiratorio, destacó Irigoyen las neumonías y la insuficiencia respiratoria como causas de los fallecimientos de médico, aunque en este terreno presentaron un 2,7 por ciento menos de mortalidad que en el resto de la población.

También detectó Irigoyen una cierta aureola de protección frente al Alzheimer y otros trastornos mentales orgánicos en la población médica, en contraste a la población general, al tener un promedio de mortalidad del 1,6 por ciento y el 3,6 por ciento, respectivamente.

Irigoyen destacó, al margen de las causas naturales de muerte, el carácter multifactorial de la conducta suicida, con el lamento de que muchos casos que no llegan a pasar por la consulta del médico de cabecera o el psiquiatra, por lo que considera aventurado establecer causas generales sobre una conducta de raíces tan heterogéneas.

Sonsoles de Castro

Muertes  no naturales

La representante nacional de Médicos de las Administraciones Públicas en la OMC, la doctora Sonsoles de Castro, partió de su especialidad como forense para precisar que las muertes violentas requieren un certificado especial que debe pasar por el juzgado de guardia para su consignación y uso en los ulteriores procesos, con mediación de autopsia.

Sobre una cifra de 14.000 muertes al año por causas externas, o con algún grado de violencia, citó Sonsoles de Castro los suicidios, los ahogamientos y los accidentes de tráfico, donde el porcentaje que corresponde a los médicos es de un 3,4 por ciento, frente a una población general, que tiene un 4,4 por ciento, proporciones que son del 8,1 por ciento en las médicas, respecto al 5,8 por ciento de las mujeres en general.

Sobre ello, De Castro añadió el dato de que las cifras de muerte por accidente de tráfico o suicidio son mayores en los médicos varones que entre el resto de los miembros de su género y que esta desproporción es aún más acusada en las médicas, que se suicidan un 7,5 por ciento más que el resto de mujeres que recurre a esta solución desesperada a su sufrimiento.

En general, esta ponente anotó un porcentaje de suicidios entre los médicos del 1,03 por ciento, frente al 0,8 de la población genera, categoría en la que también incluyó las lesiones autoinfligidas con resultado fatal, con un repunte del 0,3 por ciento en siniestralidad de tráfico, e igual dato en ahogamientos, en ambos grupos poblacionales.

Cifras finales

De esta manera, esta forense contabilizó 280 médicos fallecidos, frente a un total de 86.436 muertes, con un 1,5 por ciento más en suicido, un 2,4 por ciento en tráfico y un 1,5 por ciento en ahogamientos, de los cuales 83 correspondieron a médicas, frente a 14.194 mujeres en total.

Sobre los suicidios de 12 médicos, comentó esta ponente que se concentraron entre los 50 y los 59 años, con mayor presencia de intensivistas y oncólogos, al tiempo que señaló a las Islas Baleares como comunidad autónoma con mayor tasa de suicidios entre sus médicos, con una del 2,9 por ciento, seguida por los datos de Castilla-La Mancha, Navarra, Región de Murcia y País Vasco.

Concluyó De Castro sus argumentos en la presentación de este informe de la OMC con el dato de los 8.165 médicos fallecidos en el periodo estudiado de un total de 1.967.156 muertes en total, mientras que la esperanza de vida es de 82 años de los médicos, sobre los 81 años de la población general, además de los 83 años de las médicas.