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La Clínica FEMM ofrece un decálogo para "el éxito" en la cirugía de aumento de glúteos

Cirugía estética de "más popularidad"

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El doctor Ramón Calderón, que es cirujano plástico en la Clínica FEMM y que fue presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), ha señalado un decálogo con los principales aspectos que debe saber quién esté pensando en pasar por quirófano para aumentar y remodelar sus glúteos.

Ramón Calderón

El aumento de glúteos es una de las cirugías plásticas que va ganando popularidad año tras año. Según recoge la última encuesta de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética (ISAPS), en 2018, se registraron más de 330.000 intervenciones quirúrgicas para aumentar el volumen de glúteos, un 35,8 por ciento más que en 2014.

Según este especialista, "existen dos técnicas principales, el aumento con grasa propia, también conocido como lipofilling o lipotrasferencia, y el aumento con prótesis". Sobre el aumento con grasa propia, explica que "está recomendado para quienes buscan un resultado natural y discreto". Para elegir esta opción, el paciente debe tener cierta cantidad de grasa (en flancos o abdomen, por ejemplo) para poder utilizar.

La grasa extraída se reinyecta en las dos nalgas mediante la técnica de lipoestructura. Una vez que la grasa se prende al músculo, los resultados son permanentes, aunque se puede producir cierta reabsorción. En ese caso, si el paciente lo desea, puede volver a realizar un lipofilling a partir de los seis meses.
Prótesis más lipofilling
Para quienes buscan un resultado "algo más notorio", Ramón Calderón indica que "sin perder naturalidad y armonía, la mejor opción es el aumento con prótesis más lipofilling", ya que "esta técnica proporciona resultados excelentes" y se puede realizar "en pacientes con mucha o poca grasa en abdomen o flancos, pues solo es necesaria una pequeña cantidad para almohadillar los bordes de la prótesis y que queden más naturales".

Este cirujano plástico de Clínica FEMM detalla que "la prótesis se coloca dentro del músculo, a través de una incisión en el pliege intergluteo. No se palpa ni se visualiza. La grasa propia se transfiere para suavizar la transición entre la espalda y el glúteo y la zona lateral superior".