El mirador no debe haber una respuesta única a la pandemia

Tiempos históricos, comportamientos heroicos (cívicos). De alarma a solidaridad

Juan Gervás

En el momento histórico que se está viviendo, en donde se llevan a cabo multitud de acciones heroicas, el autor aboga por no olvidar dos fundamentales, la de la solidaridad y que no se hurte a nadie el debate sobre las medidas impuestas, atribuidas exclusivamente a los expertos.

Tiempos históricos

Estamos viviendo tiempos históricos por la pandemia del nuevo coronavirus y su impacto en sufrimiento y muertes, más las consecuencias de las medidas tomadas para disminuir dicho impacto y la consiguiente sobrecarga en los servicios sanitarios.

Tiempos históricos en el sentido de 1/ algo que recordaremos y será recordado, 2/ algo que interrumpe el normal devenir diario y 3/ algo que nos cambiará profundamente.

En tiempos históricos se requieren comportamientos heroicos, que son los más simples y difíciles, los cívicos de mantener la calma y el sentido común. Como escribió Albert Camus en “La peste”: “Ante la plaga, civismo, no heroismo” https://www.goodreads.com/quotes/84490-there-s-no-question-of-heroism-in-all-this-it-s-a

En tiempos históricos se requieren comportamientos heroicos, que son los más simples y difíciles, los de mantener la calma y el sentido común. La valentía es hacer lo que se debe, y eso es lo que se espera: que seamos capaces de mantener la solidaridad que caracteriza a la especie humana https://www.actasanitaria.com/loa-a-la-solidaridad/

No hay una respuesta única a la pandemia, y es un deber ético ciudadano el debatir sobre las mejores alternativas, mientras se cumplen las normas establecidas

Ahora es el tiempo del compromiso social, de ese contrato que nos mantiene y defiende, que lleva al egoismo inteligente del “hoy por tí, mañana por mí”, en que la equidad es tan importante y más que la efectividad. Hay que hacer lo que “funciona”, pero siendo exquisitos en su aplicación para no producir más daños de los que se pretenden evitar, sobre todo para que los beneficios también lleguen a los que más lo precisan, quienes están “abandonados” y en los márgenes de una sociedad que es profundamente injusta.

Es el tiempo de evitar el pánico y la imprudencia, tan frecuentes y expresión de la naturaleza humana que puede llegar a comportarse irrracionalmente en los dos sentidos, de exceso de miedo (pánico) y de carencia del mismo (imprudencia).

Con la declaración del estado de alarma se han tomado medidas excepcionales y sólo cabe cumplirlas.

Cumplirlas, pero exigir explicaciones a las autoridades. La transparencia en la toma de decisión es clave en la exigencia del cumplimiento. No sirve el habitual “Son decisiones basadas en la ciencia y recomendadas por los expertos”. Las decisiones que afectan a millones de personas requieren la deliberación ética, pero la ética está en caída libre en las decisiones ante el #Covid-19
https://www.thehastingscenter.org/covid-19-and-the-global-ethics-freefall/
https://ecamfic.wordpress.com/2020/03/19/dilemes-etics-al-voltant-del-covid-19/

No hay una respuesta única a la pandemia, y es un deber ético ciudadano el debatir sobre las mejores alternativas, mientras se cumplen las normas establecidas. En el debate es importante, también, considerar cómo se ha llegado al estado actual de abandono de los servicios públicos en general, y en concreto al quebrantamiento del sistema sanitario público de cobertura universal.

En este debate los “expertos” deberían ser sólo parte del conjunto cuya opinión es tan importante como, por ejemplo, la de filósofos, cajeras de tiendas y quienes carecen de techo, personas clave que pueden ayudar a dar sentido a decisiones “drásticas”.

“Nos urge recuperar el control y sumar las experiencias personales; perdamos el miedo; abramos las orejas a la opinión argumentada y desconfiemos de los algoritmos y de las certezas; abandonemos la fantasía del control de riesgos”
https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2020/03/21/sociedad-riesgo/1100951.html

La tormenta

Las decisiones que afectan a millones de personas requieren la deliberación ética, pero la ética está en caída libre en las decisiones ante el #Covid-19

Vas a salir a pasar la tarde andando por el campo.

