La nueva presidenta de Asebir busca el reconocimiento de la Especialidad en Embriología

Confía en que Sanidad desarrolle la ley de Reproducción Asistida

Guardar

Montserrat Boada
Montserrat Boada
Montserrat Boada

El séptimo Congreso de ASEBIR, celebrado en Sevilla en noviembre, abrió las puertas a una nueva presidenta, Monserrat Boada, y a una nueva generación que, desde la directiva, llega deseosa de aportar nuevas ideas. Son varios los escollos a saltar o rodear y a ellos se refiera la doctora Boada en esta conversación sin tapujos con Acta Sanitaria

Montserrat Boada, especialista en Reproducción Humana Asistida que, actualmente, ejerce de embrióloga del Institut Universitari Dexeus de Barcelona, además de ser la jefa de la Sección de Biología y directora de los laboratorios de TRA del mismo centro, cargos que compagina con el de co-coordinadora y profesora del Master de Biología de la Reproducción, toma las riendas de la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción (ASEBIR) con el anhelo de ampliar la oferta formativa de los más jóvenes y de garantizar la formación necesaria para que estén preparados cuando la especialidad sea reconocida,“ya que los embriólogos en España no tenemos una especialidad propia a pesar de que nacen más de 16.000 niños cada año con las técnicas reproductivas”. En la actualidad existe un comité que lleva muchos años trabajando con Sanidad en pro de la consecución de la titulación, aunque reconoce que “no parece que vaya a ser reconocida en un corto espacio de tiempo” y puntualiza esperanzada que desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad “sí han recomendado que sigamos con un programa de formación, posiblemente de 4 años”. Así que anuncia que, mientras tanto, lo que hará ASEBIR en plan resolutivo es otorgar un título propio de especialista a las personas que cumplan con los requisitos.
ASEBIR, título propio y preocupación por la calidad
Otro de los objetivos de la nueva presidenta es que la Embriología Clínica se mueva dentro de unos estándares de calidad, que reconoce que “ya había comenzado a hacer la junta anterior". A la consecución de esta meta le viene muy bien la nueva norma UNE “sobre Servicios Sanitarios. Sistemas de gestión de la calidad para laboratorios de reproducción asistida”, que con AENOR (Asociación Española de Normalización y Certificación) marcará las condiciones a cumplir. La presidenta de Asebir atribuye gran importancia a la nueva normativa, “porque no existe ninguna otra guía científica específica para la reproducción asistida”, a lo que añade que “conlleva una certificación que garantizará que se trabaja correctamente”.

Otra de las ambiciones de la nueva directiva es la de estar a la vanguardia en cuanto ocurra en su ámbito, por lo que, en el reciente congreso, organizaron varios grupos de interés y que son el de embriología, el de andrología, el de genética y el de calidad; al que su candidatura ha añadido un nuevo grupo de interés que es el de la criobiología, al que Boada concede mucha importancia dado el gran auge que ha experimentado la congelación de embriones. El stop de los mismos que existe hoy en día y las posibilidades de preservar la fertilidad por razones tanto sociales como médicas (oncológicas, preservación del tejido ovárico).
Importancia de las primeras fotografías
En cuanto a la embriología, Montserrat Boada  destaca los nuevos sistemas de incubación que incorporan una cámara que va obteniendo imágenes sucesivas de lo que va sucediendo conforme se va desarrollando el embrión,  lo que -según expliuca- ha permitido avanzar muchísimo, “ya que hemos visto fenómenos que ocurren durante los primeros días de desarrollo del embrión y que antes no conocíamos; son técnicas que han supuesto un incremento de un 10 por ciento en las tasas de implantación de embriones”. El auge de las técnicas reproductivas viene fundamentado, razona Boada, en que las mujeres comienzan tarde a preocuparse por la reproducción en la sociedad occidental. La maternidad se supedita a una serie de condicionantes y los problemas de ese retraso suelen aparecer a partir de los 35 años.
El auge de las técnicas reproductivas viene fundamentado en que las mujeres comienzan tarde a preocuparse por la reproducción en la sociedad occidental. La maternidad se supedita a una serie de condicionantes y los problemas de ese retraso suelen aparecer a partir de los 35 años.
Ello conlleva partos prematuros con nacimiento de niños inmaduros. Como respuesta a la situación, la presidenta de ASEBIR asegura que su asociación lleva años tratando el problema y apunta a que, “de hecho, viendo los datos se puede comprobar que cada vez son menos los embriones que se transfieren, precisamente para evitar los embarazos múltiples”. Y explica que “las sociedades científicas tienen como objetivo evitar estos embarazos múltiples”; razón por la que recuerda que es muy importante aumentar la calidad de la asistencia, a la que se ha referido desde el principio, y promover la buena praxis para evitar correr riesgos tanto de los fetos como de los los niños que nacen como de la madre.
Las técnicas basadas en donantes dan los mejores resultados
En cuanto a la técnica de fertilidad que mejor garantiza un embarazo, aclara que se escoge la más adecuada para cada caso concreto, si bien reconoce que “es cierto que las técnicas basadas en donantes suelen dar buenos resultados porque los donantes suelen ser gente joven y con fertilidad probada; pero cada caso requiere escoger una u otra técnica”. En cuanto al número de técnicas de fertilidad que legalmente existen en nuestro país comenta que se agrupan en dos grandes bloques: por un lado está la inseminación artificial y, por otro. la fecundación in vitro, aunque matiza que dentro de cada una de ellas se pueden distinguir distintas formas de proceder. Y se refiere también a “los tratamientos de estimulación de la ovulación”, aunque matiza que es otra historia.

