Apuntes de un boticario: Paquito el chocolatero

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En su visión de la actualidad, el articulista repasa cómo, en la política de introducción y promoción de determinados productos en el mercado español, se ha venido utilizando la fórmula 'de venta en farmacias', algo que no cuadra con la desafección vivida posteriormente.

El tema es antiguo, aunque lo viejo se esté haciendo vigente. Las Farmacias tienen grandes virtudes aunque muchos, fundamentalmente la administración, sólo quiera ver en ellas el diabólico binomio: poco esfuerzo/mucho beneficio. Uno de los grandes valores de estos centros sanitarios (me sigo negando a llamarlos establecimientos) es su elevada reputación y de ahí que, desde tiempo inmemorial, muchas empresas parafarmacéuticas los hayan empleado como medio para prestigiar la calidad de sus productos.

 

En principio todo fue bien. Venía el comercial, presentaba el producto, enfatizaba sobre la gran campaña publicitaria que lo iba a apoyar, y agregaba la frase mágica de: "Venta exclusiva en Farmacias".

 

Las pequeñas y medianas empresas comenzaron así un idilio que duró hasta que llegaron las grandes compañías extranjeras arramblando con el mercado a través de la génesis de las llamadas grandes superficies. Los directores de compras de las empresas fueron tentados por estos gigantes que les proponían ventajas económicas de valor galáctico si accedían a compartir la línea de ventas exclusiva en Farmacias con sus enormes superficies.

 

De esta forma el farmacéutico comenzó a experimentar un descenso en las ventas de este producto que no le produjo, en principio, gran desazón pero sí un gran complejo de estafador:

 

-Uy….¿15 euros por la leche?. En Supersnike me sale a 12 y si me llevo dos a 20

 

Esto rebosó el vaso de la paciencia del boticario que se había ofrecido como garante de calidad de un producto y ahora lo calificaban de ladrón. ¿Cómo dejar las cosas en su sitio? Intentando solidariamente dejar de vender estos productos. La medida comenzó con una importantísima firma internacional cuyo bastión de proa es el chocolate. Esta medida, a tan importante firma multinacional, le causó el mismo daño que la picadura de un díptero en el trasero de un paquidermo.

 

¿Boicot a semejante monstruo?. Tendría que hacerlo, ya como consumidor, hasta con la tan afamada fabada de la vieja y del GAL que también es propiedad de la chocolatera.

 

Viene esto a cuento tras leer en diversos medios de comunicación que ha nacido la mayor cadena de Farmacias del mundo de naturaleza estadounidense que ha adquirido otra ya muy radicada en España única de capital no farmacéutico.

 

Pedro Caballero-Infante Perales¿Qué viene el lobo?. El lobo ya está aquí, también en forma de turrón multinacional, y hay que guardar los corderos farmacéuticos. ¿La fórmula?. Potenciando la fidelidad a nuestras cooperativas y valorando lo que nos dan y siguen dando no sólo en logística, sino en otras actividades que hacen de ellas las grandes reboticas de las Farmacias.

 

Si, por ahora, la atomización de nuestras oficinas es uno de los valores más importantes de la cadena sanitaria española y esta vascularización está fundamentada en el modelo de distribución cooperativo, seamos leales con él y no hagamos, por ejemplo, "quemar caucho" sin necesidad.

 

De no ser así tendremos que cantar, no la palinodia, sino "Paquito, el chocolatero" y además…en inglés.

 

Pedro Caballero-Infante Perales ([email protected]) es farmacéutico analista