Hay unas negras nubes en el horizonte, lejanas pero amenazantes.

Dudas si mantener el plan, y hay quien te aconseja “Habrá tormenta. ¿Vas a salir al campo? Mejor quédate en casa”

Pero mantienes el plan, y disfrutas de una tarde hermosa en el campo, sin contaminación.

Estando ya pensando en la vuelta, la tormenta se convierte en realidad, y llueve a mares, en medio de un mar de rayos.

Piensas “¿Por qué no me habré quedado en casa?”

Aceptas calarte hasta los huesos, y piensas en quien no tenga casa y esté sufriendo este diluvio: “¿Cómo se organizarán?”

Cuando vuelves, te cambias, y todo vuelve a la normalidad en la calma de tu hogar, pero la tormenta continúa, y con ella el sufrimiento que provoca y la sobrecarga de los servicios públicos que intentan dar respuesta a los problemas que provocan la lluvia a mares y el mar de rayos.

Seis grados de separación

“Se llama seis grados de separación a la teoría que sustenta que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo».

La teoría fue inicialmente propuesta en 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado “Chains”. El concepto se basa en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera”
https://es.wikipedia.org/wiki/Seis_grados_de_separaci%C3%B3n

Wuhan (China), donde empezó la pandemia, está a “seis pasos” apenas, y el coronavirus ha viajado a través de esa cadena que une a la Humanidad a través de seis eslabones.

Del estado de alarma al estado de solidaridad. No abandonar a nadie

Hay que introducir la ética en la salud pública y debatir sin que el monopolio del debate sea de los expertos. Hay que pedir que se consideren la efectividad y equidad de las medidas tomadas y de las posibles alternativas.

“Los miembros de ATD Cuarto Mundo hacemos un llamamiento para que esta alarma sanitaria por el coronavirus sirva para pasar a un estado de solidaridad en el que cada persona y colectivo preste toda la atención posible a quienes viven la exclusión. En su informe de hace pocas semanas, el Relator Especial de pobreza y derechos humanos de Naciones Unidas decía tras su visita a España: “la palabra que he escuchado con más frecuencia (…) es ‘abandonados’”.

¿Qué pasa con las personas y colectivos que no tienen normalmente acceso a la atención sanitaria, a un ingreso básico, a un trabajo remunerado dignamente?

¿Cuáles son las alternativas para las personas que no cuentan con ingresos suficientes o posibilidad para “¡permanecer en casa!” con las condiciones alimenticias y de higiene adecuadas?,

¿Y para las personas que regularmente acuden a bancos de alimentos o a comedores sociales?

Y un tema que nos preocupa especialmente: ¿qué se va hacer con las y los menores que ya tienen dificultades en la escuela presencial para garantizar que no aumenta la brecha educativa? ¿O se va a seguir culpando a su medio social del fracaso existente?

Para los miembros de ATD Cuarto Mundo un estado de solidaridad debería incluir, al menos, estos tres principios: presencia directa y apoyo mutuo; información veraz y sencilla de acceso a derechos básicos; y construcción de políticas que permitan la vida elaboradas junto con las familias y colectivos afectados.

• Movilizar todas las fuerzas posibles para mantener comunicación, presencia y atención a quienes normalmente viven en situación de “abandono” por parte de la sociedad, especialmente en materia de participación y libertades y derechos fundamentales. La participación de las personas en situación de pobreza es esencial, pues tienen un conocimiento y experiencia propios de resistencia. (¿Qué situaciones hay que prever o anticipar?)

• Hacer un esfuerzo por informar de manera clara sobre las ayudas o iniciativas previstas en “atención social de urgencia” para personas y colectivos vulnerables. Desde iniciativas para trabajadoras pobres en caso de despido, trámites de becas existentes o de emergencia social. Estas iniciativas requieren la colaboración de profesionales sociales y de la administración, sindicatos, colectivos de defensa de derechos, asociaciones.

