Gestores y proveedores sanitarios, "obligados a entenderse" en pro de una gestión de calidad y sostenible

Fórmulas de colaboración como el riesgo compartido en el caso de la industria farmacéutica, o el socio tecnológico en el de la industria tecnológica, son necesarias para gestionar desde la eficiencia y facilitar a los pacientes el acceso a la innovación terapéutica y tecnológica. Este extremo fue abordado en las VI Jornadas Nacionales de SEDISA, celebrada recientemente en A Coruña.

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Mario González, Ramón Ares Rico, Joaquín Estévez y César Pascual Fernández
Mario González, Ramón Ares Rico, Joaquín Estévez y César Pascual Fernández

La actualización y formación de estos profesionales ha sido el objetivo central de estas VI Jornadas de SEDISA, celebradas en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña, CHUAC, con la colaboración del Servicio Gallego de Salud y la Consejería de Sanidad de Galicia, bajo el lema "Obligados a entendernos".

 

El marco económico actual está conllevando necesariamente la reorganización de los recursos sanitarios, tanto en el ámbito nacional como en el de las comunidades autónomas, con el fin de poder ofrecer calidad asistencial desde todos los puntos de vista -innovación terapéutica y tecnológica, procesos asistenciales eficientes, etcétera- pero, al mismo tiempo, atendiendo a la necesidad de que el sistema sanitario sea sostenible. Para ello, el papel del directivo de la salud es imprescindible, de forma que el Sistema sanitario "debe contar con directivos de la salud con la necesaria cualificación profesional en gestión de centros y procesos sanitarios", explica Joaquín Estévez, presidente de la Sociedad Española de Directivos de la Salud, SEDISA.

 

Un Sistema en crisis

 

Si bien esta "obligación" entre gestores y proveedores ha estado siempre presente, en palabras de Ramón Ares Rico, coordinador de las Jornadas y director de Procesos Asistenciales de la Xerencia de Xestión Integrada de A Coruña, "es mucho más necesaria en estos momentos, con el fin de conseguir que el acceso a la innovación por parte de los pacientes sea rápida y equitativa".

 

En este sentido, el presidente de SEDISA añade que "tenemos un sistema en crisis, por una parte, económica, frente a la que estamos obligados a mejorar la sostenibilidad, y, por otra parte, estructural, frente a lo que debemos mejorar la eficiencia y efectividad. Asimismo, ya que contamos con un papel insuficiente del ciudadano-paciente, hemos de implicarlo más en su salud y potenciar su accesibilidad al Sistema y su participación".

 

Para Ramón Ares Rico, "se debería determinar una cartera de servicios mínimos en diagnóstico y terapias en el ámbito nacional, para, a partir de ahí, establecer fórmulas de colaboración con la industria farmacéutica y tecnológica mediante acuerdos concretos en cada comunidad autónoma, que hagan posible que la innovación se incorpore a los procesos asistenciales de forma eficiente".

 

Gestión de la innovación

 

En la actualidad, centros sanitarios de diversas comunidades autónomas están apostando ya por fórmulas de gestión innovadoras en su colaboración con proveedores. "Hay que buscar fórmulas de gestión innovadoras adaptadas a la realidad actual incorporando fórmulas como la de socios tecnológicos, fórmulas que posibiliten la innovación tecnológica, acuerdos de riesgo compartido centrados en resultados. Todo ello ayuda a la inclusión de los avances de salud en el día a día, ante la situación actual en la cual las posibilidades de inversión están más limitadas", explica Mario González, gerente de la Xerencia de Xestión Integrada de Vigo y vocal de SEDISA en Galicia. "Además, añade Ramón Ares Rico, esto supone la alineación de los objetivos de todos los agentes que forman parte del sistema sanitario, así como compartir la responsabilidad en torno a la eficiencia del mismo".

 

En el caso de la innovación terapéutica, estas fórmulas de colaboración corresponsables se deben a la evolución de los sistemas de pago a los proveedores sanitarios de la regulación del precio a la regulación del resultado. En este caso concreto, se pueden diferenciar distintas fórmulas de riesgo compartido, como los acuerdos precio-volumen, acuerdos globales de retorno o devolución, acuerdos de "acceso a pacientes", acuerdos basados en el cumplimiento y acuerdos basados en resultados clínicos. "El hospital es probablemente la institución más altamente dependiente de la innovación tecnológica y terapéutica -explica Mario González- y, ante la realidad que vivimos, donde los recursos son limitados, necesitamos conocer los resultados de la aplicación de todas las innovaciones que se incluyen en los procesos sanitarios para poder tomar las decisiones necesarias al respecto".

 

Innovación en la gestión

 

En cuanto a la innovación en la gestión, los expertos destacan el papel que ya están jugando las unidades de gestión integrada. "Se trata de organizar los servicios asistenciales aumentando su calidad y mejorando la coordinación entre la Atención Primaria y Especializada, para centrarse en las necesidades del paciente e implicando a los profesionales en las decisiones que haya que tomar", explica Mario González.

 

"Dichas decisiones se refieren, no sólo al gasto como tal sino también a la calidad, a la evidencia y a la necesaria, pero justificada, innovación". En esta coordinación necesaria entre Atención Primaria y Especializada cobra un especial interés la atención al paciente crónico y, a este respecto, Joaquín Estévez afirma que "el Sistema debe dar un giro radical hacia la cronicidad, ya que nació enfocado hacia la atención de las enfermedades agudas y en la actualidad necesita reconvertirse para ser eficaz y eficiente en la atención a crónicos. En este marco, también es necesario seguir evolucionando hacia el abandono progresivo del hospitalocentrismo, enmarcando los procesos asistenciales en la atención que el paciente tiene más cerca, es decir, en la Atención Primaria y ambulatoria".