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Desconfianza creciente en el consejero Sánchez Martos

La decisión del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Jesús Sánchez Martos, de destituir a la jefa de enfermería de un centro de salud por haberse dirigido a él a través de un twuit para denunciar el desabastecimiento que venían padeciendo de una vacuna, ha provocado múltiples comentarios, entre los que figura el que José Ramón Repullo realiza en su blog y que recogemos.

 

Toda decisión de la autoridad debe estar motivada; destituir a alguien porque su cargo es de libre designación o de confianza no es suficiente. Incluso, posiblemente ilegal. Si además es injustificable, se trata de una arbitrariedad que generaría responsabilidad.

Sólo una mirada a la información permite ver el descontrol de un mediático Consejero de Sanidad, cuya exposición trivial a las redes sociales induce mensajes de todo tipo, incluida una llamada de atención de una enfermera por desabastecimiento de vacunas… http://cadenaser.com/emisora/2016/12/16/radio_madrid/1481905487_150419.html?ssm=14092012-Ser-rs-1-Fb

Es verosímil pensar que la irritación por una mala imagen lleve a una orden directa de cese fulminante… para luego esconderse detrás del organigrama de sus propios cargos de confianza…

Antes creía que los pecados de Sánchez Martos eran de populismo y trivialidad; ahora veo que a estos problemas añade la cobardía de tirar la piedra y esconder la mano.

No fue él, dice Sánchez Martos, el que cesó a la enfermera porque «No es mi responsabilidad. La ha cesado la Directora Gerente de Atención Primaria, que es la responsable de los 428 centros de salud que hay en la comunidad y la responsable, también, de nombrar cargos de confianza como es el de esta enfermera del centro de salud. Es un cargo de confianza y de responsabilidad¨.

Aquí parece que consideramos de similar confianza política a un Director General o Consejero que a una modesta responsable de enfermería de un centro de salud (con, al parecer, diez años de experiencia y sacrificios a sus espaldas). Y si alguien llevara esta decisión a los tribunales, vería cómo éstos exigirían a este cese una motivación mucho más detallada y argumentada que al cese de un alto cargo político.

Aunque confieso que me gustaría que también a los cargos técnico-políticos y de alta dirección (Vice-Consejeros, Directores Generales, Gerentes…) se legitimaran a través de un auténtico concurso de libre designación, y que pasaran por un control parlamentario de competencia y de decencia…

¡Cielos!. Había olvidado los 17 ceses de Cifuentes en noviembre, récord mundial de sincronización de «ceses a petición propia». (¿Hubo una epidemia de deserción de altos cargos en todas las consejerías?). Esperanza Aguirre ya no está, pero su modelo cesarista de poner y quitar cargos, por conveniencia partidaria o personal, parece que impregna la institución autonómica madrileña. O bien Cifuentes es más parecida a Aguirre de lo que quiere aparentar.

Volviendo al caso de la enfermera Gorettí que twittea al Consejero su falta de vacunas… Su «micro-cargo» de confianza no es igual en nada a los «macro-cargos» de la Corte Autonómica. No son lo mismo ni mucho menos. La confianza de una directora de enfermería o de una supervisora, se argumenta en claves de desempeño profesional; la de un responsable institucional, en el cumplimiento del proyecto de gestión para el cual fue designado.

Y porque no son lo mismo, ni mucho menos, mi confianza en este caso, y valga la redundancia, está con la enfermera, y no con el Consejero. Antes creía que sus pecados eran de populismo y trivialidad; ahora veo que a estos problemas añade la cobardía de tirar la piedra y esconder la mano.

Vuelvo a repetir… ¿es que no tiene el PP gente normalita en sanidad como para ponerla de Consejero/a?

 

José Ramón Repullo

Profesor de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad, y director técnico de la Fundación para la Formación de la OMC

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