• Presionar y denunciar, en caso de no cumplirse, para que se tomen desde ahora mismo medidas y políticas a medio o largo plazo que tengan en cuenta el impacto del estado de alerta en personas en situación de pobreza y exclusión social. Se debe garantizar que estas iniciativas se piensan con estos colectivos y personas, para que respeten la dignidad de todas las personas, sean emancipadoras y se apoyen en las iniciativas de las personas afectadas”
https://atdcuartomundo.es/2020/03/17/estado-de-solidaridad-no-abandonar-a-nadie/?fbclid=IwAR2jLghLoSDdKy2BfRPBdKNDmBM4C0o5ppFs9GNbhf70d9VFxI7KDgTRun0

Síntesis

Hay que transformar el estado de alarma en un estado de solidaridad. Hay que cumplir con las medidas del estado de alarma, pero exigir transparencia acerca de su fundamento. Hay que introducir la ética en la salud pública y debatir sin que el monopolio del debate sea de los expertos. Hay que pedir que se consideren la efectividad y equidad de las medidas tomadas y de las posibles alternativas.

En tiempos históricos se requieren comportamientos heroicos, que son los más simples y difíciles, los de mantener la calma y el sentido común. La valentía es hacer lo que se debe, y eso es lo que se espera: que seamos capaces de mantener la solidaridad que caracteriza a la especie humana https://www.actasanitaria.com/loa-a-la-solidaridad/

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). [email protected]; [email protected]; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

11 Comentarios

  1. Hurrita says:

    Cada experto o cada profesional en una materia, aspira a tener un control sobre su campo u objeto de su disciplina. Políticos, burócratas, médicos y virólogos, aspiran siempre a establecer el mejor control posible sobre sus objetos de trabajo. En condiciones normales hay mucha resistencia en otras partes del cuerpo social a ser teledirigidas, a verse como objeto dominado puro y simple, y para eso están las garantías y limitaciones democráticas etc… Pero ocurre que con el miedo o el pánico se justifican perfectamente todas las medidas, hasta las más radicales, y así se da la tentación de establecer el control absoluto sobre las cosas que anhela cada disciplina, subjetiva y parcial, respecto a la totalidad de la sociedad.

    Los médicos y los científicos pueden estar equivocados. Ahora resulta por ejemplo ridícula aquella medida de tomar la temperatura a la gente en los aeropuertos. Las autoridades han fallado en casi todo. Han actuado tarde y mal. Los geriátricos deberían haber estado protegidos y no lo han estado. Lo básico, mascarillas, desinfectantes, guantes… ha dejado de estar disponible. Y los hospitales no han llegado a estar preparados para cualquier eventualidad, y les va a pillar el toro.

    Los políticos han fallado, y sin embargo se han centrado en establecer una serie de medidas totalitarias de control sin precedentes sobre toda la población, eliminando el más pequeño atisbo de libertad, y atentando también contra la salud física y mental de toda la población; convirtiendo a 47 millones de personas en presidiarios indefinidamente. Es dudoso que estas medidas sean necesarias, y que no puedan ser sustituidas por otras mucho menos restrictivas para la población, pero más rigurosas y exigentes para la autoridades, respecto a volcarse con hospitales, suministros, asistencia a residencias, organización, información etc…

    Yo creo que es fácil distraer la ineficiencia propia haciendo recaer sobre la población medidas drásticas y la carga de la culpa, y a su vez puede ser suicida dejar que las opiniones de los expertos y autoridades, cada uno en su materia, puedan llevarse perfectamente a la práctica aunque resulten extremos inasumibles para la población. Tenemos que dudar de todo, especialmente porque los expertos se han equivocado en casi todo sobre esta pandemia hasta ahora.

    Una vez que toda la población se encuentra alerta, preparada, provista de material e información, esto puede ser suficiente para no tener que alargar el tremendo confinamiento a que nos vemos abocados sin visos de acabar. Si no empezamos a protestar, las autoridades van a seguir haciendo primar sus intereses subjetivos y su sensación de control, para continuar con esta política cuasicarcelaria sobre las personas. No podemos dejar que el mundo según el poeta se convierta solo en un ornato de sus poemas; ni que el policía rija nuestros movimientos; ni que el político o el médico controlen cada uno de los aspectos de nuestras vidas, según la subjetiva y parcial sensación de control de cada uno, porque viviremos en la dictadura perfecta, y esto se está realizando.

