Derecho Sanitario Tras el recurso presentado en la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE

El Tribunal Europeo se pronuncia sobre la disputa entre Novartis y Chiesi por el registro de una marca

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha dictado sentencia con respecto al conflicto existente entre las compañías farmacéuticas Novartis (Suiza) y Chiesi (Italia) por el registro en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) de una marca europea de un medicamento.

En septiembre de 2014, Novartis presentó una solicitud de registro de una marca de la Unión Europea (UE) en la EUIPO, para el signo denominativo AKANTO. Por su parte, en enero de 2015, Chiesi elaboró un escrito de oposición de conformidad con el artículo 46 del Reglamento 2017/1001 con respecto al registro del nombre comercial solicitado por la compañía suiza.

Dicho documento se basó en la marca denominativa KANTOS de la UE, presentada por Chiesi el 20 de abril de 2011 y registrada el 26 de septiembre de 2011. Sin embargo, la División de Oposición desestimó el escrito por considerar que no existía riesgo de confusión entre ambos nombres comerciales. Así, la compañía italiana presentó un recurso de apelación ante la EUIPO contra la decisión de la división mencionada.

La Primera Sala de Recurso de la EUIPO confirmó el requerimiento interpuesto por Chiesi y anuló la resolución de la División de Oposición. En particular, consideró que “los productos en cuestión eran idénticos, que las marcas eran muy similares visualmente y que, fonéticamente, se pronunciarían de manera exacta, por lo que los signos denominativos tenían un alto grado de similitud”. Por consiguiente, la Sala de Recurso declaró que los parecidos conllevaban un auténtico riesgo de confusión entre los nombres comerciales para la mente del público pertinente.

Veredicto del TJUE

En su sentencia publicada el martes 25 de septiembre, el Tribunal Europeo rechaza el registro de la marca AKANTOS por parte de Novartis en la EUIPO y, además, obliga a la compañía a pagar los costes ocasionados, tal y como solicitaron la Oficina de Propiedad Intelectual y Chiesi.