Cirujanos y anestesistas garantizan a la población que la vuelta a los quirófanos es plenamente segura

Tras meses en los que los pacientes rehuían el bisturí por miedo a la Covid-19

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Cirujanos y anestesistas han garantizado a la población española que la vuelta a los quirófanos es plenamente segura, tras meses de renuncia de los pacientes a ser intervenidos por miedo a los contagios de la enfermedad de la Covid-19 en el medio hospitalario.

Así lo han reflejado en una campaña conjunta la Asociación Española de Cirujanos (AEC) y la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor (SEDAR), dos entidades científicas unidas para potenciar la atención quirúrgica con el respaldo de protocolos de seguridad en los quirófanos durante la pandemia, especialmente al tener que incrementar su actividad por el parón impuesto por la primera y segunda oleada del SARS-CoV-2.

Salvador Morales Conde
Un documento sólido
Actuó como moderador el periodista especializado en salud Xavi Granda, que es miembro de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS). Tras sus palabras de bienvenida, el presidente de la AEC, el doctor Salvador Morales Conde, tuvo el gusto de empezar la presentación del documento 'Recomendaciones para la programación de cirugía en condiciones de seguridad durante el periodo de transición de la pandemia Covid-19', con la idea clara de que la seguridad de los quirófanos españoles es plena durante pandemia, y también lo será después de ella.

En este acto convocado con la colaboración de la compañía Medtronic, Salvador Morales Conde tildó de esencial que los cirujanos, junto al resto del personal de quirófano, no sean vectores de contagio dentro o fuera de los hospitales.

Recordó, por ello, Morales Conde que, en la primera ola, la falta de conocimiento científico fue tanta que se paralizó la mayoría de los quirófanos del país, mientras que, en la segunda oleada, la experiencia acumulada de forma tan intensa se traduce en que, en estos momentos, el único impedimento a la hora de operar es la imprevisible falta de camas.
Filtrar los aerosoles
El presidente de la AEC aseguró que se busca con esta iniciativa la seguridad en las intervenciones y en todo el flujo quirúrgico, después de haber descubierto, junto a la SEDAR, que el 55 por ciento de los pacientes podían presentar síntomas leves de la Covid-19 oculta, susceptibles de ser transmitida, aun en los casos asintomáticos, que se fijaron en el 30 por ciento.

El también jefe de la Unidad de Innovación y Cirugía Mínimamente Invasiva del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, recalcó que fue una prioridad de estas dos sociedades científicas llegar a puntos de unión para trazar circuitos seguros en los hospitales, con suficiente capacidad de reacción ante posibles pruebas PCR falsas negativas, según precisó.

Todo dentro de una preocupación que se extendió también tempranamente a la generación de aerosoles en quirófano, del todo habituales, que animó a las sociedades firmantes a trazar alianzas con entidades afines nacionales e internacionales, hasta fijar los principios comunes para el filtrado de dichos productos en suspensión aérea.

Xavi Granda

También aludió Morales Conde a que, al existir riesgo de enfermedad latente o contaminación intrahospitalaria en la sala de hospitalización, fue necesario aplicar el concepto "cerrar la puerta de atrás", mediante criterios de identificación en pases de mañana por parte de personal de los servicios clínicos de infecciosos y Microbiología, para proceder, en el momento que fuera necesario, a practicar PCR y dictaminar el aislamiento de los casos positivos.
Zonas libres y aislamientos
Fruto del consenso recogido en este documento, se acordó la elección de zonas libres de Covid-19 en los hospitales, además de incrementar la Cirugía Mayor Ambulatoria (CMA), mediante protocolos de Fast Track y estandarización del cuidado a los pacientes por parte de enfermeras, cirujanos y anestesistas, movidos en todo momento por los principios de la eficiencia y la seguridad.

Según un estudio internacional aludido por Morales Conde, durante el pico de las primeras 12 semanas de la pandemia, se cancelaron más de 28 millones de operaciones quirúrgicas en el mundo, que significaron una bajada de la productividad del 72 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

Esta situación conllevará que sea necesario aumentar la actividad de los quirófanos en un 20 por ciento, con una demora de 45 semanas, como media, hasta poder recuperar la actividad perdida durante ese momento más dramático de la pandemia, mientras que la segunda ola mueve a pensar, razonó el presidente de la AEC, que habrá que aumentar en España las cirugías de un 20 a un 30 por ciento, durante un año para llevar las listas de espera a escalas previas a la llegada del SARS-CoV-2.

Ello además de transferir pacientes a hospitales limpios, ya sean públicos o privados, y al operar también durante los fines de semana, con variaciones posibles en el incremento de actividad, que podría ser del 30 por ciento para la Comunidad de Madrid y del 20 por ciento para Galicia, donde la pandemia golpeó con algo menos de intensidad.
Sentido del equilibrio
El presidente de la AEC hizo referencia, además, a lo imperioso de conocer cada caso concreto de paciente que está en la lista de espera quirúrgica, para saber en qué especialidades las demoras son menos perjudiciales, al distinguir tres tipos de situaciones.