  2. BERTA GARCIA PUENTE says:

    muy interesante esta reflexión.
    Transmite mucho sentido común , sabiduría y llamada a la solidaridad

  3. Tania says:

    Buenos días. Gracias por tus artículos. La pregunta clave es: ¿Qué pruebas tenemos de que medidas tan agresivas como el confinamiento generalizado obligatorio de todo un país, de población sana o de bajo riesgo sean mejores que las del confinamiento voluntario de personas ancianas y de riesgo? ¿En qué estudio científico se basa esto? Desde el buenismo se está atacando a las personas que cuestionamos estas medidas ya que se considera que los buenos son los que se quedan en casa. ¿Y si fuera al revés? ¿Y si los jóvenes de bajo riesgo menores de 40-50 años son los que tenemos que dar un paso al frente y levantar el país para proteger a la población de riesgo que estaría en su casa aislada? Por otro lado considero que una medida imprescindible sería el cierre de las residencias y el cuidado de los familiares por las propias familias, con la debida ayuda si es necesario. No entiendo por qué todo se hace por los ancianos pero sin los ancianos, encerrados en residencias con el virus dentro y sin poder ver a los familiares. Y, los niños, de bajo riesgo en casa encerrados, cuando a lo mejor son claves para inmunizarse y crear esa inmundidad de grupo que protegería a los mayores. Eso sí es solidaridad y valentía. Yo he solicitado volver a la oficina porque hay cosas que no se pueden hacer por teletrabajo y me han contestado que no se puede acceder a no ser que sea por emergencia y con autorización. ¿Qué opinas de todo esto? Un abrazo. Tania

  4. Alberto says:

    Tania: Añadir a su comentario los estudios sobre los efectos del confinamiento y el estrés en las defensas inmunológicas que no se tienen en cuenta (estoy elaborando una recopilación) En países como Bélgica se suplica a la población salir a la calle a hacer ejercicio y se le organiza para hacerlo. Igual que simplemente se les ha pedido que eviten salir de compras en exceso, etc.

    ¿Qué apoyo científico tiene este confinamiento? Ninguno. Los modelos de los epidemiólogos solo prevén confinamientos de una semana o poco más para países como los subsaharianos donde eliminar totalmente y por la fuerza militar mercados, transportes colectivos y concentraciones humanas puede dar tiempo a que llegue la Ayuda Internacional Sanitaria y Humanitaria a ofrecer lo que sus nulos sistemas sociales no pueden dar.

    Otra pregunta es ¿Qué se espera que dé este confinamiento como resultado científico? Yo creo que NADA. La OMS ni siquiera está haciendo estudios randomizados que permitan saber porcentajes reales de contagio y mortalidad sobre el total de la población, incluyendo no sintomáticos. Es decir, que no solo no dejan clara la mortalidad total, sino que no podremos saber en un año o dos que porcentaje podrá infectarse y quienes tienen defensas. Todos los laboratorios del mundo (Pasteur, Hopkins, Jenner…) dicen que en el 95% de la población el periodo de incubación es 4-6 días con una media de 5,1 días, y desde el contagio hasta la muerte entre 14 y 17 días. Si el confinamiento tuviese validez, tendría que modificar claramente esas cifras, pero solo la curva epidemiológica es idéntica, sino que ni se esperan menos contagiados hoy, ni menos muertos dentro de 7-10 días.

  5. Tania says:

    La cosa es seria. El miércoles en el Congreso de los Diputados van a votar la prórroga del estado de alarma sin aportar ninguna prueba de los beneficios/riesgos de tenernos a todos en arresto domiciliario. Un tema que tampoco se ha evaluado es qué pasa con las personas que tienen algún tipo de trastorno mental y se les dice que se queden 2 o 3 meses confinados en casa, a veces en una provincia diferente a la que viven sus familiares. Es una auténtica barbaridad y esperad que no se decrete el estado de emergencia y se nos quite incluso la libertad de expresión. Atentos. Creo que es el momento de buscar un buen abogado en derechos humanos y salud pública. ¿Alguien conoce alguno? http://www.lasinterferencias.com

  6. Jesús Mari says:

    He leído con mucho interés el artículo y los comentarios. Soy un profesor de secundaria de Lengua Española, pero me he aficionado a leer artículos científicos sobre este tema; incluso me he suscrito a New England Jpurnl of Medicine. Veo posiciones contrapuestas, desde las dudas que plantea Ionanidis y la respuesta contraria de Lipstic, la visión optimista del nobel Levitt o la opinión de un virólogo del Instituto Pasterur sobre si ha aumentado la la agresividad del virus. Al menos vemos dudas, incertidumbres, mientras en los medios de comunicación, especialmente los audiovisuales, parece que todo son certezas y que lo que se está haciendo es lo que se debe hacer.Quizá no nos planteamos las consecuencias de los que decidimos y los expertos científicos se están guiando más por el miedo que por la razón.

