La OMC denuncia arbitrariedad y exceso de politización en la sanidad

El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, ha confesado su preocupación por la politización extrema que domina los planteamientos sanitarios, así como por la arbitrariedad de quienes anuncian cambios profundos en el actual modelo asistencial; en un lado se encontraría el reciente informe de UGT sobre la sanidad en Valencia y, en el otro, el proyecto de privatización de la gestión sanitaria de la Comunidad de Madrid.

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 Juan José Rodríguez Sendín
Juan José Rodríguez Sendín

Juan José Rodríguez Sendín, reelegido recientemente para un segundo mandato al frente de la OMC, la organización de referencia de la profesión médica en nuestro país, en una conversación con Acta Sanitaria no ha ocultado la preocupación de la organización que preside ante lo que está sucediendo en el entorno del sistema sanitario, no sólo porque se tratan de justificar algunos proyectos de cambio con la crisis económica, cuando tampoco habrá recursos para el modelo elegido como sustituto, sino, y sobre todo, porque fallan las formas, en referencia concreta a la arbitrariedad con que se están tomando las decisiones. Ha ocurrido en Valencia, con el decreto que somete la actuación de los médicos a una serie de algoritmos inexplicados e inexplicables, sino porque está ocurriendo en Madrid con la opción por la gestión privada de la asistencia, cuando todavía no se ofrecido un solo resultado de que sea mejor lo elegido que lo ya existente. A juicio de Rodríguez Sendín, falta sosiego y explicaciones. Y, como subraya, para ninguna de las medidas se ha consultado con los profesionales.

 

En este contexto de circunstancias, lo que está claro es que, según reitera el presidente de la OMC es que no se quiere un pacto por la sanidad, cuando es más urgente y necesario que nunca.

 

Pacto por la despolitización de la sanidad

 

Para Rodríguez Sendín, el pacto despolitizaría el debate sanitario y permitiría llevar a cabo los cambios y las reformas; sin embargo confiesa que no se advierte ninguna voluntad de aproximarse; es más, se va en un sentido contrario, lo que hace incomprensible la situación. 'Yo, dice Rodríguez Sendín, ya no tengo muy claro quién quiere y quién no quiere el acuerdo; todo el mundo dice que sí, pues ninguno se atreve a decir que no, pero resulta que todo el mundo busca razones en el otro para decir que no puede pactar o que no es posible hacerlo. Lo cierto es que es necesario, porque no vemos alternativas correctas, buenas, positivas al margen de ese pacto'.

 

A juzgar por su exposición, la OMC no ceja en intentarlo; la última vez el miércoles último y, según comenta, parece que se acercan un poco las posiciones. Lo primero que se precisa es saber las condiciones más elementales de nuestro sistema, el modelo de sistema que, de acuerdo con la postura de la organización médica, no debería alterarse el que tenemos, por ser absolutamente clave y ser un modelo de éxito y que genera muchísima satisfacción, con unos servicios a un precio absolutamente aceptable. De ahí que Rodríguez Sendín confiese que no acabe de entender por qué hay que alterar el modelo. Cuando, además, apostilla, es extraordinariamente justo y distributivo, pues es un elemento de redistribución de riqueza como no hay otro. Según el presidente de la OMC, probablemente sea una de las razones por las que tenemos paz social en este momento España. De ahí que todo el mundo esté de acuerdo en que no se ponga en riesgo. 'Sin embargo, apostilla R. Sendín, lo que se nos viene encima, sobre todo por estos territorios, nosotros creemos que lo pone en riesgo y quien crea que no se pone en riesgo tendrá que demostrarlo; la carga de la prueba está en aquél que quiere hacer cambios, no en el que quiere quedarse como está'. Y, si no se tiene dinero, no lo habrá ni para éste ni para el modelo alternativo elegido.

