Apuntes de un boticario. Al loro con las contradicciones

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Son tantos y tan frecuentes los cambios normativos en relación con la dispensación de los medicamentos que, al final, el boticario debe dedicar más tiempo a leer y tratar de comprender los enredos burocráticos que a estar al día de lo que acontece en el campo sociosanitario.

El farmacéutico debe estar permanentemente informado no sólo de las noticias estrictamente científicas publicadas en "The Lancet" o "Medical Journal", sino también de las que se producen diariamente en prensa, radio y televisión que inciden o rozan aspectos sociosanitarios de los que el boticario es un asesor inmediato. Si en un telediario salta, como si tal cosa y normalmente por razones espurias, algún efecto secundario perjudicial de cualquier producto farmacológico, dermatológico o dietético, el farmacéutico sabe, por experiencia, que al día siguiente lo asaetearán a preguntas sobre la certeza o falsedad de la noticia.

 

No hace tanto tiempo, el desaparecido médico de cabecera, ante cualquier indisposición de su paciente y tras el pertinente diagnóstico se despedía recomendando, además de la prescripción, que el paciente ingiriese una dieta sana en la que, por supuesto, estaban excluidas las especies marinas denominadas azules. De un tiempo a esta parte el salmón, las sardinas, boquerones y demás pescados de este tipo están especialmente recomendados para combatir y prevenir dolencias fundamentalmente cardiovasculares e incluso digestivas.

 

En quince días he leído, entre otras noticias, que la Fundación Española del Corazón (FEC, ¡que no falten las siglas!) recomienda la ingesta de café, afirmando que 4 ó 5 tazas de esta habitual infusión reducen un 14% el riesgo de muerte. La terrible cafeína, tan denostada desde tiempos inmemoriales, parece ahora un producto saludable.

 

Item más: Según el Instituto Novartis de Investigación de Emeryville (California) dice que: "el uso intermitente de medicamentos contra el melanoma evita la resistencia a sus efectos". Es decir, que el pertinaz consejo recomendando la adherencia al medicamento queda, en este caso, desestimado con lo que el farmacéutico debe estar al loro y andar con mucho cuidado en generalizar lo que ha sido un axioma, fundamentalmente en la antibioterapia.

 

Pedro Caballero-InfanteNo queda la cosa aquí sino que un estudio realizado por el Instituto de Oncología del Valle de Hebrón (VHIO, ¡no olvidemos las siglas!), publicado en el último número de Cancer Research, sugiere que las células senescentes (células envejecidas, para entendernos), contrariamente a lo que se creía, dotan a las células vecinas de malignidad y de una mayor capacidad de crear metástasis. Es decir que cuando a un familiar de un anciano canceroso lo hemos dicho con propiedad, y cierto tono de alivio, que el paciente, por su edad, puede morir, al tener muy inhibido el factor de crecimiento celular, de otra patología que no sea el cáncer, hemos caído en un involuntario error.

 

Como el farmacéutico es el agente sanitario al que la gente acude en primera instancia a solicitar información sociosanitaria ha de andar, según lo dicho, con mucho cuidado en sus respuestas orientativas. Para ello, y volvemos al principio, el boticario ha de estar permanentemente informado y esto se consigue mediante la lectura de la prensa diaria y de las múltiples revistas que recibe tanto en soporte papel o a través de Internet. Pero para que esto no ocurra, la Administración se guarda muy bien de que el farmacéutico sólo pueda leer resoluciones, decretos o normas con lo que, de seguir así, se puede convertir fácilmente en un asesor jurídico más que sanitario.

 

Pedro Caballero-Infante Perales ([email protected]m) es farmacéutico especialista de Análisis Clínicos