Política y Sociedad A través de un estudio

SATSE denuncia que “España necesita más de 130.000 enfermeras”

El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha presentado los resultados del estudio ‘Análisis de la situación de los enfermeros y enfermeras en los centros sanitarios del país‘, que concluye que en España “es necesario aumentar las plantillas en 131.000 enfermeras y enfermeros” para, al menos, alcanzar la media de la Unión Europea (UE).

Alfonso Jesús Cruz Lendínez y Manuel Cascos

Durante la exposición de este informe, el presidente de la citada organización sindical, Manuel Cascos, declaró que el mismo era necesario por “la insostenible situación del sector sanitario de nuestro país”, que “debería sonrojar a los Gobiernos, tanto a nivel de Estado como a nivel de las distintas comunidades autónomas”.

Este análisis multicéntrico, que concluyó en 2017, trata los datos recogidos durante el 2016 de forma telemática, procedentes de “más de 300 hospitales, más de 9.000 unidades de servicio, 2.600 centro de salud, 253 servicios de urgencias y 170 residencias”, según el director del propio estudio, el Doctor en Enfermería Alfonso Jesús Cruz Lendínez.

El objetivo de la investigación fue “fijar esa línea roja que no se puede sobrepasar con respecto al número de pacientes por enfermeras, porque si la sobrepasamos se incurriría en efectos adversos”, explicó el responsable del análisis.

Influencia de la ratio pacientes-enfermera en la salud

En palabras de Alfonso Jesús Cruz Lendínez, “podemos afirmar que a menores ratios de enfermeras, incrementa la mortalidad directa”. Así, cuando la tasa se sitúa en torno a 10 pacientes por profesional de la Enfermería, el riesgo de muerte puede aumentar 1,37 veces en comparación con una asignación menor de enfermos, según los datos facilitados por el sindicato. “Respecto de la morbilidad ocurre lo mismo”, declaró.

“España es uno de los países con la ratio paciente-enfermera más alta”, ya que “cada profesional tiene a su cargo 12,7” personas afectadas, según las cifras de SATSE. Además, en nuestro país, “cada médico cuenta con 1,15 enfermeras, siendo la proporción del 53 por ciento, cuando lo habitual es que sea del 70 por ciento”, expuso el director del análisis, que concluyó informado que se cuenta con “un sistema muy medicalizado”.

Según datos de la la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la UE, la ratio de enfermeras por cada 1.000 habitantes es de 8,8, mientras que en nuestro país es de 5,3. De esta forma, “solo cuatro países de la UE tienen menos enfermeras que España: Bulgaria, Chipre, Grecia y Estonia”, explicó Cruz Lendínez.

Por comunidades autónomas, según las cifras expuestas por este sindicato, las de Madrid, Cataluña y Andalucía son las que cuentan con un mayor número de enfermeras en el sistema nacional sanitario público, mientras que Ceuta, Melilla y La Rioja ocupan los últimos puestos con respecto a estos porcentajes.

Cargas de trabajo

En España, en lo que se refiere a Atención Hospitalaria, “lo habitual es que cualquier enfermera tenga, a diario, más de 15 pacientes hospitalizados a su cargo y hasta cinco si se trata de unidades de cuidados intensivos (UCI)”, según el estudio realizado. Sin embargo, cada profesional de Enfermería debería atender a entre seis y ocho personas al día para encontrarse dentro de una ratio segura, según argumentó Cruz Lendínez.

En Atención Primaria, “cada enfermera se encarga, de media, de 1.649 personas” y “en las residencias, cada profesional atiende a más de 100”, afirmó el responsable del análisis. Esta situación afecta directamente a las enfermeras, de las cuales un 72 por ciento declara agotamiento emocional, un 80 por ciento, estrés; y un 85,5 por ciento, insomnio; según las encuestas realizadas durante la investigación.

Aportaciones para la viabilidad

Según SATSE, es necesario incorporar “más de 87.000 enfermeras en la Sanidad Pública” y “más de 130.000 en el sistema sanitario nacional, tanto público como privado”. Asimismo, desde esta organización se reclama un fortalecimiento de la Atención Primaria y una mejora de los cuidados a los pacientes crónicos y frágiles, con lo que se podrían ahorrar “12.000 millones al año”, concluyó el director de la investigación.

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