Punto de vista apuntes de un boticario

Te espero en la calle

Leido en Acta Sanitaria el 10 de Junio: El investigador López Goñi ve trazas de crispación política al hablar de microbios y ser tachados unos de progubernamentales y otros de extrema derecha, según el paladar de cada uno, en una situación en la que la misma materia sensible a tratar, únicamente desde la propia ciencia, impone el silencio a veces a sus propios conocedores.

Desde hace algún tiempo, poco, cuando recibo una llamada telefónica y el emisor me dice: -¿Qué te parece lo que están haciendo con nosotros?

De inmediato me pongo en guardia. Para empezar ya me está cayendo gorda la posible conversación que genera esta pregunta y también, sin yo quererlo, la persona que me la hace. Conteste lo que conteste, a estos aburridos y cortitos de mente, siempre les parecerá improcedente mi contestación y me “castigarán” no llamándome más o dilatando el contacto.

Porque, y aquí está el quid de la cuestión, si contesto sarcásticamente, por ejemplo: -¿Te refieres a tu familia?. ¿Es que no os llaman?. Me extraña porque tenéis muchos amigos…

Como son tontos selectivos te contestan airados: -¿A mi familia?. ¡Qué dices!. Hablo de Sánchez, de Casado, del de la Coleta, de la Cayetana, de Trump, de la OMS, de José García el Presidente de mi Comunidad Autónoma, de… Y aquí puede poner el tosco interlocutor, como si fuese una viñeta del genial Forges, sobre los puntos suspensivos, el nombre que peor le caiga.

En definitiva, el “amigo” que llama quiere que lo entretenga oyéndole su monólogo sobre el tema que le gusta: ¡la política de barra de bar!.

Son como niños

Me dan miedo porque son como niños (Jardiel los definía como  locos pequeñitos) que, en vez de jugar a las canicas, han pasado, en tiempos peligrosos, a hacerlo con escopetas de aire comprimido.

-Fermín vigile usted al niño que está en el jardín “jugando” con la escopetita que le ha traído de regalo mi suegra.

La llamada que recibí hace unos días se salió del monotema. Fue de un amigo aficionado al balompié, (por lo que se disculpó), que pedía mi opinión sobre el “incidente” protagonizado por unos jugadores de fútbol hace más de un mes.

Antes de dársela, la opinión no la razón, le dije no se sintiera culpable por hablar de fútbol ya que este deporte siempre ha sido, y más aún en las circunstancias tan desoladoras y deprimentes que se están viviendo, algo que supera a un simple juego. Es placer, recreo, distracción y esparcimiento. (¿Por qué en este punto he recordado los asilos?).

Selfie delator

El suceso al que mi amigo hacía referencia fue, como sabrán, la comida que unos futbolistas y sus parejas habían celebrado en el chalet de uno de ellos infringiendo las reglas que en ese momento estaban vigentes. Concretamente, la norma relativa a su “profesión” contemplaba la obligación de entrenar por grupos reducidos para evitar contagios. El club que les paga había tomado todas las medidas preventivas que el protocolo sanitario requería para que además, de esta forma, se pudiera restablecer la competición oficial.

Esto a las fechas que escribo lo ha conseguido un señor, Tebas, que preside la llamada Liga de fútbol profesional que se ha batido el cobre, intereses aparte, para que se pueda reanudar el campeonato.

Pues bien, parece ser que una de las señoras asistentes al ágape futbolero no tuvo mejor ocurrencia que hacer una foto de la reunión y “colgarla” en las redes. Algo que debe hacer, como acto reflejo, en su estúpida rutina diaria. A las pocas horas, el “selfie” era “trending topic”. Al día siguiente, noticia en la prensa escrita. Y esa misma mañana ya estaba en un famoso programa matutino de televisión.

La imbécil cateta había logrado su objetivo.

Palitos en la rueda

Si el citado señor Tebas ha conseguido convencer a quien corresponda y jugándose el bigote lograr que se restablezca este espectáculo de masas no es de recibo que vengan estos imbéciles a meterle palitos en la rueda. La actitud de estos niñatos es merecedora de un castigo que nunca recibirán.

Evidentemente, ni FEF ni Liga, que no tienen competencia en ello,  han sancionado a los futbolistas, pero su club tampoco. A estas alturas de la película, que yo sepa, no han sufrido ninguna reprimenda ni siquiera económica, que en todo caso sería como si a mi me multasen con cinco euros, pero bajo ningún concepto suspendidos de empleo y sueldo.

En la insólita situación que vivimos es quizás cuando se muestran más en vivo las carencias y también, por qué no decirlo, el valor, arrojo y bravura del ser humano. Pero quizás, no me pregunten por qué, como la estupidez o la ignorancia es más “contagiosa” éstas se hacen más de notar ahora, no sólo con el “coronavirus” sino con el “reticulavirus”, (*) con las nefastas consecuencias que ello conlleva.

Como mi amigo también es aficionado al cine le recordé el final de la película “Annie Hall”.  Woody Allen se dirige al público con un chiste que más o menos dice así:

Alguien va a la consulta de un  médico:

-“Doctor mi hermano tiene un problema”

-“¿Qué le ocurre?”

-“Cree que es una gallina”

-“Pues han de internarlo de inmediato”

-“No es posible”

-“¿Por qué?”

-“Porque necesitamos los huevos”

Creo que en este momento el país está necesitado de huevos no sólo los provenientes de la granja parlamentaria que en la mayoría de los casos son hueros sino de los que aporte cada ciudadano.

Por el contrario, y en el aspecto hormonal, hay que dejarlos a un lado y aguantar a la gallina política. Ya llegará el momento en el que, como dijo un amigo al que agredieron verbalmente en directo y en un medio público:

-Mira muchacho no me provoques más. No es el lugar ni el momento para que me ataques. Si quieres cuando salgamos a la calle nos partimos la boca.

 

N.del A.: Cuando hago referencia metafórica a la “testiculina”, obvio es decir que incluyo a la “ovarina” que además tiene más fuerza.

(*) A pesar de no existir ninguna vacuna comercializada para la Covid-19, ya están circulando muchos bulos sobre vacunas y coronavirus, algunos fomentados por antivacunas y otros por personas con deseos de notoriedad o de rédito político, como el propio Donald Trump, según se recoge en un informe del Instituto #SaludsinBulos en colaboración con el Instituto Balmis. Entre estos bulos figuran que Bill Gates anunció 700.000 muertes por la vacuna, que ya está patentada, que han muerto niños senegaleses en los ensayos clínicos, que habrá millones de dosis disponibles en otoño o que la vacuna de la gripe tiene relación con la aparición de la Covid-19.

Como el idiota nunca duda y los alumnos del Dr. Google saben mejor que yo la diferencia entre el colesterol malo y el bueno, también tienen la “obligación” de saber qué significa la revisión “por pares” de un artículo, no sólo científico, para diferenciarlo de los que reciben a través de WhatSapp.

 

Pedro Caballero-Infante

Farmacéutico. Especialista en Análisis Clínicos [email protected] Twitter: @caballeroinf

1 Comentario

  1. Manuel García says:

    Muy bueno, la verdad es que nos cargan de información borriquera.