El mirador un ejemplo de la medicalización de la vida

Ser mujer no es una enfermedad. Estar embarazada, tampoco

Lo que sucede con la mujer, con especial referencia a su etapa de embarazo, constituye un ejemplo manifiesto de la medicalización de la vida, como consecuencia del sometimiento de lo que es normal a lo que está pensado (la actuación médica) para lo que no lo es.

Un antropólogo de Marte en la Tierra y su percepción de lo que sea enfermedad

Si nos visitase un antropólogo marciano y observara a los humanos de los países desarrollados, podría deducir que están enfermas aquellas personas que se comportan como tales. Es decir, deduciría que están enfermas aquellas personas que 1/ tienen preocupación por la salud y/o malestar que disminuye su disfrute de la vida, 2/ hacen uso de los servicios sanitarios, 3/ siguen las normas que les dictan los médicos y 4/ en muchos casos se someten a intervenciones varias, desde pruebas diagnósticas a la toma de medicamentos y cirugía.

El seguimiento del embarazo y la conducta de enfermedad

Para el antropólogo marciano las mujeres embarazadas serían personas enfermas pues:

  1. El estado de “buena esperanza” se ha convertido en estado de “preocupación continua”, ya que no se sabe que todo va bien hasta que los médicos lo confirman, con lo que la alegría dura sólo unos instantes, mientras el médico da la buena noticia de que “todo va bien”, e inmediatamente se re-inicia el estado de ansiedad sin saber cómo está yendo el embarazo hasta la próxima prueba y/o encuentro con el médico.
  2. Hacen constante uso de los servicios sanitarios, bien sector médico, bien sector enfermería, en consultas específicas del embarazo, en el servicio público y a veces también en el privado, a tiempos regulares o esporádicos. De hecho, incluso en mujeres sanas y en embarazos sin ninguna complicación se puede llegar hasta las diez visitas de rutina en los nueve meses de embarazo, más las adicionales cuando hay resultados dudosos.
  3. Las embarazadas siguen las normas de vida que les dictan los sanitarios, sobre lo que comen, lo que beben, cuántas horas dormir, qué ejercicios son “saludables”, el pasear y tomar el sol, la actividad sexual, el seguir yendo al trabajo y cualquier otra esfera del acontecer diario, que tiene sus reglas y límites pues “más vale prevenir que curar”, por “el bien del bebé” (hablan del bebé cuando se refieren al embrión o feto, atribuyéndole los derechos del recién nacido). En muchos casos, entre las recomendaciones va el reposo más o menos “absoluto”, y la baja para el trabajo habitual, aunque el embarazo sea sano y el puesto de trabajo no conlleve riesgos específicos.
  4. Incluso la embarazada sana se somete de continuo a pruebas diversas, como ecografías de rutina, ingesta de ácido fólico, toma de suplementos de hierro y yodo, vacunas “para ti y para tu bebé” (gripe, tosferina, etc.), frotis vaginales y rectales, análisis de sangre y de orina, etc.
La violencia obstétrica, como final “lógico” de un embarazo convertido en enfermedad

Para colmo, el parto, el final del embarazo sano, suele darse en el hospital, como si fuera algo tan patológico que requiriese el máximo de precaución

Para colmo, el parto, el final del embarazo sano, suele darse en el hospital, como si fuera algo tan patológico que requiriese el máximo de precaución, bajo la atenta mirada médica hospitalaria, lo que lleva a intervenciones sanitarias sin necesidad, a la violencia obstétrica de episiotomías, cesáreas, monitorizaciones, goteo de oxitocina y demás, en muchos casos intervenciones innecesarias.

“No cabe duda”, murmuraría el antropólogo marciano, “estar embarazada y parir es una grave enfermedad que al final acaba, quieras que no, en el hospital, por si acaso”.

