Punto de vista a propósito de un estudio sobre depresión y electroshock

Titulares engañosos y confusión estadística

Acabo de ver un titular en Acta Sanitaria que dice “Un nuevo algoritmo predice el 100% de pacientes con depresión que responderán al electroshock”, y compruebo que es una copia del  que publica la web del  Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), que pertenece al Instituto de Salud Carlos III, y que publicita un artículo publicado en Nature  on line el 25 de Marzo de 2019: «Resting state functional connectivity predictors of treatment response to electroconvulsive therapy in depresion», y me parece que conviene hacer una serie de consideraciones al respecto.

 

Primera.  Un modelo predictivo con una fiabilidad del 100% es en principio sumamente improbable, por no decir prácticamente imposible. Conocer la respuesta de todas las personas en cualquier circunstancia en un futuro entra dentro de las capacidades que se le suponen a la divinidad y no tienen nada que ver con la ciencia. Los modelos predictivos tienen siempre un nivel de indeterminación y, por muy precisos que sean, y no son capaces de asegurar con absoluta certeza lo que va a suceder, cómo mucho los más precisos tendrán un margen de error de millonesimas.

Segundo. Si leemos el artículo de referencia vemos que es un estudio realizado en 18 (dieciocho) pacientes, por lo que el tamaño muestral es tan reducido que las probabilidades de que sus resultados sean aplicables al conjunto de la población con depresión son muy bajas, y los sesgos que pueden estar presentes son obviamente muy numerosos, y pulverizan las conclusiones tan tajantes que se hacen en el titular de referencia.

Tercero. Además, la propia publicación recoge, por ejemplo cuando analiza los valores de las curvas COR, que son las que se utilizan para valorar el resultado global de una prueba, que el área bajo la curva es de 0.90 (IC 95% entre 0,72 y 1). Es decir, la predicción con esta muestra da valores del 90% y márgenes de confianza entre el 72 y el 100%; o dicho en otras palabras, existe un margen de error en la predicción del 10%, que podría alcanzar el 28% y, por supuesto, también sería posible que no tuviera error, lo que, como ya se ha señalado, con el tamaño de la muestra parece muy poco probable.

Cuarto. Lo dicho no pretende en modo alguno descalificar el estudio que es interesante, sino contectualizarlo, habría que tener otros con muestras mas amplias para poder sacar conclusiones con un grado de seguridad razonable. Todo ello independientemente de las consideraciones éticas que pueda merecer la utilización de electroshock como tratamiento para las depresiones, que es algo que por supuesto habría que considerar.

Quinto. Podría parecer que se trata de unas precisiones un tanto maniáticas y puntillosas sobre un caso muy concreto, pero creo que no es así, porque pone de relevancia los problemas de comunicación de las investigaciones científicas en los medios generales y profesionales, y la frecuencia con la que resultados limitados y siempre cuestionables se venden como si fueran hechos incontrovertibles, lo que, unido a la poca formación estadística de los profesionales de la salud, suele ser utilizado por las empresas de tecnología médica para vendernos supuestos avances que muchas veces no son tales.

Ya saben que hay un potente movimiento de crítica científica, la conocida como medicina basada en la evidencia, impulsada por Sackett y Guyat, para realizar evaluaciones críticas de las publicaciones científicas y evaluar su aplicabilidad. Quizás sería bueno que la prensa utilizara alguno de sus criterios, o al menos tuviera en cuenta las limitaciones de los estudios. Sería deseable un mayor rigor en la prensa a la hora de tratar los temas sanitarios. Así un  titular más ajustado a la realidad hubiera sido: Un nuevo algoritmo para predecir los pacientes con depresión que responderán al electroshock. Ya sé que tiene menos gancho, pero es más cierto.

(Nota de la Redacción. Admitida la puntualización, el autor debe entender que los medios debemos fiarnos de las fuentes y, en este caso, admitimos la credibilidad de la misma, el CIBERSAM, y el haberse publicado el trabajo en Nature on line. De todos modos, el titular que sugiere hubiera sido más acertado).

Marciano Sánchez Bayle

Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

1 Comentario

  1. ADR says:

    Tan malo o peor que la prensa es la desinformación de la industria farmacéutica con sus eternas «disminuciones de riesgos relativos» y la significación estadística, así como la ausencia normalizada de datos sobre el NNT, NNH y los inexistentes riesgos absolutos. Se aprovechan del analfabetismo estadístico entre los médicos y decisores. No sólo abunda la mala ciencia, sino la perversa comunicación de la mala ciencia.

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