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El Instituto Carlos III participa en un estudio para mejorar el diagnóstico de la esquistosomiasis

Desde su Laboratorio de Referencia e Investigación en Parasitología

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El Laboratorio de Referencia e Investigación en Parasitología del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) ha participado en un estudio internacional, que se publicó en la revista The Lancet Microbe y que identificó diversos biomarcadores de esquistosomiasis urogenital que podrían mejorar el diagnóstico de esta enfermedad.

El doctor Javier Sotillo, que es miembro del Laboratorio de Parasitología del CNM-ISCIII, es uno de los firmantes principales de este artículo. El mismo, coordinado desde el Instituto de Medicina Tropical y Salud de la Universidad James Cook de Australia, localizó, entre los biomarcadores hallados, dos antígenos que podrían utilizarse como herramientas de campo especialmente sensibles y específicas para apoyar iniciativas de control y eliminación de la esquistosomiasis, con especial atención a la vigilancia posterior a la eliminación de la infección.

Estos dos antígenos se utilizaron para desarrollar nuevos test rápidos basados en inmunocromatografía capaces de detectar la enfermedad, que pueden ser especialmente útiles en la realización de pruebas dirigidas a poblaciones especialmente expuestas al riesgo de esta infección; la sensibilidad de estos test se estima en torno al 75-90 por ciento, según los primeros resultados de este estudio.
Grupo selecto de antígenos
Gracias al uso de una herramienta denominada array de proteínas, los investigadores realizaron un cribado que permitió localizar un grupo selecto de antígenos (sustancia que induce una respuesta inmunitaria al generar anticuerpos) capaces de ofrecer información útil para el diagnóstico de esta enfermedad. Dos de los antígenos provocaron una respuesta inmunitaria con producción especialmente elevada de anticuerpos IgG en suero y orina de personas infectadas. Esta investigación se valió del análisis del secretoma (conjunto de proteínas generadas por una célula) para localizar los nuevos biomarcadores.

Este hallazgo, según explica Javier Sotillo, podría paliar la falta de herramientas diagnósticas lo suficientemente sensibles y eficaces para descubrir la enfermedad, por ejemplo, con campañas de cribado, especialmente en zonas en las que la infección es endémica y los medios diagnósticos y terapéuticos escasean.