Los estudiantes de Medicina saben de enfermedades y reclaman más formación sobre enfermos

Los estudiantes de Medicina han elaborado una guía ética, que trasladan a tutores y decanos de las Facultades, con la que quieren reivindicar la relación médico-paciente como cultura propia de la profesión desde el inicio de su formación, frente a los avances científicos que permiten conocer mejor la enfermedad, pero menos al enfermo.

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Íñigo Noriega, estudiante de 5º curso de Medicina en la Universidad Autónoma de Madrid y Presidente Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), explicó este martes en rueda de prensa a qué se enfrenta un futuro médico cuando inicia sus prácticas clínicas. "El salto a la práctica clínica es muy importante. El cambio a moverte con personas es difícil de asumir y necesitamos referentes. "¿Cómo me identifico ante un paciente?; ¿hasta donde le puedo dar información?; ¿hasta qué punto puedo utilizar al enfermo para aprender?

 

Una guía para el día a día

 

Rogelio Altisente, Íñigo Noriega y Juan J. Rodríguez Sendín 
Rogelio Altisente, Íñigo Noriega y Juan J. Rodríguez Sendín

 Son preguntas que trasladaba Noriega en la presentación de la 'Guía de Recomendaciones para la Práctica Clínica', que persigue establecer una base para que los estudiantes de Medicina puedan desarrollar sus prácticas clínicas con una herramienta para desarrollar los valores éticos y humanos de la profesión. "Hemos buscado una guía del día a día. No revisar grandes conflictos", explicó al ser preguntado sobre asuntos como el aborto o la eutanasia. El objetivo son sus prácticas clínicas como estudiantes y futuros médicos en las que "la ética tiene que impregnar cada minuto", recalcó.

 

La presentación de la guía, en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC), contó con la asistencia de su Presidente, Juan José Rodríguez Sendín, y de Rogelio Altisent, Director Académico del Curso Título de Experto en Ética Médica y profesor de Bioética de la Universidad de Zaragoza, que ha colaborado con los estudiantes para la elaboración de este documento. El presidente de los médicos indicó que "nada de lo que contiene esta guía es obvio. Incluso se les recuerda a los profesionales maduros. Si ellos lo recogen es porque ven que las respuestas no son las correctas".

 

Un texto para las Facultades

 

La elaboración de este documento se ha fundamentado en que, al igual que el estudiante a lo largo de su período formativo debe trabajar para adquirir unos conocimientos científicos sólidos y unas determinadas habilidades prácticas, debe ocuparse también del aspecto humano de su relación con el paciente. El responsable de la OMC destacó en su intervención el valor que representa esta guía como "antesala perfecta para acceder a los principios y valores fundamentales del profesionalismo médico que, posteriormente, debe incorporar cada médico a su ejercicio". La premisa, para Rodríguez Sendín, "está muy clara, puesto que desde el principio el futuro médico ha de cuidar los aspectos humanos en el trato con el paciente sin olvidar nunca que se trata de un ser humano enfermo y necesitado en el cuidado de su salud".

 

Noriega describió la guía como "un texto sencillo y accesible al estudiante que pueda ser útil a la hora de afrontar situaciones concretas en sus prácticas clínicas". La intención del CEEM, en este sentido es, como explicó su presidente, "presentar este texto en las Facultades de Medicina, a través de las Delegaciones de Alumnos para que pueda contar con la máxima difusión posible" y las aportaciones de estudiantes y profesionales.

 

El enfermo y la evidencia científica

 

Para Rogelio Altisent, uno de los valores que aporta esta guía a los futuros médicos es cómo "comprometerse con un estilo ético de comportamiento. Son los propios estudiantes quienes se exigen a sí mismos una serie de actitudes y pautas de conducta como resultado de su propia responsabilidad, tras estudiar y reflexionar sobre lo que la sociedad y la profesión espera de quienes se están preparando para ejercer la Medicina dentro de pocos años".

 

"La evidencia científica es muy importante para hacer buena medicina", agregó Altisent; "pero estaríamos desorientados si dejamos de cultivar las cualidades humanas que deben definir a los buenos profesionales. Los estudiantes están, por tanto, en la vanguardia de este pensamiento".

 

A través de sus distintas secciones, el documento ahonda en los valores y actitudes que el estudiante debe manejar de cara al paciente, los principios de la bioética o el establecimiento de un criterio ético ante una caso concreto. En él se da respuesta a cuestiones clave tales como"¿Por qué guardar secreto?, ¿Por qué el médico siempre tiene que estar dispuesto a rendir cuentas? ¿Por qué todo lo que se le recomienda al paciente a de ser al mejor precio? o ¿Por qué afloran ciertos sentimientos ante la situación de cada paciente?, entre otros ejemplos.

 

Finalmente, no puede pasarse por alto que la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior y, como consecuencia de ello la revisión y modernización de los Planes de Estudio de las carreras universitarias traen consigo nuevas esperanzas de que la enseñanza de la ética se incorpore a la formación de pregrado como base para las conductas de los futuros médicos.