Apuntes de un boticario. Paella sin arroz

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La continua rebaja de precios de los medicamentos, agravada si cabe con las subastas de ellos puestas en marcha por la Junta de Andalucía, lleva al comentarista a plantear dudas sobre lo que se está sirviendo, hasta el punto de que se pueda estar dando paella sin arroz.

No quiero darle ideas al mago de la cocina Don Ferrán Adriá, pero está a punto de aparecer en la carta de algún restaurante la paella sin arroz. Esto lo sé a través de un compañero que tiene botica en un barrio marginal donde ya están, por necesidad, ensayando este plato.

 

En la actualidad es tal la presión que se está llevando a cabo con los precios de los medicamentos que para el profano en la materia es un auténtico milagro que en las farmacias se puedan adquirir fármacos por precio inferior a un euro. ¿Tendrá arroz esta paella se pregunta alguno?.

 

Desde hace tiempo, y ya entro en mi especialidad analítica, las compañías aseguradoras comenzaron, en principio, a quitarle el pollo (llámese eliminar a especialistas de sus cuadros) y, por el camino que vamos, están estudiando lo del arroz (llámese precios).

 

Aparte las metáforas más o menos mordaces, quiero dejar claro cómo esta sumisión de numerosos laboratorios de análisis clínicos ha llevado a la situación actual, cual es la desaparición de los pequeños y el origen y potenciación de los macro laboratorios que trabajan, a cambio de la recepción de miles de muestras, tirando por los suelos precios que nos hacen dudar de la calidad de esta contraprestación. Esto, que me lleva al principio, conecta con la industria farmacéutica y las Farmacias. Concretamente me refiero a la subasta de medicamentos llevada a cabo por la Consejería de Sanidad de la Junta de Andalucía.

 

Se puede jugar a las rebajas y pensar que siempre es primavera en "El Corte Inglés". Se puede, y de hecho se asume, que una camisa adquirida con un hasta 70% de rebaja del precio original tenga menos tela y que un simple estornudo haga que se le salgan los fondillos de la misma del apretado cinturón. Que no tenga bolsillo o que los puños no aparezcan ni por casualidad del borde de la manga de la chaqueta. Pero es que estamos hablando de salud y, exagerando, no se debe elaborar una fórmula magistral disminuyendo un "pelín" determinado principio activo para de esta forma cuadrar la cuenta de beneficios.

 

La industria farmacéutica, con su mala prensa y sus "jardineros fieles", me merece un gran respeto. ¿Qué no daría o de dónde lo sacaría (hasta de debajo de las piedras) un paciente, si aún viviera, que hubiese sido intervenido por un dentista sin anestesia, por una ampolla de novocaína. ¿Qué precio tiene la investigación que lleva al descubrimiento de tratamientos quimioterápicos cada vez más eficaces y con menos efectos secundarios?.

 

Pedro Caballero-Infante PeralesBien es cierto, y justo, que transcurrido el tiempo que la ley fija para que el descubridor disfrute en exclusiva de la patente, otras empresas farmacéuticas puedan "copiar" y comercializar estos principios activos bajo la fórmula de los genéricos. Pero también es veraz que la presión a la que se ven sometidas estas últimas hagan bajar la calidad o servicio para lo que están creadas.

 

No dudo de que la Junta de Andalucía haya hecho su elección con la petición de exhaustivos datos para garantizar esta calidad y servicio, pero me queda la duda razonable si, como en el caso de determinados laboratorios de análisis clínicos, son capaces de ajustar calidad y servicio ante tan monopolizadora propuesta.

 

Dudo de que una casa de comidas convencional a la que de pronto se le presenta una boda de doscientos comensales pueda servir con pulcritud y diligencia tal cantidad de paellas… aunque no lleven arroz.

 

Pedro Caballero-Infante Perales ([email protected]) es farmacéutico especialista de Análisis Clínicos