Más información para las mujeres abocadas a una conización cervical

Por iniciativa de la AEPCC

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Las mujeres que se van a someter a una conización cervical deben conocer el procedimiento y sus posibles consecuencias, así como las medidas de prevención de nuevas lesiones precancerosas. Sobre esta premisa, la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia, AEPCC, con el aval de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, SEGO, ha puesto en marcha una iniciativa dirigida a informar a las mujeres que van a ser sometidas a dicha intervención.

La conización cervical es un procedimiento quirúrgico, terapéutico y preventivo, muy frecuente para extirpar una parte del  cuello del útero, con el fin de diagnosticar y tratar lesiones precancerosas -displasias cervicales- previamente detectadas. Aunque es un procedimiento indoloro y en la mayoría de las veces no va a tener ningún tipo de complicación, suele crear preocupación e intranquilidad a las mujeres. Esta circunstancia, unida a que se realizan con considerable frecuencia, ha llevado a la AEPCC a crear materiales informativos, en un lenguaje comprensible y claro, dirigidos a las mujeres que van a ser intervenidas.

 

Lesiones premalignas

El objetivo es que conozcan el procedimiento de la intervención y sus posibles consecuencias, y además que sepan cómo reducir el riesgo de desarrollar una posible segunda lesión tras la conización cervical. (La información se encuentra en las páginas webs de la AEPCC: www.aepcc.org/conizacion-cervical, y de la SEGO, a disposición de especialistas y sus pacientes en los Servicios de Ginecología y Unidades de Patología Cervical del país donde se practican conizaciones). En España se realizan en torno a 16.550 conizaciones cada año para eliminar lesiones premalignas, resultado de una infección persistente por el virus del papiloma humano,  VPH, que de no ser tratadas, pueden evolucionar de manera espontánea y, en algunos casos, pueden originar un cáncer de cuello de útero.

Según la AEPCC, la mayoría de las veces la conización no va a tener ningún tipo de complicación para la paciente. No obstante, es conveniente seguir los consejos del especialista sobre qué hacer o no hacer antes y después de la intervención, y conocer las posibles aunque infrecuentes consecuencias de la intervención a corto y largo plazo. En este sentido, un aspecto destacable que debe conocer la mujer es la probabilidad de aparición de nuevas lesiones tanto por persistencia de una lesión residual -generalmente asociada a una extirpación incompleta-, como por una nueva infección por el mismo tipo de VPH que ocasionó la primera lesión o por otro tipo de VPH distinto -existen hasta 15 tipos de VPH con capacidad para producir cáncer y lesiones precancerosas-.

La AEPCC recomienda a las mujeres conizadas el uso de preservativos, no tomar la píldora anticonceptiva, dejar de fumar y vacunarse frente al cáncer de cuello de útero. En este caso, el objetivo de la vacunación no sería curar la lesión actual, sino reducir el riesgo de nuevas infecciones y lesiones por el VPH.

Vacunación

Los últimos datos sobre la eficacia de las actuales vacunas frente al cáncer de cuello de útero en mujeres tratadas mediante conización cervical, confirman que la vacunación puede reducir entre el 60-80% el riesgo de nuevas lesiones postratamiento. Esta información es relevante, ya que las mujeres con lesiones cervicales son un subgrupo especialmente susceptible, respecto a la población general, de sufrir nuevas lesiones o carcinoma invasivo, incluso mucho tiempo después del tratamiento.

Por tanto, la vacuna frente al cáncer de cuello de útero administrada antes, durante o después de la conización puede suponer un beneficio adicional a dicho tratamiento, reduciendo al máximo el riesgo de recidiva entre estas pacientes, cuya única alternativa hasta ahora había sido el seguimiento intensivo.

El hecho de que la respuesta inmune a la infección natural por VPH no ofrezca protección de por vida, tiene importantes implicaciones a la hora de recomendar la vacunación de las mujeres previamente expuestas al VPH, independientemente de su edad. El riesgo de adquirir nuevas infecciones por VPH oncogénicos permanece significativamente alto a lo largo de toda la vida en las mujeres sexualmente activas. Se estima que entre el 5 y el 15% de las mujeres de mediana edad adquieren cada año una nueva infección por VPH oncogénicos.

VPH y cáncer de cérvix en España

También se ha demostrado que la persistencia de dichas infecciones, requisito indispensable para desarrollar lesiones precursoras o cáncer de cérvix invasor, se incrementa con la edad porque la capacidad de respuesta inmune del organismo al VPH va disminuyendo.

En España se detectan casi 2.000 nuevos casos de cáncer de cérvix al año y 712 mujeres fallecen por esta causa. Cada año se detectan 655.0002 infecciones por VPH y se diagnostican 497.000 casos de lesiones de bajo grado y 16.000 de lesiones de alto grado.