  7. Alberto says:

    Saludos. Hoy he leído más cosas sobre el ambicioso estudio del CIBERESP, publicado en Emerging Infectious Diseases, liderado por el Dr. Jesús Castilla Catalán en el que colaboraron varias entidades públicas como el Carlos III y el un grupo de funerarias semipúblicas, que no tuvieron queja ni problemas de materiales para solicitar permiso a familiares y exhumar para tomar muestras a miles de fallecidos por infecciones respiratorias entre 2017 y 2018.
    https://www.immedicohospitalario.es/noticia/14783/analizan-la-relacion-entre-la-gripe-y-otros-virus-respiratorios-y-el

    “El objetivo de nuestro estudio era evaluar la viabilidad de detectar estos virus respiratorios en personas fallecidas y de estimar la prevalencia de estas infecciones en personas que mueren durante la epidemia de gripe y VRS”

    “Los virus respiratorios se detectaron en el 86% de las personas cuyo certificado de defunción señalaba enfermedades del aparato respiratorio como la causa de muerte, y este porcentaje fue menor, pero también alto (42%), entre las que quedaron asignadas a todas las otras causas no respiratorias de muerte” Primero: Esto de analizar muestras de fallecidos por todas las otras causas no respiratorias de muerte no entra dentro de los objetivos que el estudio se plantea en el enunciado, y Segundo: ¿ Alguien de aquí sabe cual es el campo médico de aplicación de este último dato?

    Pues la conclusión es que “la contribución de las infecciones virales a la muerte puede estar subestimada” y que no nos habíamos dado cuenta de la cantidad de “muertes súbitas” que los virus aportan al total. No se puede ser más “metódico a los ojos de la Ciencia” que llegar a la conclusión de que una persona que llega con un infarto a un hospital o un accidente de tráfico, puede contaminarse allí mismo si hay una epidemia y “morir súbitamente” del virus. El estudio concluye que el análisis postmortem es eficaz para multiplicar las cifra de fallecidos por virus, sin contar esas “muertes súbitas” que sugiere.

    Este es el planteamiento que desde el 27 de febrero ha impuesto la OMS en España e Italia. Hoy en El Mundo dice que “Muere una paciente de covid-19 en Valladolid 36 horas después de abandonar la UCI entre aplausos”

    Y no es cierto tampoco que toda la Sanidad Pública y en Especial la de Madrid quedase exenta de financiación y se debilitase el año pasado. Hubo un campo que se fortaleció mucho y muy bien, el de los laboratorios de análisis microbiológicos. Y también se fortaleció el cuerpo de forenses y médicos del Ministerio de Justicia: 750 médicos forenses, 180 facultativos, 84 técnicos especialistas en laboratorio y 83 ayudantes de laboratorio están analizando a todos los fallecidos mayores de 60 independientemente de si han tenido una enfermedad respiratoria en busca del coronavirus.

    https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/el-nuevo-instituto-de-medicina-legal-ficha-una-plantilla-de-161-medicos-8488

  8. Hurrita says:

    Con pánico la interpretación de los datos es una, y sin pánico otra. Con pánico la actuación es una, sin pánico otra.

    Estamos viendo que el pánico hace que se saturen los hospitales, se atienda peor a los pacientes, se abandone a los ancianos, y que termine muriendo más gente.

    No hay razones para que la población no pueda salir al campo o a pasear, y realice las normales actividades básicas para la vida, guardando unas medidas de distancia e higiene básica. No hay derecho a que se vuelva a tiempos de la inquisición y de la verdad única, criminalizando a la población, las opiniones y a los críticos. Se está privando a la sociedad de su mayor fuerza, que es la inteligencia y la crítica.

