FARMAMUNDI denuncia el Acuerdo Comercial Anti Falsificación (ACTA), al frenar el comercio de medicamentos genéricos

La ONG Farmamundi ha denunciado que el Acuerdo Comercial Anti Falsificación (ACTA, por sus siglas en inglés), recientemente firmado por 22 estados miembros de la Unión Europea (entre ellos España) y cuya negociación se llevó en secreto, podría frenar el comercio legal de medicamentos genéricos de calidad, al considerarlos falsificaciones en virtud de la defensa de la propiedad intelectual y no de la protección de salud pública.

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FARMAMUNDI denuncia el Acuerdo Comercial Anti Falsificación (ACTA), al frenar el comercio de medicamentos genéricos
FARMAMUNDI denuncia el Acuerdo Comercial Anti Falsificación (ACTA), al frenar el comercio de medicamentos genéricos

De acuerdo con la información facilitada por Farmamundi, en la actualidad el ACTA ha protagonizado un encendido debate en las redes sociales y medios de comunicación cuestionando cómo afectará la protección de los derechos de autor en Internet; sin embargo, la ONG española advierte a la población de que no sólo afectará a la manera en la que se intercambian y comparten archivos e información en la Red (peer-to-peer networks), sino que, en el ámbito de la salud, podría acabar por criminalizar a los medicamentos genéricos, al ser considerados como falsificaciones y, como consecuencia, dificultar e incluso negar a los países empobrecidos el acceso a estos fármacos.

 

 

Alcance del ACTA

 

El ACTA, dice Farmamundi en una nota, aumenta la confusión entre los medicamentos falsificados y los medicamentos genéricos. Este acuerdo, que deberá ser ratificado en junio por el Parlamento Europeo, considera que un producto es una "falsificación" cuando viola la propiedad intelectual y hace un uso deliberado y fraudulento de una marca, con el fin de engañar a los consumidores. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las empresas farmacéuticas multinacionales suelen tener frecuentes conflictos con las empresas de genéricos, ya que en muchas ocasiones los genéricos tienen un nombre o presentación similar al medicamento de marca, ya que con ello intentan transmitir al consumidor la bioequivalencia con dicho producto de marca.

 

Por ello, al ser considerados "falsificaciones", los medicamentos genéricos corren el riesgo real de ser perseguidos y retenidos en las aduanas, acusados de atentar directamente contra la marca en virtud de duras normas de control de ACTA. De esta manera, se están poniendo obstáculos adicionales a los que ya se contemplaron en 1994 con el Acuerdo de la Organización Mundial del Comercio sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC o TRIPs en sus siglas en inglés) que, desde 2003, a través de la Declaración de Doha, ha contemplado ciertas flexibilidades que permiten a los países afectados por una crisis sanitaria a no tener que respetar la protección intelectual de un fármaco, y así poder fabricar o importar un genérico.

 

Detención en las aduanas

 

El ACTA prevé que, bajo sospecha de infracción de marca, las autoridades aduaneras puedan retener bienes que estén en tránsito (por ejemplo, por Europa), incluso si no infringen ninguna propiedad intelectual en el lugar de producción o en los países de consumo, como es el caso de genéricos de calidad legítimamente producidos en la India y que son distribuidos a países empobrecidos donde su comercio está igualmente permitido. Para Farmamundi, bajo la apariencia de un acuerdo supuestamente encaminado a proteger al ciudadano frente a los medicamentos falsificados, se esconde un tratado que busca reforzar la propiedad intelectual y no proteger la salud del consumidor. De ahí que la ONG considere que el ACTA, únicamente, servirá para impedir la producción y distribución de medicamentos genéricos asequibles, favoreciendo los monopolios farmacéuticos y reforzando los derechos de las industrias de marca.

 

El acuerdo comercial contra las falsificaciones hace peligrar la exportación legal de medicamentos genéricos de calidad al perseguir igualmente a productores, distribuidores y comerciantes. Esto podría acabar elevando el precio de los tratamientos e incluso abriendo la posibilidad de la aparición de mercados negros que, entonces sí, den cabida a falsificaciones que pongan en peligro la salud pública, sobre todo de los más vulnerables. De ahí que, entre otras consideraciones, Farmamundi reclame una redefinición clara de qué son medicamentos falsificados, para que el problema no se confunda con asuntos puramente comerciales sino que persiga el cumplimiento de los estándares de calidad.