Política y Sociedad ENTREVISTA AL VICEPRESIDENTE PRIMERO DE LA FCOMCI sobre los cambios para 2021

Tomás Cobo: La Fundación OMC para Cooperación tiene un plan de Salud Mental del Médico Voluntario

Con motivo de la celebración del décimo aniversario de la Fundación para la Cooperación Internacional de la Organización Médica Colegial (FCOMCI), Acta Sanitaria ha entrevistado al vicepresidente primero de dicha organización y de la Organización Médica Colegial (OMC), el doctor Tomás Cobo, quien destaca que, “para el 2021”, esta institución “tiene previstos grandes cambios”, como “un programa de Atención a la Salud Mental de Médicos Voluntarios, que lo haremos junto a la Fundación Galatea”.

Acta Sanitaria (AS) .- ¿Cómo valora la labor de la FCOMCI al cumplirse su décimo aniversario? ¿Qué proyectos humanitarios destacaría de esta etapa?

Tomás Cobo (TC).- La primera década ha sido vital, porque ha sido el primer capítulo de construcción. No existía ninguna plataforma que aglutinara a miles de médicos voluntarios en todo el territorio español en sus 52 provincias. Ha sido una década de construir, desde cero, estatutos, de tomar contacto con las instituciones, con las sociedades científicas y de construir los pilares de un lugar de encuentro y una plataforma que sirva de herramienta útil al servicio de los médicos voluntarios de España.

“La primera década ha sido vital, porque ha sido el primer capítulo de construcción”

El proyecto humanitario que destacaría es el de formar, en tiempo récord, este año, debido a la pandemia de la Covid-19, una comisión junto al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea (UE) y Cooperación, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID); el Ministerio de Sanidad, a través de su Fundación Estatal de Salud, Infancia y Bienestar Social (FCSAI). Esta misión humanitaria se desplazó a Mauritania para formar a los profesionales en hospitales de todo el país. Aparte de este despliegue, también se organizó, en tiempo récord, un equipo multidisciplinar para desplazarse a El Salvador, lo cual no se ha brindado la oportunidad de comenzar a trabajar.

El éxito de ambas misiones reside en la ventaja de trabajar con otras disciplinas elementales en el sector sanitario, en el ámbito de la cooperación y el voluntariado, como son la Farmacia, la Psicología y, por supuesto, la Enfermería. Como proyecto eje y vital nuestro, también elijo la construcción del Registro de Médicos Cooperantes y Voluntarios de España, que pone en común a las organizaciones y a los voluntarios que se ponen a su disposición.

AS.- Sumidos en la pandemia por la Covid-19, ¿cuántas iniciativas hay puestas en marcha en los países más necesitados? Y, de estas, ¿cuál es la más significativa por el valor de apoyo en la salud de sus ciudadanos?

TC.- Sobre cuántas iniciativas hay en los países más necesitados, no tenemos datos exactos, ya que si por algo se caracteriza este sector es por la dispersión y por la tremenda desorganización que existe en cuanto a despliegues en terreno. Por lo tanto, no tenemos cifras exactas de cuántas iniciativas hay. De las que estamos informados son, prácticamente, en las que hemos participado en centros médicos de carácter rural con los que teníamos contacto, cómo puede ser en Gambia, en Etiopía y en un Hospital Materno Infantil en el Congo. Sabemos que allí se siguen redoblando sus esfuerzos por combatir esta cepa de la Covid-19.

La primera ola ha pasado como se sabe, sin las cifras tan elevadas que se esperaban, afortunadamente, pero, aún así, en Etiopía se ha juntado con una ola de sarampión que ha dejado a la población muy vulnerable. Para nosotros, la acción más significativa, por el valor de apoyo a la salud, en nuestra opinión, es la acción que lleva se lleva a cabo en Mauritania, en la que ya participaron compañeros que comentamos en la anterior pregunta. Los compañeros movilizados cuentan con la ayuda del Ministerio de Salud de allí y con la ayuda de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y son equipos que permanecen allí un mínimo de tres meses y hacen labores no solo de atención, sino de algo clave como es la formación de profesionales.

AS.- De cara al 2021, ¿qué programas tienen previstos llevar a cabo en la FCOMCI? ¿Se puede estimar un importe en ayudas para ejecutarlos?