    No hay razón, no hay excusa, para que los enormes recursos de una nación no hubieran ya provisto de todos los materiales, mascarillas, respiradores… y recursos humanos, que hasta el último enfermo requiriera. Están fallando en no poner los recursos justo donde se necesitan. Tenemos hospitales rebosando, y otros muchos en todo el territorio nacional, esperando y a media capacidad. Ante esta mala actuación, se desvía la atención sobre la cuestión del confinamiento, que parece va a ser la solución de todos los males, para culpabilizar, encima, a una población, que está pagando el pato.

    Llega un momento que la vida ya no es vida encerrados entre cuatro paredes, y la gente tendrá que plantearse si tiene derecho a pedir otra alternativa en el tratamiento de la epidemia, incluso afrontar responsablemente unos mínimos riesgos antes que pudrirse entre cuatro paredes quizás meses.

  9. Robustiana says:

    Me parece un artículo muy acertado, en cuanto a que llama a la solidaridad. Tenemos la suerte de que esta enfermedad no es muy grave. Os imagináis qué pasaría si fuera una enfermedad con letalidad del 90 %? Creo que este confinamiento puede tomarse como un entrenamiento para una situación mas dura. Desde mi época de estudiante pensé que una pandemia afectaría a la humanidad. Somos demasiadas. No me refiero a esta, es demasiado leve. Entiendo el razonamiento de que solo deberían permanecer en cuarentena las personas en riesgo, pero veo difícil poner el límite. En los pueblos, como el mío, parece que la probabilidad de infectarse tomando unas mínimas medidas de seguridad es tremendamente pequeña, pero aquí estamos, enclaustrados. Por qué no me molesta? Porque sé que si no se plantea como medida general, la gente se lo tomaría a pitorreo. El primer fin de semana que se planteaba el estado de alarma, los madrileños tomaron mi pueblo de vacaciones. Menuda solidaridad la de los ciudadanos!!! Estarían dispuestos los habitantes de Madrid a no salir de su ciudad mientras nosotros paseamos por nuestro pueblecito? Creo que no.
    Me parece imposible no tomar medidas erroneas en un caso como éste. Nunca llueve a gusto de todos. Lo que me parece inexplicable es que nos coja por sorpresa. Los gobiernos piensan algo en el futuro?
    Me encantaría una sociedad sin Estado, pero es imposible sin una educación de la población.

  10. Robustiana says:

    Y otra vez yo. Se me quedó en el tintero comentar que escogí la opción de la vida en el campo. Para unas cosas es más dura: no puedo escoger compañia de teléfono, no tengo tiendas de alimentos ecologicos, no tengo servicios tipo fisioterapeuta, gimnasio, piscina, cine…. Y un largo etc… Pero tengo algo que hace que esta situación no me estrese: paisaje, jardín, vecinos que me saludan… Puedo pasar meses en confinamiento. Ahora es cuando se nota que las personas no pueden vivir en cubículos. Y nos quejamos por nuestra elección de modo de vida, en una situación de bien común (acertada del todo o no, yo creo que no está mal).
    Resumen: aceptamos nuestra desnaturalización como animales viviendo en cubiculos en ciudades si se nos da “pan y vino”, bares, footall, yoga, paseo por un parque artificial…, pero no aceptamos las consecuencias.

  11. Hurrita says:

    Robustiana, muy inteligentes tus palabras. Llevas todas la razón. Nos están reprimiendo casi todas las actividades buenas contra el virus, como son estar en el campo, monte, playa, cuidar los huertos, montar en bici, hacer deporte al aire libre…; y por el contrario, obligando a todo lo que favorece al virus, concentraciones en supermercados, hacinamiento familiar en casas, o en ciudades, en hospitales; nos obligan a comer mal, a perder la salud semanas enteras métidos en cubículos. Todo el sistema esta hecho para que no te puedas escapar de la tele, de los supermercados, de las consignas de los políticos y técnicos. Esta es la primera prueba del totalitarismo del futuro, y la gente lo está aceptando ingenuamente por nuestro bien. Son muy ingenuos porque siempre ha sido para las personas mucho más peligroso el poder o el Estado que los virus.

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