Punto de vista extraña relación entre china y la oms

Segunda no verdad: China, al frente de los países que copiaron su modelo de afrontar la epidemia

Después de haber puesto de manifiesto en un trabajo anterior la primera no verdad de la pandemia del Covid-19, el autor vuelve sobre una segunda no verdad y que, en pocas palabras, se traduce en haber hecho caso a China (y a la OMS) en el control de su transmisión.

China activa su maquinaria de propaganda para convencer a propios y extraños de que, gracias a sus medidas draconianas, contuvo al nuevo coronavirus que apenas se extendió fuera de la provincia de Hubei con unos buenísimos resultados en casos y letalidad. A la vez, inicia una obra “caritativa” de envío de suministros para combatir el virus a otros países que sólo puede entenderse como parte de dicha propaganda, probablemente dirigida a sus propios súbditos y a los incautos del resto del planeta.

El 27 de marzo, el director del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades señaló que el uso generalizado de mascarillas explicaba los mejores resultados de China frente a otros países (aquí y aquí), en clara referencia a Europa y EEUU, que ya muestran peores resultados que China, cuando algunos (como los del norte de Europa y EEUU) todavía están en el inicio de su curva epidémica y, otros, como Italia o España, acaban de superar el pico de la misma. La Inteligencia de EEUU no se cree los datos chinos (aquí), pero llegados a este punto tampoco se los creería la inteligencia de una medusa.

En tres meses un virus invade el planeta

El supuesto éxito de China no ha impedido que el virus haya invadido prácticamente todo el planeta en apenas tres meses

El 31 de diciembre de 2019, China informó de un caso de neumonía de causa desconocida detectada en la ciudad de Wuhan. En los días siguientes se notificaron cerca de 50 nuevos casos, se identificó un nuevo tipo de coronavirus y el 11 de enero se confirmó en Wuham la primera muerte por la nueva neumonía. China cierra el 23 de enero la ciudad de Wuhan, de 11 millones de habitantes y capital de la provincia de Hubei (57 millones). Parar la extensión de dicho nuevo coronavirus era el objetivo. Mientras tanto, la OMS le ponía nombre al virus (SARS-CoV-2) y a la enfermedad que producía (Covid-19) y pocos días después, el 13 de marzo, declaraba la pandemia por el nuevo coronavirus, apenas tres meses después de producirse el primer fallecimiento oficial por Covid-19 en Wuham.

Al parecer, según los datos oficiales, China paró la extensión del virus al resto del país que no padeció la epidemia, ni por asomo, con la intensidad con que la padeció la provincia de Hubei y, especialmente, su capital Wuhan. De hecho, poco más del 10% de los casos en China se registraron fuera de la provincia de Hubei (aquí). Sin embargo, este supuesto éxito de China no ha impedido que el virus haya invadido prácticamente todo el planeta en apenas tres meses, excepto la Antártida (por el momento). China tenía pensado abrir definitivamente Wuham este 8 de abril, tras medidas escalonadas de levantamiento de restricciones tomadas en los últimos días.

No solo la Inteligencia de los EEUU duda de los datos de China

No solo la CIA advierte de que China ha subestimado enormemente la propagación del coronavirus y el daño que ha causado la pandemia (aquí), también empiezan a dudarlo los propios chinos. Los habitantes de Wuhan empiezan a poner en duda las cifras oficiales de muertos por coronavirus (aquí). Medios críticos con el gobierno recogen testimonios que aseguran que los fallecidos en la cuna de la epidemia podrían ser más de 42.000 (aquí).

China descubre ahora el riesgo que suponen los asintomáticos

Se acaba de publicar en Science una investigación de las medidas de control de transmisión durante los primeros 50 días de la epidemia de COVID-19 en China (aquí). La investigación demuestra lo esperable, la eficacia de las medidas draconianas implementadas por China. Pues claro, sólo faltaba que no hubieran sido eficaces. El problema es el precio que se va a pagar por el draconiano cerrojazo. Sin embargo, el trabajo nada dice del papel que pudieron desempeñar en la transmisión del virus y expansión de la epidemia en China los pacientes asintomáticos o los presintomáticos.