La primera es de aquellos pacientes benignos preferentes, los benignos íntegros, y los oncológicos. Sobre los primeros, Morales Conde dijo que su estado puede agravarse con el tiempo, por lo que los comités multidisciplinares se reúnen puntualmente para la correspondiente toma de decisiones, según un procedimiento que siempre se ha regido por criterio de beneficio para todos los candidatos a cirugía.

En lo tocante a los pacientes oncológicos con indicación quirúrgica, Morales Conde declaró que fueron atendidos, a pesar de las circunstancias, para no comprometer su vida, aunque, por otro lado, muchos pacientes con cirugías programadas se negaron a acudir a las intervenciones, por miedo a los contagios en espacios clínicos, ciudadanos que denominó "segundas víctimas" de la pandemia, dentro de un fenómeno que cifró en el 37 por ciento a nivel mundial, aunque con muchas diferencias geográficas.

En resumen, el presidente de la AEC estima que los profesionales asistenciales están llamados a transmitir, principalmente desde las sociedades científicas, un claro mensaje de tranquilidad para la ciudadanía, porque los quirófanos en España son espacios seguros.

Este es un mensaje ya solo sujeto a que haya camas disponibles, como reiteró Morales Conde, porque el ciudadano es operado desde los más exquisitos estándares de seguridad, al margen de que la comunidad autónoma correspondiente experimente un aumento de la incidencia acumulada de la Covid-19.
Un vídeo iluninador
Concluida la primera intervención del presidente de la AEC, se visionó un vídeo en el que se refuerzan mensajes como que la pandemia no debe agravar el estado de los pacientes ya delicados de por sí, a la vez que se recalca que la plataforma 'Os cuidamos' fue especialmente concebida para facilitar las consultas dentro de los protocolos de seguridad en todas las fases de las cirugías, siempre desde el compromiso de cuidar y salvar vidas.

Javier García Fernández
Por la buena senda
El presidente de la SEDAR, el doctor Javier García Fernández, celebró estrenarse en su cargo con esta primera acción desarrollada junto a la AEC, dentro de una senda de colaboración que augura será muy fructífera para las dos partes y para el conjunto de la población.

Compartió Javier García Fernández un estudio de meta análisis con 1,2 millones de pacientes oncológicos para analizar el efecto de los retrasos quirúrgicos, con un aumento de la mortalidad del 6 al 8 por ciento por cada cuatro semanas de demora en las intervenciones.

Ello además de un 9 a 13 por ciento cuando lo que se retrasa es la radioterapia, un trabajo excepcional por su muy elevada "n" de pacientes y con criterio UBICARE, con una mortalidad en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) del 30 por ciento, muy inferior a la de otras zonas como Wuhan, en China, puso por ejemplo García Fernández.
Más demoras letales
También, este ponente refirió que, en 1.000 mujeres con cáncer de mama estudiadas, se comprobó que morirían 10 más de la cifra usual en ritmos normales, si las operaciones se retrasaban, aproximadamente, un mes, para subir a las 20 mujeres fallecidas por exceso, a las ocho semanas ,y a las 31 mujeres, a las 12 semanas.

Retrasar la cirugía cuatro semanas en cáncer representa exponerse a un incremento de la mortalidad del citado 10 por ciento, como publicó, en la revista British Medical Journal, el doctor Timothy P Hannade, que es miembro de la canadiense Queen's University de Kingstonen, después de estudiar demoras quirúrgicas en 1,3 millones de pacientes oncológicos.

Todo ello al igual que ocurre en cirugía cardiaca y cardiovascular de gran complejidad, además de la oncológic, si se tiene en cuenta, observó García Fernández, que atajar un aneurisma de aorta, por ejemplo, es algo que no se puede diferir.

Como jefe del Servicio de Anestesia y de Cuidados Críticos del madrileño Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda, declaró que este centro asistencial ya funciona a un 115 por ciento, que hará más ágil recuperar la tasa de cirugías pospuestas, fundamentalmente con la actividad de los quirófanos también en turnos de tarde.
Campaña al corazón y la cabeza
Para terminar su intervención, García Fernández afirmó que la campaña 'Os Cuidamos' procura la concienciación de todos para demostrar que los quirófanos españoles vuelven a ser seguros. Por todo ello, pide que no se demoren tampoco ni los chequeos, ni las revisiones médicas y que se mantengan activos los programas de detección precoz de cáncer.

Todo con el deseo de ampliar el diagnóstico precoz al ámbito de la Atención Primaria, mediante cribados de detección precoz en colon y tumores ginecológicas y masculino, a la vez que se mantienen los calendarios de las pruebas diagnósticas, porque todos los pacientes tienen siempre derecho a una atención en tiempo y forma, tal como sentenció este ponente.

