Investigadores hallan evidencias sobre el papel de la oxidación en el envejecimiento

del INCLIVA la Universidad de Valencia y el CNIO

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La lucha contra el envejecimiento da un paso hacia adelante, ya que un reciente estudio recoge que un aumento del NADPH (una molécula cuya importancia es clave para las defensas antioxidantes) incrementa las defensas antioxidantes naturales del organismo, protege del daño oxidativo, disminuye procesos relacionados con la edad (como la resistencia a la insulina) y aumenta la longevidad.

24 Sanidad de Valencia imEl trabajo de investigación fue realizado por un grupo de científicos del Instituto de Investigación INCLIVA y la Universidad de Valencia, en colaboración con un grupo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y será publicado en la revista Nature Communications.

La gran mayoría de intentos por demostrar el daño oxidativo como fuente de envejecimiento han resultado fallidos, incluidos múltiples ensayos clínicos en humanos con compuestos antioxidantes. A día de hoy muchos científicos consideran que el daño oxidativo, aunque no se cuestiona que exista, es poco relevante para el envejecimiento. Por ello, estos investigadores han puesto su interés en el estudio del NADPH, una molécula cuya importancia es clave para las defensas antioxidantes.
Antioxidantes para retrasar el envejecimiento
Los investigadores utilizaron una aproximación genética para aumentar los niveles de NADPH. En concreto, generaron ratones transgénicos con expresión aumentada en todo su organismo de una de las enzimas más importantes en la producción de NADPH, la glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (o G6PD).

Como informa la Administración valenciana, durante la investigación descubrieron que en animales transgénicos longevos, sus niveles de daño oxidativo eran menores que los no transgénicos de la misma edad. También estudiaron la propensión de estos animales a desarrollar cáncer y no observaron ninguna diferencia, lo que sugiere que el daño oxidativo y la sobreexpresión de G6PD no tienen un efecto importante sobre el desarrollo del cáncer.

Para el equipo, la sorpresa se produjo cuando midieron el proceso de envejecimiento de los ratones transgénicos: los animales con una expresión elevada de G6PD y, por lo tanto, niveles altos de NADPH, envejecían de forma más tardía, metabolizaban mejor el azúcar y tenían una mejor coordinación en sus movimientos al envejecer. Además, las hembras transgénicas vivían un 14 por ciento más que las no transgénicas, mientras que no observaron efectos significativos en la longevidad de los machos.

Según explican los investigadores, este aumento de la longevidad, aun siendo modesto, es llamativo teniendo en cuenta que hasta ahora los intentos de aumentar la longevidad manipulando las defensas antioxidantes habían fracasado.