Ana Mato en la Comisión de Sanidad del Congreso: 'objetivos cumplidos'

En su segunda comparecencia en 14 meses en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales del Congreso de los Diputados, Ana Mato mostró su satisfacción por los resultados obtenidos a partir de sus reformas, cifrados, fundamentalmente en reducción del gasto farmacéutico y de la deuda. Tanto en políticas sanitarias como sociales, la Ministra considera que ha "logrado los objetivos" que se propuso en el primera año de gobierno.

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Ana Mato en la Comisión de Sanidad del Congreso 
Ana Mato

 Haber tardado más de un año en comparecer en comisión parlamentaria, a pesar de tener hasta 51 peticiones, permitió a Ana Mato hacerlo con un balance de su gestión, y también justificar sus reformas por la herencia recibida: previsiones de déficit falsas, inviabilidad económica del modelo sanitario, falta de equidad, "uso nada racional de los medicamentos", incertidumbre entre los profesionales.... "En resumen, era necesario intervenir y hacerlo de manera urgente", argumentó.

 

Y los resultados, a partir del RD ley 16/2012 y de los planes de financiación para proveedores, han permitido, según explicó, que el Sistema Nacional de Salud haya logrado ahorrar un 42 por ciento de los 7.267 millones de euros previstos; un descenso del 12,26 por ciento del gasto en farmacia durante 2012 (el ahorro interanual se sitúa en 1.408 millones) y una reducción de la deuda en las Comunidades Autónomas. "Hoy tenemos la mitad de la deuda que hace un año y se paga en la mitad de tiempo", resumió.

 

A por la siguiente reforma

                                                                                 

La ministra Mato subrayó el esfuerzo pedido a la industria, ya que casi 1.000 presentaciones de medicamentos han bajado de precio y el 34% de los fármacos que se prescriben actualmente son genéricos.

 

La ministra repitió, como los líderes de su partido siempre que tienen ocasión, que "la mejor política social es el empleo". Por ello trufó su intervención con la defensa de la reforma laboral, el proyecto de reforma de las administraciones locales o las negociaciones del presidente Rajoy en Bruselas sobre fondos para el empleo juvenil. Su satisfacción se vio corroborada por el resultado del reciente debate sobre el estado de la nación en el que, según manifestó, "todos los medios de comunicación han coincidido: el Gobierno y el presidente del Gobierno han salido fortalecidos y con ello, una segunda generación de reformas que seguirán caracterizando al gobierno popular".

 

Los grupos de la oposición no están contentos, de momento, con la primera. Todos coincidieron en pedir a la ministra que revisara el RD de abril que abrió el copago de medicinas a los pensionistas y vinculó el acceso a la sanidad a la condición de asegurado y no a ala condición de ciudadano, como hasta entonces. El portavoz de Ezquerra Republicana, Joan Tardá, resumió el sentir general: "Sería útil que hiciera una crítica política para recuperar algo que se ha perdido. Ustedes cometieron el gran error de aprobar el Real Decreto antes de que se hicieran los trabajos de la subcomisión [para el estudio de la sostenibilidad del SNS]".

 

Petición de dimisión

 

Ese es el motivo por el que ni PSOE ni Izquierda Plural participan en la citada subcomisión y el principal escollo para alcanzar un Pacto de Estado, al estilo del de Toledo con las pensiones, que Ana Mato volvió a reclamar. "La oposición debe perder el miedo a los grandes pactos de Estado, porque son los que demanda la sociedad", les invitó.

 

Pero, más que miedo, los grupos de la oposición lo que tienen son visiones antagónicas del modelo sanitario público. Tanto José Martínez Olmos, del PSOE, como Gaspar Llamazares, de IU, acusaron a la ministra de falsear la realidad y reiteraron su petición para que dimita, en una sesión caracterizada por un franco enfrentamiento con ella y con los portavoces del grupo popular. Tanto que los populares Manuel Cervera y Susana Camarero terminaron por replicar a sus contrincantes parlamentarios con bastante tensión, más que por defender la política ministerial.

 

Más universal y más accesible

 

Lo que no admite la oposición es que la sanidad sea ahora más universal y más accesible, como proclama Ana Mato. PSOE e IU mostraron ejemplos con encuestas y testimonios de inmigrantes que o no recogen sus fármacos por culpa del copago o que han visto recortado su acceso a la atención y a las medicinas. Mato, que negó ambos extremos, también sacó papeles: dos recortes de periódico de conflictos médicos en Asturias y Andalucía (gobernadas por socialistas) para demostrar que protestas hay en todas las comunidades. No sacó ninguno de Madrid.

 

Nuevos tramos de copago farmacéutico

 

Conchita Tarruella de CiU, reprochó a la ministra falta de diálogo en el Parlamento y que a los grupos "se les den hechas" las reformas. "Nos enteramos por la prensa", aseguró. Tras haber reconoido como avance el plan financiero para proveedores y la extensión de la tarjeta sanitaria interoperable, la portavoz catalana pidió a la ministra que modificara los tramos de copago en farmacia, por entender que los actuales "son injustos". Ana Mato anunció que se crearán dos más entre las rentas de 18.000 y 100.000 euros anuales, previo informe del próximo Consejo Interterritorial en marzo.

 

La imagen de "rescate" de una sanidad en quiebra que la titular de Sanidad dibujó a lo largo de su intervención fue reforzada por el portavoz popular Manuel Cervera para quien hoy "existe un apoyo explícito a la ministra de todo el sector sanitario, profesionales, ciudadanos e industria", aseguró categórico. En concreto, "hemos reformado el Sistema Nacional de Salud para hacerlo más sostenible, equitativo, eficiente y de calidad, manteniendo en todo momento su carácter público y universal, pero reforzando su gestión y orientándolo a las necesidades del paciente",

  

En cuanto al aseguramiento, la ministra ha destacado que se ha ampliado la universalidad y por primera vez se garantiza a todos los ciudadanos el derecho a la protección de la salud, incluyendo no sólo a los parados de larga duración, sino también a grupos tradicionalmente excluidos, como los profesionales colegiados. Gracias al cruce de datos de las casi 45 millones de tarjetas sanitarias individuales se ha constatado que había 800.000 titulares que constaban como beneficiarios cuando debían ser asegurados. De ellos, 200.000 eran beneficiarios de un pensionista.

 

 

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