China siempre ha mantenido, y la OMS lo ha refrendado, que la inmensa mayoría de los escasos pacientes asintomáticos en el momento de la identificación acababan siendo sintomáticos a los pocos días y, aunque admitían que la proporción de infecciones verdaderamente asintomáticas no estaba clara, parecía escasa y no era un importante impulsor de la transmisión (aquí). Sin embargo, el propio The Lancet (aquí) y otros medios generales (aquí y aquí) nos informan de que ahora China está preocupada por los casos asintomáticos y que desde el pasado 1 de abril  -hace literalmente una semana- aporta nuevos datos que sugieren que la mayoría de las infecciones por el nuevo coronavirus -¡una de cada cinco!- no causó enfermedad. Resulta que lo que han estado negando desde el principio las autoridades sanitarias chinas, respaldadas por la propia OMS, no era del todo cierto. Una “no verdad” ya señalada en este blog el 27 de marzo pasado (aquí).

¡Vaya por Dios! China se entera al final de su epidemia de lo que Islandia ha tenido claro desde el inicio de la suya (aquí). ¿Y por qué lo ha tenido claro Islandia? Porque no ha seguido el draconiano modelo chino a la hora de enfrentarse a su epidemia, sino uno más parecido al de Korea del Sur, con algunas medidas restrictivas y la generalización de los tests desde el inicio mismo de la epidemia (aquí y aquí). Es de suponer que ambos países tuvieron claro desde el principio que los pacientes presintomáticos o asintomáticos podrían tener un papel crucial en la transmisión y mantenimiento de la infección, en contra de lo que defendía el tándem China-OMS. Al respecto, al final del texto se ofrecen algunas referencias que complementan las que puse en la entrada del 27 de marzo.

Por lo visto, las mascarillas lo explican todo

El director del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades nos quiere convencer ahora de que el uso generalizado de mascarillas explica los mejores resultados de China frente a los de otros países que copiaron su modo draconiano de frenar la epidemia y lo llega a calificar como “el gran error” de EEUU y Europa

Nature Medicine acaba de publicar una investigación (aquí) que aporta evidencia a favor de que el uso la mascarilla quirúrgica podría prevenir la transmisión de coronavirus humanos estacionales (los de toda la vida) y virus de la gripe por parte de sujetos enfermos sintomáticos, aunque para el rinovirus no encontraron pruebas de ello. El 20 de marzo, The Lancet publicaba un comentario sobre el uso racional de las mascarillas en la pandemia de COVID-19 en el que figuraban las recomendaciones de su uso de algunos países y de la OMS en el contexto de esta pandemia (aquí). Ni la OMS ni China recomendaban el uso generalizado de la mascarilla, sino un uso ajustado al riesgo; aunque los autores señalaban el hecho de que algunas autoridades locales chinas obligaron al uso de mascarillas en lugares públicos y las mismas acabaron omnipresentes en China y otros países asiáticos como Corea del Sur y Japón.

El director del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades nos quiere convencer ahora de que el uso generalizado de mascarillas explica los mejores resultados de China frente a los de otros países que copiaron su modo draconiano de frenar la epidemia y lo llega a calificar como “el gran error” de EEUU y Europa (aquí y aquí), dando a entender que fue la clave de los mejores resultados de China en el control de su epidemia. Después de esto, la OMS parece apoyar al director del CDC chino y se está pensando cambiar su planteamiento sobre el uso de mascarillas (aquí) en base a un trabajo con datos de Hong-Kong (aquí). Ya no sabemos si la OMS y China son la misma cosa: tanto monta, monta tanto. Y mientras tanto, el superministro Illa reconoce que el Gobierno «probablemente» recomiende en breve el uso de mascarillas a toda la población (aquí).

