Apunte del día a la espera del titular del ministerio

Sanidad no precisa de un aprendiz de ministro

Acostumbrados a cómo se han venido haciendo los nombramientos al frente del Ministerio de Sanidad, para el que vale cualquiera, conviene manifestar que en este momento la elección debe cambiar, pues los problemas a que debe hacer frente están sobre la mesa, comenzando por la pandemia de Covid19 que, además, ha dejado al descubierto una infraestructura deficiente tanto de la Salud Pública como del Sistema Nacional de Salud (SNS). Ni que decir tiene que no se puede optar por una Leyre Pajín ni por una Ana Mato.

La demora en el nombramiento de quien será el sustituto de Salvador Illa al frente del Ministerio de Sanidad pone de manifiesto que no se trata de una decisión fácil por más que, hasta ahora, lo haya sido. Y no estamos pidiendo, como ha venido siendo la norma, que se elija a un profesional sanitario para estar al frente de departamento, algo que solo ha ocurrido en tres ocasiones del total de 24 nombramientos acaecidos desde la creación del Ministerio de Sanidad allá por el mes de julio de 1977. No creo que sea mérito una titulación académica específica para acceder al cargo, pues sobre la sanidad pivotan muchos más aspectos que la simple medicina o la titulación enfermera, pues hay estudiosos que saben conjugar elementos para hacer que el sistema dé una respuesta adecuada a sus empleados y a los ciudadanos.

En este momento en que, además, al Ministerio de Sanidad se le ha descargado de los aditamentos que ha venido teniendo desde  su creación (Seguridad Social, Consumo, Igualdad…), precisa de una persona que sepa conjugar todos los elementos que confluyen para que la sanidad sea un instrumento social eficiente.

Desde la perspectiva actual, al gran problema de la pandemia ha venido a unirse otro no menos grave, el del personal sanitario vinculado al Sistema Nacional de Salud (SNS), sin olvidar el de la coordinación de este último, puesto de manifiesto a la hora de afrontar la Covid19, así como el relacionado con el presupuesto.

A la vista de todos estos aspectos, posiblemente haya llegado el momento de repensar el sistema, cuando se cumplen 35 años de la aprobación de la Ley General de Sanidad por el que fue creado. Y eso no lo puede hacer un aprendiz. Pero hay donde escoger. Ahí están quienes integran Economía de la Salud, o quienes conforman la SESPAS, y un sinfín de analistas que han entrado en la entraña del sistema. Esperemos que se acierte.

 

 

 

 

Carlos Nicolás

Director Editorial de Acta Sanitaria