La gerencia hospitalaria es responsable del retraso en la aprobación de muchos ensayos clínicos

La gerencia hospitalaria es responsable del retraso en la aprobación de muchos ensayos clínicos. Esta circunstancia, unida a la burocracia autonómica, resta empuje a España como país innovador y supone perder oportunidades de colaboración en importantes ensayos científicos multinacionales. Así se dijo en un encuentro con periodistas, celebrado en torno a expertos en Bioética, Economía de la Salud e Investigación Clínica.

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La gerencia hospitalaria es responsable del retraso en la aprobación de muchos ensayos clínicos
El doctor Jesús Honorato (Universidad de Navarra), el doctor Ángel Gil (Universidad Rey Juan Carlos de Madrid), Ramón Flexes (Janssen) y el doctor Antonio García (Universidad de Málaga)
El doctor Jesús Honorato (Universidad de Navarra),
el doctor Ángel Gil (Universidad Rey Juan Carlos de Madrid),
Ramón Flexes (Janssen) y el doctor Antonio García
(Universidad de Málaga).

Este jueves, 27 de febrero, se presentó en Madrid el segundo informe sobre "Ética, Bioética e Innovación", elaborado por las "Cátedras en Red", y posible gracias al patrocinio de la farmacéutica Janssen. El motivo del encuentro fue compartir con los medios de comunicación los últimos avances habidos en el campo de la Bioética. En España existen 130 Comités acreditados de Ética en Investigación Clínica (CEIC) que, actualmente, se enfrentan a una profunda necesidad de cambio. El informe expresa esta necesidad y supone el resultado de los últimos foros de debate habidos en el país, ya que los comités son muy distintos en su naturaleza y están muy atomizados también a nivel hospitalario.

 

Comités regionales

 

El doctor Ángel Gil, director de la Cátedra de Innovación y Gestión Sanitaria de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, explicó que en España se tarda una media de seis meses en obtener la aprobación necesaria para realizar un ensayo clínico. El retraso, superior en cuatro meses a la media europea, responde a varios factores como son los tiempos requeridos para la traducción de la documentación, el reclutamiento de pacientes y voluntarios y las trabas autonómicas y hospitalarias. Para evitarlo, Gil abogó porque se dé un mayor impulso a los comités regionales de Bioética. También se manifestó este catedrático a favor de los movimientos reguladores que podrían permitir lograr que la autorización de medicamentos sea válida para todos los países miembros de la UE, una vez sean registrados en únicamente dos de ellos. En apoyo de la Industria farmacéutica innovadora, Gil llegó a pedir que se prorroguen las patentes más allá de los actuales 10 años.

 

La Justicia como principio

 

El doctor Antonio García, profesor de Farmacología y Pediatría de la Universidad de Málaga y director de la Cátedra de Economía de la Salud y Uso racional del Medicamento en el mismo centro, enumeró los principios que deben regir la Bioética: equidad, igualdad, principio de no beneficencia,… pero antepuso a todos ellos la Justicia. García expresó que las decisiones de salud deben regirse principalmente por lo "racional" y no por el "racionar", principio rector que están siguiendo las administraciones en esta época de crisis. Como ejemplo puso el caso de los medicamentos disponibles hoy contra la Hepatitis C, con capacidad curativa y que, sin embargo, no llegan a determinados pacientes por su alto coste. Para evitar estas situaciones, García propuso desinvertir en todo aquel arsenal terapéutico que se vaya quedando obsoleto.

 

Embarazadas y cirujanos

 

Por su parte, el doctor Jesús Honorato, catedrático de Farmacología de la Universidad de Navarra y director de la Cátedra de Innovación en Terapéutica Farmacológica y Economía de la Salud, pidió que el concepto de Bioética se aplique con márgenes amplios, ya que tiene que dar cabida a múltiples situaciones en Medicina. Como ejemplos de rigor en la investigación clínica puso el caso de las mujeres embarazadas y el de las técnicas quirúrgicas que ensayan los cirujanos en su práctica profesional y que hasta hace poco no estaban reguladas en términos de Bioética.