China, el campeón de liga de los países que le copiaron

Y es que es muy difícil de creer que siendo el país origen de la enfermedad, el primero que se enfrentó a la epidemia, desconociendo al principio incluso el agente patógeno y los mecanismos de transmisión, y sin referentes previos en otros países, haya resultado ser el país menos afectado por la pandemia de entre todos aquellos que siguieron su modelo de enfrentarse a la misma: el cerrojazo. Normal que sus datos ya sólo se los crea la OMS. Cuando faltan apenas unas horas para que el virus llegue a la Antártida, al tiempo que ha respetado prácticamente toda China menos una de sus provincias (aquí), resulta que el gran error de Occidente ha sido el asunto de las mascarillas. No queridos amigos, el gran error ha sido creerse los datos que ofrece el gobierno de China. Ese es el gran error que ha cometido el resto del mundo. No todos, claro; y si no que le pregunten a Islandia, a Korea del Sur y, quizá, también a Alemania. Y quien primero cometió el error de creer al gobierno chino fue la OMS.

 

BIBLIOGRAFÍA SOBRE PRE Y ASINTOMÁTICOS

Prensa

Infected people without symptoms might be driving the spread of coronavirus more than we realized. CNN , 19 marzo (aquí).

El enigma de las infecciones asintomáticas de COVID-19. Investigación y Ciencia, 24-3-2020 (aquí).

Chinese citizens fear catching coronavirus from ‘silent’ carriers. Asymptomatic people may be infecting others despite officials saying risk of this is low. The Guardian, 30-3-2020 (aquí)

Iceland lab’s testing suggests 50% of coronavirus cases have no symptoms, CNN, 1-4-2020 (aquí).

What We Need to Understand About Asymptomatic Carriers if We’re Going to Beat Coronavirus, Propublica, 2-4-2020 (aquí).

China starts to report asymptomatic coronavirus cases, Nikkei Asian Review, 1-4-2020 (aquí).

China to begin reporting asymptomatic coronavirus cases in its daily tally, CNN, 1-4-2020 (aquí).

Entrevista a Fernando Rodríguez Artalejo, 1-4-2020 (aquí).

Cuarenta positivos para Covid-19, pero asintomáticos y, por lo tanto, totalmente inconscientes de ser portadores del virus, de 60 inspeccionados: es el resultado de la detección realizada en el hospital Codogno en donantes de Castiglione d’Adda, un municipio en el área de Lodi (Lombardía) situado dentro de la primera zona roja (la más afectada). La Repubblica, 2-4-2020 (aquí).

ARTÍCULOS CIENTÍFICOS PUBLICADOS (INCLUYE PRE-PRINTS)

  • Asymptomatic and Presymptomatic SARS-CoV-2 Infections in Residents of a Long-Term Care Skilled Nursing Facility. MMWR Morb Mortal Wkly  27 March 2020. (aquí). Después de la identificación de un caso de COVID-19 en uno de los empleados de una residencia de ancianos, 76 de los 82 residentes se sometieron a pruebas de SARS-CoV-2. Resultaron positivos 23 (30.3%), aproximadamente la mitad de los cuales eran asintomáticos o presintomáticos el día de la prueba. El cribado basado en síntomas en residentes de las residencias de mayores podría no identificar todas las infecciones por SARS-CoV-2 por lo que los residentes asintomáticos y presintomáticos podrían contribuir a la transmisión del SARS-CoV-2.
  • Estimating the generation interval for COVID-19 based on symptom onset data (aquí). Un trabajo que estudió los brotes de Tianjin y Singapur,  muestra que entre el 48% y el 66% de las 91 personas en el grupo de Singapur contrajeron la infección de alguien que fue pre-sintomático. De las 135 personas en el grupo de Tianjin, entre 62% y 77% lo atraparon de alguien que era pre-sintomático.
  • Transmission interval estimates suggest pre-symptomatic spread of COVID-19 (aquí). Otros autores, al estudiar los mismos brotes en Tianjin y Singapur, descubrieron que la infección se transmitió en promedio 2.55 días y 2.89 días antes del inicio de los síntomas, respectivamente, en cada ubicación.