En cuanto a los vientres de alquiler, tan de actualidad, aclara que en España no se puede hacer, si bien en otros países se contempla esta actividad en determinadas circunstancias. Y hace la distinción de que no es lo mismo recurrir a un vientre de alquiler porque “uno quiere evitar las molestias de un embarazo o el caso de una mujer a la que hayan estirpado el útero o a la que un problema médico le impida ser madre. Constata que en estos casos por ejemplo, en el Reino Unido, lo permiten en determinada circunstancia, y hace la salvedad de que “siempre sin que se produzca un pago económico; siempre que está en el ánimo ayudar, ya estos casos están sometidos a unas normas legales muy estrictas”. A título personal añade que “algunos profesionales pensamos que en determinados casos la legislación española debería dar opción a que se le pudiera ayudar en algunas circunstancias”.

Y se le recuerda que el famoseo español, concretamente parejas gays con buen poder adquisitivo, confiesan abiertamente que han recurrido a vientres de alquiler y que incluso se muestran orgullosas, ya que es un signo externo de riqueza. Ante el requerimiento de que emita su opinión acerca de este tema, Monserrat Boada contesta que “lo que hay que garantizar es una buena comunicación entre los centros de origen y de destino para que el tratamiento se haga con una buena praxis y sin riesgos médicos; además de tener en cuenta los aspectos sociales y legales en pro de evitar la explotación de mujeres de países en desarrollo y por tanto más vulnerables”.
De la primera niña probeta a evitar problemas genéticos
La primera niña probeta, Louise Brown, tuvo en 2007 un hijo concebido de forma natural. Es de suponer que la concepción in vitro ha dado un vuelco desde 1978, se le inquiere. Y Boada confirma que el cambio ha sido enorme, “ya que han mejorado mucho tanto las técnicas de laboratorio como las del tratamiento de las pacientes; lo que hace que los procesos sean mucho más sencillos, que haya menos riesgo de embarazo múltiple y mayores probabilidades de éxito”.Y llegados a este punto, hemos avanzado tanto que, cuando oímos hablar a los embriólogos de que ya se puede concebir hijos sin los problemas genéticos paternos, por una parte parece algo maravilloso, pero por otro lado recordamos la eugenesia y a Josef Mengele el entusiasmo se convierte en temor.

Imperturbable, la presidenta de ASEBIR comenta que fue uno de los temas tratados en el congreso y aseguró que “la ciencia siempre es buena si se practica bien”. En estos momentos, precisa, “las posibilidades diagnósticas mediante técnicas genéticas son muchas y tiene como finalidad evitar enfermedades genéticas. Esta es la indicación”. Por lo tanto concreta que, actualmente, existe la posibilidad de mirar no solo una enfermedad genética “que sabemos que los progenitores la padecen, también lo hacemos en los casos que se presentan fallos de implantación o que sean pacientes que han fracasado con otras técnicas; se puede incluso hacer un estudio de sus embriones intentando mirar todos los cromosomas para ver cuáles tienen anomalías. Lo que no quiere decir que vayamos a mirar todos los genes, ¿eh?.Sólo los cromosomas, para evitar trisomías o monosomías que pueden dar lugar a un aborto o a un niño con alguna alteración”.
Actualmente no se hace terapia génica
Y, por si hubiera alguna duda, reitera que “hoy día no estamos haciendo terapia génica; no estamos cambiando las características de los individuos, ni estamos seleccionando en función de determinadas enfermedades, sino lo que hacemos es que, cuando los padres son portadores de alguna enfermedad, vamos a evitar que los hijos nazcan con esa enfermedad”. Reconoce que es cierto que la Ley de Reproducción Asistida ( 14/2006) dice que solo se puede hacer diagnóstico genético preimplantacional cuando se trata de evitar enfermedades de aparición precoces y severas. Y precisa que, además, esa ley preveía que habría un listado de estas enfermedades que no se ha publicado nunca. Por ello indica que “ASEBIR propuso uno para que quedara claro que se estaba trabajando para impedir enfermedades”.

Así que Monserrat Boada aprovecha la ocasión para “animar a nuestros representantes legales y a la propia Administración a que de a conocer esta lista “para que quede claro que no se trata de hacer eugenesia para nada, sino que lo que se está haciendo es evitar enfermedades y que los niños nazcan con patologías que se puedan prever y evitar”. Según la presidenta Boada, ha sido constituida una autoridad competente en materia de reproducción asistida, creación que aplaude “porque en España no teníamos una autoridad en la materia, ya que la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida (CNRHA), tiene un papel asesor”.

Pilar Farjas, que además de Secretaria General de Sanidad, es presidenta de esta Comisión, ha encargado al Subdirector General de la Cartera Básica de Servicios y Fondo de Cohesión, Jesús Ramírez, coordinar un grupo de trabajo sobre algunos aspectos de la reproducción asistida, pero por el momento la cosa no pasa de ahí. Hay que recordar que hace unos meses el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad restringió a criterios “terapéuticos o preventivos” la cobertura de los tratamientos de reproducción asistida por la sanidad pública; medida muy contestada por colectivos de gays y lesbianas.