Es cierto que el ingreso hospitalario por parto en los países de la OCDE suele durar tres días, por contraposición a los seis días del infarto agudo de miocardio, lo que haría que el antropólogo marciano pensara “Esto del embarazo y parto debe ser una enfermedad la mitad de grave que el infarto agudo de miocardio. Es una enfermedad que afecta exclusivamente a mujeres, en general jóvenes previamente sanas, y que es muy frecuente (aproximadamente, el 10% de todas las altas hospitalarias en España se deben a embarazo, parto y puerperio)”.

La falta de fundamento científico en la atención al embarazo sano

El seguimiento del embarazo se hace mejor en las mujeres que menos lo precisan y se cumple rigurosamente la Ley de Cuidados Inversos (“reciben más cuidados quienes menos los precisan”)

Lo irónico es que, si el antropólogo marciano estudiase el caso en profundidad, podría deducir que tal comportamiento carece de fundamento científico en general. Por ejemplo, las ecografías de rutina podrían ser sólo una; el suplemento de ácido fólico es beneficioso sólo en el periodo peri-concepcional; los suplementos de hierro son generalmente perjudiciales; los frotis de vagina y recto para determinar el contagio por estreptococo del tipo B son inútiles; las normas dietéticas en el embarazo son muchas veces simples modas; las pautas para “prevenir el aborto” carecen generalmente de ciencia, etc. El colmo es que el seguimiento del embarazo se hace mejor en las mujeres que menos lo precisan, y que se cumple rigurosamente la Ley de Cuidados Inversos (“reciben más cuidados quienes menos los precisan”).

Como deduce el antropólogo marciano: “Estos humanos son crueles, despilfarran recursos haciendo daño a las mujeres embarazadas sanas con actividades que no necesitan, y dejan sin atender a las mujeres embarazadas con problemas, las que más se beneficiarían de tales actividades. El colmo es Estados Unidos, donde está aumentado la mortalidad materna por exceso de intervenciones en quienes tienen seguros, y en la clase baja por defecto de atención, al carecer de seguros o tenerlos intermitentemente”.

Podríamos pensar que el embarazo, parto, puerperio y lactancia “cambian” realmente a la mujer y que se justifica el introducir conductas que transformen estas situaciones en “cuasi-enfermedades”, pero el antropólogo marciano pronto se percata de que el problema es general, que “el ser mujer” es el problema.

“El ser mujer” es el problema

El antropólogo marciano anota: “De hecho no es que parezca que ser mujer sea una enfermedad, sino que ser mujer sea un error”.

Ser mujer es un problema social general que va mucho más allá de la medicina, pues parece que ser mujer sea en sí mismo un error dado que todo se moldea y prevé con el “modelo varón”, desde la seguridad en los automóviles a la ergonomía en los puestos de trabajo pasando por las aplicaciones para teléfonos móviles/celulares. Todo ello es absurdo ya que convierte a la mitad de la Humanidad en “invisible”, pues el modelo social y sanitario es el varón blanco de edad media, estudios medios y anglosajón.

“Parece que todo lo demás es una desviación que conviene seguir con cuidado pues en cualquier momento requiere hospitalización”, piensa el antropólogo marciano.

Así, la mujer se ve sometida a mil controles y tratamientos en razón de sus cambios hormonales, su simple diferencia con el varón y por sus relaciones sexuales, pese a estar sana. Por ejemplo, se implanta la “visita anual ginecológica” sin ningún fundamento científico, las mujeres hablan de “mi ginecólogo”, las jovencitas tienen visita ginecológica y análisis varios antes de empezar a tomar la píldora anticonceptiva, las mujeres en el climaterio se someten a controles rigurosos múltiples, densitometría y medicamentos para la osteoporosis incluidos, se les receta vitamina D sin ciencia, todas reciben educación para la auto-exploración de mamas, se someten a mamografías de cribado para “prevenir” el cáncer de mama sin recibir consejo acerca del sobre-diagnóstico, se les diagnostica de “problemas mentales” con facilidad, y reciben el correspondiente tratamiento “de por vida”, se les ponen parches hormonales de rutina para la menopausia, sufren de dolores como fibromialgia en medio de desdén profesional, se hacen citología de cuello de útero y determinación del virus del papiloma, se les recetan medicamentos (antes tipo talidomida y etilestilbestrol, ahora cualquiera sabe) que lesionan a su descendencia, etc. Incluso se propone impedir con medicamentos la menstruación y el considerar que «menstruar está obsoleto», como si la fisiología femenina y sus ciclos hormonales estuvieran bien para las mujeres «de antes», no las del siglo XXI que tienen que parecerse a los varones, con su linealidad hormonal!