Antonio Planas Roca
Aval intachable
El secretario general de la AEC, el doctor Antonio Planas Roca, resaltó la preeminencia y valor rector de la actividad clínica recogido en los documentos avalados por estas sociedades científicas, con recomendaciones tanto estáticas, por ser tan universales como preservar la esterilidad de los espacios quirúrgicos, mediante aire filtrado al 100 por cien de particulares, con renovación de hasta 20 veces a la hora, como también dinámicas y cambiantes, como pueden ser las que dicte una pandemia desconocida hasta la fecha.

Destacó Antonio Planas Roca el diferente efecto que tuvieron las dos olas de la Covid-19 entre los territorios y los propios hospitales, variaciones que, a su juicio, refuerzan la necesidad de seguir puntualmente las guías para mantener la actividad quirúrgica en su tramo más alto de seguridad.
Acertar al priorizar
En su calidad de jefe del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid, acreditó, mediante el documento presentado, que siempre prima la priorización de procedimientos a realizar en primera instancia, según el efecto que pueda tener cada demora en cada paciente concreto, y sin que haya impacto para la salud de la población.

En ese terreno, Planas Roca destacó también la tasa de contagios por 100.000 habitantes a los 14 días como indicador básico de referencia a tener en cuenta, al establecer también circuitos hospitalarios independientes, con atención a que el soporte familiar al paciente intervenido no incremente los riesgos de contaminación, a través de una adecuada información y minimización de los riesgos.

También, este ponente destacó que los comités decisores fueron formados con todos los perfiles asistenciales y especialidades sanitarias concernidas, desde los primeros compases de la pandemia, lo que llevó a los responsables de las sociedades científicas a contactar recíprocamente con la idea fijar espacios de consenso para que los procesos pudieran ser homogéneos en todos los territorios.

En ese sentido, se envió el borrador del texto acordado al Ministerio de Sanidad, que, con un retraso que llegó a ser un tanto exasperante, dio, finalmente, su aval el pasado 2 de junio, razón por la que estas sociedades científicas responsables ya habían circulado el documento previamente, dada la confianza que ya tenían en el mismo.
Separar antes que lamentar
Como otro factor descriptivo a tener en cuenta, Planas Roca puso de relieve la desaparición de los pacientes no Covid de las salas de urgencias, desde marzo pasado, y durante el interín que llevó a la segunda oleada de pandemia.

En cualquier caso, este ponente aprecia una buena gestión en los distintos hospitales españoles para bajar al máximo posible la transmisión de la Covid-19, mediante la segregación de las personas con enfermedad activa y el resto de ciudadanos.

Tomás Cobo
Respaldo corporativo y profesional
El vicepresidente primero de la Organización Médico Colegial (OMC), el doctor Tomás Cobo, lamenta que este encuentro no pudiera desarrollarse en la sede de la corporación a la que representa, sita en un edificio próximo al Congreso de los Diputados.

Dicho eso, Tomás Cobo celebró la potencia científica del excelente trabajo presentado, dado su carácter multidisciplinar al aglutinar la preventiva, de Enfermería quirúrgica, oTorrinolaringología y otras muchas especialidades médicas y perfiles asistenciales.

Vicepresidente también de la Unión Europea de Médicos Especialistas (UEMS), Cobo habló en nombre de los 1,6 millones de médicos comunitarios que ven en las sociedades científicas la mayor vocación de servicio y utilidad para la población, con un valor protector para la profesión que también se salvaguarda desde la OMC.
Compendio de medidas
Como resumieron los responsables científicos, las principales medidas de este documento pasan por reducir, antes que nada, el número de consultas presenciales prequirúrgicas mediante la potenciación de consultas telemáticas, a la vez que se incluyen expertos en la Covid-19 en la comisión quirúrgica de cada hospital, para confirmar la idoneidad de cada indicación, verificar el estatus de cada sujeto frente a la posible infección y determinar si en la fecha prevista se reúnen los medios humanos y materiales.

Esto conlleva la intervención de estos equipos asistenciales para la identificación de un circuito independiente para cirugía programada en un entorno libre del nuevo patógeno, de cara a evitar la infección entre pacientes, de pacientes a profesionales sanitarios, y viceversa.

En todos los procedimientos posibles, las cirugías programadas se deben ajustar con precisión a las normas de seguridad para evitar cualquier contagio, factor que redunda también esmerar la atención perioperatoria, aplicar la vigilancia más activa y mantener la separación del circuito de cirugía, además de proceder al aislamiento de aquellos pacientes que pudieran presentar síntomas o signos compatibles con la Covid-19.
El problema de las esperas
Como comentaron los ponentes, en  España, según un informe realizado por la Secretaría General de Salud Digital, Información e Innovación del Sistema Nacional de Salud (SNS), más de un 33 por ciento de pacientes que están pendientes de pasar por quirófano, llevan más de seis meses en esa situación, con una media superior a los 170 días, donde unas comunidades autónomas ofrecen unas peores cifras que otras.