TC.- Para el 2021, la FCOMCI tiene previstos grandes cambios. Por un lado, tenemos un programa de Atención a la Salud Mental de Médicos Voluntarios, que lo haremos junto a la Fundación Galatea. Este modelo de servicio lo tenemos pendiente de ofrecer junto al Seguro de Vida, al Certificado médico de idoneidad, la formación y, por supuesto, al Registro. Esto completaría un poco ese pack integral de atención y acompañamiento al médico voluntario; cerrarlo con un programa de atención psicológica a su vuelta y, además, complementarlo con un buzón de reporte donde explique las regularidades que puedan estar sucediendo en terreno, con las cuales no tenemos contacto directo y que permanecen invisibles por la distancia.

“Seguimos con el proyecto de la Facultad Panafricana de Medicina”

Los únicos transmisores de esas malas prácticas son nuestros voluntarios que se desplazan a terreno y son testigos de ella; por lo tanto, este buzón de reporte va a ser una herramienta muy valiosa. También, más allá de eso, seguimos con el proyecto de la Facultad Panafricana de Medicina, que, ahora más que nunca, ha puesto en valor la necesidad de organizar el conocimiento de determinadas regiones del continente africano y aumentar la masa de sanitarios preparados y cualificados. Así que seguimos con ese gran reto que es la construcción de esta Facultad.

Por lo demás, seguimos con mejoras internas que ya no están calificadas como programas, pero seguimos con acciones de incidencia política dando apoyo a la gestión del programa ‘Health Care In Danger‘, de Cruz Roja, para agresiones en el ámbito de la salud en zonas de conflicto; pertenecemos a grupos de trabajo de Unión Profesional, seguimos mejorando nuestros propios recursos, como puede ser un nuevo seguro y una nueva plataforma de registro. Va a ser un año potente y constructivo.

AS.- Se forma al personal sanitario que va como voluntario a las operaciones humanitarias? ¿A qué situaciones se enfrentan? ¿Se reconoce lo suficiente este trabajo?

TC.- El personal sanitario que se desplaza es personal que ha estado durante los peores momentos de la pandemia en España y no hay mejor formación que la experiencia propia. Por lo tanto, puede existir una transmisión de conocimiento entre compañeros donde a lo mejor un enfermero de la UME, como es el caso del equipo multidisciplinar que se fue a Mauritania, que trabaja únicamente en traslado de enfermos en ambulancias no controla a lo mejor los ciclos de zona limpio-sucio, y la enfermera que le acompaña (que a lo mejor y como ejemplo de nuevo en Mauritania) es una enfermera que ha pasado la pandemia en urgencias del Hospital Gregorio Marañón y tramite su conocimiento.

No hay tiempo para formarse. Se organiza a contrarreloj. Tal y como está ahora el sistema sanitario español, no se puede permitir un periodo de formación, más, luego, un periodo de despliegue en terreno, ya que como ya sabemos, para este tiempo en terreno, generalmente, se utiliza el día de vacaciones del profesional o días de permiso y no remunerado. Entonces, el periodo de formación no existe como tal.

A las situaciones a las que enfrentan son situaciones muy parecidas a las peores vividas en España, pero con mucho menos recursos en todos los sentidos: en cuanto a prevención, en cuanto a control del contagio, en cuanto a cifras de registro de protección y, por supuesto, en cuanto a atención a enfermos en la fase de terminar la ayuda para respirar, ayudas para paliar el dolor o las fases últimas de esta enfermedad, que es qué es muy complicada. Es una carencia casi total de recursos y de dotaciones hospitalarias.

En este sentido, se reconoce lo suficiente este trabajo. Solo se puede un reconocimiento social. En mi opinión, en reconocimiento laboral, hay mucho por hacer. Si estuviera suficientemente reconocido, tendría permisos remunerados especiales para hacer actividades humanitarias en su vida profesional y esto no es así.

AS.- ¿Cuántos facultativos integran, hasta la fecha, el registro de médicos cooperantes y voluntarios? ¿Cómo se reparten los destinos?

TC.- Hasta la fecha, estamos manejando una cifra de unos 1.000 médicos voluntarios y cooperantes registrados. Pero se trata de un subregistro que, absolutamente, no representa a la masa del capital humano que tenemos en España, que es muy vasta y muy grande, que dedica parte de su formación y su tiempo a desarrollar su carrera profesional de forma voluntaria y, a veces, remunerada en países en vías de desarrollo.

Generalmente, el destino de preferencia suele ser algún país del continente africano; es el principal receptor. Esto puede chocar por las diferencias lingüísticas y culturales que nos pueden acercar más a priori al continente americano; sin embargo, al continente americano y al asiático va una minoría de médicos a misiones humanitarias.