¡Pobres mujeres, medicalizadas hasta la médula!

El antropólogo marciano se va haciendo idea y composición de lugar, y en su informe escribe: “Esto del control de natalidad es cuestión femenina, los varones se controlan con condones y vasectomía, pero en la mujer la oferta es increíble, de las píldoras anticonceptivas a los DIUs pasando por la píldora del día siguiente, los implantes hormonales, el aborto voluntario con medicamentos o con cirugía, la ligadura de trompas, los implantes de Essure, etc”.

Síntesis

El antropólogo marciano concluye su informe con: “¡Pobres mujeres! La Medicina las convierte en enfermas y están medicalizadas hasta la médula!”.

Nota

Este es el resumen de la ponencia que presentará el firmante en el mes de agosto, en Quito (Ecuador), y que se está debatiendo virtualmente en el Seminario de Innovación en Atención Primaria nº 40, sobre “Mujeres y salud. Sociedad y sistema sanitario”

http://equipocesca.org/mujeres-y-salud-sociedad-y-sistema-sanitario-seminario-de-innovacion-en-atencion-primaria-siap-no-40-con-su-sesion-satelite-no-12-fase-presencial-en-quito-ecuador-los-dias-16-y-17-de-agosto/

 

Bibliografía

Lo que una mujer no necesita http://amf-semfyc.com/web/article_ver.php?id=1088

Fibromialgia y empatía: un camino hacia el bienestar. https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-fibromialgia-empatia-un-camino-hacia-S0212656717302664

Routine compared with selective ultrasound in early pregnancy. https://www.cochrane.org/CD007058/PREG_routine-compared-selective-ultrasound-early-pregnancy

«Mi ginecólogo». Pero, ¿por qué tener un ginecólogo, si la revisión anual es inútil? https://www.actasanitaria.com/mi-ginecologo-pero-por-que-tener-un-ginecologo-si-la-revision-anual-es-inutil/

Auto-exploración de mamas. Ni para tí, ni para tus pacientes, ni para tus estudiantes. https://www.actasanitaria.com/auto-exploracion-de-mamas-ni-para-ti-ni-para-tus-pacientes-ni-para-tus-estudiantes/

“Encarnizamiento médico con las mujeres” http://www.linceediciones.com/es/libro/encarnizamiento-medico-las-mujeres/

Screening for breast cancer with mammography. https://nordic.cochrane.org/screening-breast-cancer-mammography

España. Encuesta de Morbilidad Hospitalaria Año 2017 http://www.ine.es/prensa/emh_2017.pdf

OECD. “Average length of stay in hospitals” https://www.oecd-ilibrary.org/docserver/health_glance-2017-64-en.pdf?expires=1563031164&id=id&accname=guest&checksum=8FD825B6EBB41AB4728DA7248BE4942F

Mammography screening is harmful and should be abandoned. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4582264/

The deadly truth about a world built for men – from stab vests to car crashes. https://www.theguardian.com/lifeandstyle/2019/feb/23/truth-world-built-for-men-car-crashes?CMP=Share_iOSApp_Other#comments

 

Juan Gérvas

Médico general jubilado, Equipo CESCA (Madrid, España). jjgervas@gmail.com; mpf1945@gmail.com; www.equipocesca.org; @JuanGrvas

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