Política y Sociedad Una profesora nos detalla su experiencia

“Organización” y “rapidez” marcan el proceso de los test Covid-19 a los docentes de Madrid

La pandemia del nuevo coronavirus, procedente de la ciudad china de Wuhan, ha supuesto un punto de inflexión en muchas áreas del desarrollo de la humanidad, desde su aparición, a finales de 2019. Entre ellas, la educación en España puso sobre la mesa la problemática de la docencia online y el mantener el sistema de igualdad entre el alumnado. La vuelta a las aulas, tras un verano marcado por las altas cifras de contagios, muchos de ellos achacados a la población joven, supone un quebradero de cabeza para familias y Administración, que quieren que se afronte con las máximas garantías de seguridad.

Para ello, se establecieron, según las comunidades autónomas, unos protocolos con medidas para recibir a los estudiantes en el nuevo curso escolar, un año académico en el que la comunidad de la enseñanza deberá aprender a convivir con la Covid-19 mientras su vida transcurre a lo largo de la “nueva normalidad” que plantea el Gobierno central.

Una de esas disposiciones, aprobadas por el Ejecutivo de la Comunidad de Madrid, es la realización del test de seroprevalencia del nuevo virus a todo el colectivo educativo. El grupo de gestión sanitaria Ribera Salud es la compañía encargada de realizar estas pruebas a los docentes de la región, tras recibir la petición para ello de la propia Consejería de Educación.

Este sistema de colaboración “está abierto a cualquier Administración que nos lo solicite, siempre siguiendo los protocolos establecidos correspondientes y según la necesidades requeridas”, detallan desde dicho grupo de gestión. Así, existen ya experiencias, como la ejecutada, en el mes de junio, en el madrileño municipio de Torrejón de Ardoz, que reveló anticuerpos en el 20,18 por ciento de su población.

Hasta 90.000 test serológicos

En este proceso de detección de la Covid-19, Ribera Salud explica que “una vez efectuados los test serológicos, si la persona da positivo en dicha prueba es cuando se lleva a cabo laPCR para confirmar”. Según los datos facilitados a Acta Sanitaria, desde el inicio de este proyecto en Madrid, el pasado 2 de septiembre, se han desarrollado un total de 90.000 test serológicos a profesores de la citada comunidad autónoma.

Este tipo de estudio sanitario y logístico permite definir el impacto de la crisis de la Covid-19, así como detectar de forma precoz los casos asintomáticos, pero potencialmente contagiosos, para proporcionar instrucciones claras sobre su conveniente aislamiento e identificación de su entorno, contribuyendo a una menor propagación del virus.

Luisa Barreiro

Luisa Barreiro, que es profesora de Secundaria en el Centro Cultural Palomeras, ubicado en el madrileño barrio de Vallecas, comenta a Acta Sanitaria su experiencia en este proceso y afirma que “fue bastante positiva” y que “estaba todo muy organizado”. Esta visión personal contrasta con lo sucedido en los primeros días, donde se pudieron ver numerosas filas de personas a las puertas de centros para realizarse las pruebas Covid-19.

Respecto al procedimiento que se sigue para este protocolo de detección del virus, dicha docente indica que los primeros días de septiembre “se informó, desde la Comunidad de Madrid, de que se iban a realizar estas pruebas y que se nos citaría un día”. Para ello, añade que “pidieron a la Dirección del centro los datos para los controles del personal y nos dijeron que nos avisarían de en qué día, hora y sitio tendríamos que ir para hacerlas”.

Previsión frente a las aglomeraciones

El pasado 4 de septiembre llegó esta información al centro educativo de Palomeras, concretando que el 7 del mismo mes, los profesores debían acudir al Instituto de la Paloma, a las 9 horas. Luisa reseña que, “como todos habíamos visto las colas que se habían producido la semana anterior, fuimos algo más precavidos y acudimos con tiempo”.

Pese a que a dicha hora ya se concentraba bastante gente a la puerta del mencionado espacio, esta profesora subraya que “iba muy rápido y muy organizado. Tenías que llevar una autorización para protección de datos y, luego, te daban una pegatina con un código, en el que estaba tu nombre y resto de datos y ya pasabas a una sala, también muy organizada, en la que te extraían la sangre”.

En dicho espacio, según los cálculos de Luisa, habría “unas 30 mesas para la realización del test, dispuestas en filas, que hacían que todo discurriera muy rápido”. Además, recalca que “la sensación que daba en todo el proceso es que todo estaba muy organizado, con policía controlando el acceso, las filas bien hechas y distribuidas y la sala también”. De ahí que los casi 40 docentes del centro educativo donde imparte clases finalizarán el control en cuestión de minutos.

Agobio y falta de medios

Esta docente comparte con el resto de sus compañeros de educación “la situación general de agobio” ante el inicio del curso, “ya que todas las medidas están sobre el papel y lo complicado es materializarlas”. También, confirma que la “queja generalizada” de este colectivo “es la falta de medios” por problemas “de espacio para mantener la distancia de seguridad de metro y medio”, lo que implica “desdoblar a los alumnos en grupos y seguir las ratios sugeridas”.

En el caso concreto de este centro docente de Vallecas, si un estudiante presenta algunos de los síntomas típicos del coronavirus, tales como tos, fiebre o dolores musculares, la recomendación es no llevarlo al colegio, al igual que si alguno de los integrantes de la familia está ya contagiado.

Protección del profesorado

Para el resto de alumnos se han establecido normas escalonadas de acceso, con el fin de evitar aglomeraciones en la puerta de entrada al colegio; y se toma la temperatura a cada uno de ellos, estableciendo, como máximo, 37,2 grados para poder entrar, en caso contrario, los padres deberán llevarse al menor a casa y para los mayores existe una sala de cuarentena para su aislamiento con un protocolo fijado por la Administración de la Comunidad de Madrid.

En cuanto a la protección del profesorado, Luisa aclara que tienen a su disposición “mascarillas quirúrgicas, batas que hay que lavar todos los días a 60 grados, geles hidroalcólicos por todos lados, un producto para la limpieza de ordenadores, mesas y sillas, las típicas alfombras de desinfección situadas a la entrada de cada puerta… En definitiva, se está haciendo todo lo que se puede para que la vuelta al cole sea segura”.