Los psiquiatras catalanes se oponen a que el Código Penal relacione enfermedad mental con peligrosidad

Guardar

descarga
descarga
La Sociedad Catalana de Psiquiatría y Salud Mental, como ha expresado en un documento de posicionamiento,  se opone a que el Código Penal relacione enfermedad mental con peligrosidad; según el anteproyecto que modifica la ley orgánica 10/1995, de 23 de noviembre del Código Penal, los miembros de la sociedad han argumentado que "el concepto de peligrosidad, tal como se define en la propuesta otorga a las enfermedades mentales una condición de inmovilidad y de resistencia al cambio; por tanto, se obvian los datos de la investigación empírica y la proveniente de la experiencia, así como la eficacia del Sistema de Atención Sanitaria para promover procesos de curación".

Asimismo, "el concepto de peligrosidad no respeta la etiología (causa) ni la fisiopatogenia (desarrollo de la enfermedad) médico-psiquiátrica o psicopatológica de las personas que cometen delitos y al mismo tiempo presentan un trastorno mental, sino que relaciona su conducta delictiva con el historial biográfico y las características originales del individuo y de su entorno", aseguran. Por otra parte, los profesionales de la salud también subrayan que "la predicción de la conducta futura y las posibilidades de reincidencia de la persona con una enfermedad mental, no se fundamenta en los conocimientos actuales de los trastornos mentales de la Psiquiatría moderna, sino en una concepción acientífica (anclada en prácticas antiguas) que valora más el historial biográfico, el destino individual, la predeterminación, etc ".

La Sociedad Catalana de Psiquiatría y Salud Mental, integrada a la Academia de Ciencias Médicas y de la Salud de Cataluña y Baleares, además alerta de que "el concepto de peligrosidad fomenta la estigmatización y el rechazo social de las enfermedades psiquiátricas y los pacientes con trastornos mentales". Por último, "el actual modelo de ejecución de las medidas de seguridad en Cataluña será inviable-por contradictorio-con el enfoque que ahora se propone. En efecto, este modelo se concibe desde un registro claramente terapéutico, garantizando las condiciones de seguridad para evitar la repetición del delito. Por tanto, la intervención se contextualiza en un entorno sanitario que da prioridad a la condición de enfermo y garantiza la disponibilidad de las intervenciones terapéuticas necesarias".