 

Desigualdad manifiesta

 

Desde el punto de vista de la OMC merece una atención especialísima el tema de la privatización de la gestión pública de los hospitales y centros de salud de Madrid que, para Rodríguez Sendín, tiene visos de inconstitucionalidad por varias razones. La primera, porque se trata de una decisión arbitraria en un tema fundamental; se hace porque sí. Debe justificarse: comparar, tener claros cuáles son los soportes con suficiencia para garantizar la asistencia, qué es lo que se quiere lograr y cómo se va alcanzar. 'A mí esto me parece que no ha ocurrido'. Pero, según apunta el presidente de la OMC, hay otra cuestión importante, como es que la Constitución, al garantizar la calidad de los servicios para todos los ciudadanos españoles, en absoluto permite que sea una cuestión de mercado, una cuestión comercial al mejor postor. 'Lo que hemos hecho es pedir a los servicios jurídicos que valoren ambos aspectos, tanto la arbitrariedad, al no haber hecho públicamente justificación de lo que se pretende, así como la alteración de la naturaleza de los cuidados que tienen que prestar los servicios públicos de salud. No debemos permitir que una cosa tan importante, que tenemos resuelta, se someta a experimentación'. Y, a juzgar por los comentarios de Rodríguez Sendín, el cambio que propugna Madrid comporta, también, una discriminación entre los ciudadanos ante la asistencia, al pensar que unos van a estar sometidos a empresas con ánimo de lucro y otros no.

 

Otro ejemplo de arbitrariedad

 

En el cúmulo de acontecimientos que afectan a la asistencia sanitaria, el presidente de la OMC se refiere al decreto aprobado recientemente, prácticamente de la noche a la mañana, en la Comunidad Valenciana para reducir el gasto farmacéutico. A su juicio, no es una cuestión que haya surgido de la noche a la mañana, pues hay antecedentes de lo que hacen los americanos. El problema, explica, es que no está bien hecho, tiene agujeros. 'Usted, explica Rodríguez Sendín,. no puede obligar a un médico a que considere que el paciente es un conglomerado de síntomas, de signos, y que cada vez que quiera alterar un tratamiento, someterse a un algoritmo que ni siquiera sabemos cómo se van a elaborar y tener que justificar siempre para dar un tratamiento alternativo'. Y hay otro aspecto rechazable, el anuncio de que se va a cobrar productividad en función de tal sometimiento. 'Está muy bien que se le page al médico por trabajar más, por hacerlo bien y a un precio global que se mantenga la media. Entiendo que se le tendrá que incentivar. Cosa bien distinta es que se le incentive por prescribir este o aquel fármaco, porque no se entiende. Son formas totalmente rechazables'.

 

Contra el informe de UGT

 

En este panorama de creciente confusión, el presidente de la OMC no oculta su preocupación por el reciente informe elaborado y difundido por el sindicato UGT sobre las consecuencias negativas que, de acuerdo con sus datos, se están produciendo en la sanidad valenciana tras el proceso de privatización de la asistencia. Para Rodríguez Sendín, el informe tiene carencias importantes desde el punto de vista metodológico y hubiera dado los mismos o peores resultados aplicado a la sanidad en otra comunidad autónoma. Son tales las carencias que, a su juicio, aconsejan a no utilizar sus datos para nada, pues deja bastante que desear. Y, de ser cierto lo que cuenta, debería haberse acudido al juzgado de guardia para denunciarlo.

 

En fin, que falta un poco de orden o alguien que intente ponerlo, pues no se ha salido de una y se entra en otra, en referencia a la noticia del día, la pretensión del Ministerio de Hacienda de retirar los fondos para trasplantes a las comunidades que no hubieran cumplido con el déficit. 'Aunque parece se han dado cuenta y se va a corregir, uno se pregunta cómo alguien no lo ha visto antes; probablemente el Ministerio de Economía no lo haya visto, pero debería haber alguien más que se dedicara a ver estas cosas y, con evitar que se formen espectáculos como el montado estos días'.