-Investigating the Impact of Asymptomatic Carriers on COVID-19 Transmission (aquí). Los portadores asintomáticos del virus no muestran síntomas clínicos, pero se sabe que son contagiosos. La evidencia reciente revela que esta subpoblación, así como las personas con enfermedad leve e indocumentada, representan un importante contribuyente en la propagación de esta enfermedad. Sin embargo, este método de transmisión frecuentemente escapa a la detección por parte de los sistemas de vigilancia de salud pública.

-Estimation of the asymptomatic ratio of novel coronavirus infections (COVID-19), International Journal of Infectious Diseases (2020) (aquí). Apoyado en pruebas de evacuados japoneses de Wuhan, estimó que casi un tercio (un 31%) del total de las infecciones totales serían asintomáticas.

-Evolving Epidemiology and Impact of Non-pharmaceutical Interventions on the Outbreak of Coronavirus Disease 2019 in Wuhan, China (aquí). Encontraron que, en Wuhan, al menos el 59% de las personas infectadas no se identificaron como casos. Se podrían incluir aquí tanto personas infectadas asintomáticos y sintomáticos leves. Conocer la proporción de casos no detectados y la tasa de propagación asintomática es fundamental para la prevención de la pandemia de Covid-19, incluida la priorización de las medidas de vigilancia y control.

-Temporal dynamics in viral shedding and transmissibility of COVID-19. (aquí). Observaron una mayor carga viral en los hisopos de garganta en el momento del inicio de los síntomas. Concluyeron que la contagiosidad alcanzaría su punto máximo en o antes del inicio de los síntomas. Estimaron que el 44% de la transmisión podría ocurrir antes de los primeros síntomas. Las medidas de control de la enfermedad deben ajustarse para tener en cuenta la probable y sustancial transmisión pre-sintomática.

-Temporal profiles of viral load in posterior oropharyngeal saliva samples and serum antibody responses during infection by SARS-CoV-2: an observational cohort study. The Lancet, 22-3-2020 (aquí). La carga viral en una muestra de saliva fue más alta durante la primera semana después del inicio de los síntomas y posteriormente disminuyó con el tiempo. Los autores que esto contrastaba con lo que ocurría con otros coronavirus como el SARS, donde la carga viral máxima era de alrededor de 10 días, y el MERS, máximo en la segunda semana después del inicio de los síntomas. La alta carga viral al inicio de la enfermedad en pacientes con COVID-19 sugiere que el virus puede transmitirse fácilmente, incluso cuando los síntomas son relativamente leves.

Juan Simó Miñana

3 Comentarios

  1. Marc Miguel says:

    Gracias. Da gusto encontrar una página crítica y a la vez seria y científica con detallada bibliografía, toda ella enlazada para facilitar su lectura.
    Enhorabuena y de nuevo gracias por la labor.
    Una duda: ¿Qué opina de la viróloga Judy Mikovits experta en ébola y de la hipótesis de que las vacunas pasadas han jugado un papel crucial en la propagacion de esta pandemia? Y aunque de origen natural no “creado” ¿Qué opina sobre la posibilidad de una fuga en el laboratorio adyacente al mercado de Wuhan?

  2. José Eduardo says:

    A minha también me gustaría saber más sobre la viróloga Judy Mikovits.
    Gracias y por tan buena información!

  3. María Fernández says:

    Muchas gracias por la publicación de un artículo con criterio y referenciado bibliográficamente, que me ha arrojado un poco de luz sobre algunas contradicciones y sin sentidos que me había encontrado hasta el momento.
    Sería muy interesante saber más a cerca de la viróloga Judy Mikovits.