19 TRAUMA IM.
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Puesta al día en patología de cadera en el HM U. Montepríncipe

V Curso de Actualización

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De izda. a dcha., doctores Gray Laymon, Herrera Marín, Zarzoso, Truán, Guijarro y Palacios.

La artroscopia de cadera supone una franca disminución de la agresión al enfermo, lo que conlleva una rápida recuperación y no más de una noche de ingreso. Esta ha sido una de las premisas barajadas en el “V Curso de Actualización: Patologías de la Cadera”, celebrado en Madrid bajo la organización del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología de HM Universitario Montepríncipe, HMM.

Durante las jornadas se pusieron al día las indicaciones y resultados del diagnóstico de este tipo de patologías, se difundieron los adelantos científicos en la especialidad y se estudiaron las diferentes posibilidades de tratamiento y opciones terapéuticas. Tanto en la parte práctica como en la teórica  se han tratado, básicamente, tres aspectos relacionados con la patología de la cadera: la artroscopia, las complicaciones de las prótesis y la problemática de las distintas superficies de fricción de las prótesis.

En este sentido, una de las técnicas quirúrgicas más complicadas abordadas durante el curso fue la osteotomía periacetabular, una intervención que consiste en provocar una fractura de la pelvis alrededor de la cadera para modificar la posición del hueso y proporcionar una mejor cobertura a la cabeza del fémur.
Infecciones y aflojamientos
Tras una operación de prótesis de cadera, si todo transcurre con normalidad, la estancia media en el hospital es de unos cinco o seis días, aunque hay que tener en cuenta la edad del paciente. Con relación a las prótesis, el futuro está en el desarrollo de nuevos materiales, especialmente en el campo de los pares de fricción, para minimizar los desgastes y ampliar la duración de los implantes.

Según explica el Dr. Juan Ramón Truán Blanco, jefe del citado Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología de HMM,  “las complicaciones más importantes en las prótesis de cadera son las infecciones y los aflojamientos, que implican tener que recambiar los implantes con grandes dificultades técnicas. Para ello se están desarrollando continuamente nuevos instrumentales e implantes”.

A este respecto, añade, que “si se hacen las cosas bien, la tasa de infección está por debajo del 1,5%”. Estas infecciones pueden ser, básicamente, de dos tipos: las que se producen en las primeras semanas o meses después de la intervención y que están causadas por contaminación en la intervención; y las que aparecen unos años después y que son consecuencia de la diseminación de las bacterias, que están en un foco de infección que presenta el enfermo ajeno a la prótesis, como puede ser una sinusitis, una otitis, etc.
Osteotomía periacetabular y artroscopia de cadera
En relación con la osteotomía periacetabular, el Dr. Truán declara que esta técnica se practica en caderas displásicas, es decir, “caderas cuyo desarrollo normal ha estado alterado y, como consecuencia, la cabeza femoral no encaja correctamente en el acetábulo. Para conseguirlo hay que osteotomizar -romper- tres huesos de la pelvis, por lo que se trata de una cirugía muy agresiva solo al alcance de especialistas como el Dr. Zarzoso. Se necesita -continúa- una experiencia muy elevada, y los casos susceptibles de ser tratados con una osteotomía periacetabular son escasos. El Dr. Zarzoso es una referencia para este tipo de enfermos de todo el país, de ahí su gran experiencia”.

En las jornadas tuvo también una gran relevancia la artroscopia de cadera. El 80% de los casos tratados con esta técnica emergente son enfermos diagnosticados de choque femoroacetabular -patología dolorosa y potencialmente artrógena que afecta a pacientes adultos jóvenes-. El 20% restante incluye roturas del labrum, extracción de cuerpos libres, patología del glúteo medio, cadera en resorte, etc.
Cirugía menos agresiva
El Dr. Mario Gil de Rozas, jefe de la Unidad de Cirugía Artroscópica de HM Universitario Montepríncipe, explica por su parte que al ser la artroscopia de cadera una cirugía que se lleva a cabo a través de dos o tres incisiones no superiores a un centímetro, “supone una franca disminución de la agresión al enfermo, lo que conlleva una rápida recuperación y no más de una noche de ingreso. Además, trabajar con una cámara en el interior de la articulación mejora las posibilidades diagnósticas y suma precisión a los gestos terapéuticos”.

Esta unidad es referencia en este tipo de intervenciones, ya que el Dr. Gil de Rozas ha participado desde los inicios en el desarrollo de esta técnica acudiendo a cursos y foros nacionales e internacionales: “El dominio de esta técnica requiere una larga curva de aprendizaje y una gran experiencia. En HM U. Montepríncipe realizamos esta cirugía desde 2006 con buenos resultados, de hecho, nos derivan pacientes de otros centros para que les tratemos”, señala el especialista.
Retos futuros
En cuanto a los retos futuros que se plantean en esta área de la Medicina, el Dr. Truán subraya que estos se basan, principalmente, en tratar cada vez más patologías con técnicas artroscópicas, que son menos agresivas. Y con relación a las prótesis, el futuro está en el desarrollo de nuevos materiales, especialmente en el campo de los pares de fricción, para minimizar los desgastes y ampliar la duración de los implantes.

Entre los especialistas que se dieron cita en el encuentro destacan, además del Juan Ramón Truán Blanco, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología de HMM, los doctores Pedro Gray Laymon, jefe de la Unidad de Cirugía Protésica de HMM; Mario Gil de Rozas, jefe de la Unidad de Cirugía Artroscópica de HMM; Diego Herrera Marín, del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología de HMM; Pedro J. Delgado Serrano, jefe de la Unidad de Cirugía de la Mano y del Miembro Superior de HM Hospitales; José Barberán López, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas de HM Hospitales; y Rafael Zarzoso Sánchez, jefe de equipo de Cirugía Ortopédica y Traumatología de HM Universitario Madrid.