España, país innovador en Salud Mental

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“España se encuentra entre los cuatro países más innovadores de Europa en materia de Salud Mental”, ha asegurado el doctor Claudi Camps, del Instituto de Asistencia Sanitaria de Gerona, en el trascurso del simposio Propuestas concretas para asegurar la calidad asistencial y la innovación en Salud Mental, realizado en el marco del VI Congreso de Ansiedad y Trastornos Comórbidos, con la colaboración de Otsuka, y que se ha celebrado en Barcelona.

En su opinión, los principales avances producidos hacen referencia al éxito en la aplicación de diferentes programas asistenciales sobre los que ya hay evidencia de que producen una mejora cualitativa e integrarlos en un modelo asistencial global. Más concrétamente, “programas de intervención precoz en la psicosis, apoyo a la Atención Primaria con visitas compartidas, definiendo claramente procesos transversales de gestión clínica, una buena coordinación y flexibilidad entre recursos hospitalarios y comunitarios capaz de ofrecer la suficiente coherencia asistencial, y la cada vez mayor integración de la atención a las adicciones y a la salud mental, tanto de adultos como infanto-juvenil”.

No obstante, los expertos inciden en la importancia de seguir mejorando, teniendo en cuenta que la Estrategia en Salud Mental del Sistema Nacional de Salud finaliza este año y se inicia un nuevo periodo en el que trazar nuevos objetivos y retos. Evaluar la inversión para valorar qué medidas funcionan, potenciar los recursos asistenciales dirigidos a poder mantener la funcionalidad social de los afectados y el empleo, promover la investigación que lleva a la innovación terapéutica, estimular la colaboración publico privada, implantar sistemas de calidad integral o la evaluación continua de resultados, son algunas de las propuestas más importantes para mantener la calidad y excelencia asistencial en salud mental en nuestro país, aseguran.

En este sentido, el doctor Celso Arango, director científico del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM), indica que “lo aconsejable” seria que el nuevo Plan fuera redactado por expertos en Salud Mental, partiendo de una evaluación crítica y constructiva del Plan anterior”. En este sentido, asegura el doctor Arango, hay todavía un aspecto con amplio margen de mejora, debido a que en España, “los planes son declaraciones de intenciones y no se hacen evaluaciones críticas posteriores que valoren su grado de cumplimiento”.

Se estima que cuatro de cada 10 personas en Europa (el 38% de la población) padecerá una enfermedad mental a lo largo de su vida. Su gran prevalencia y la discapacidad que ocasionan hacen que este tipo de trastornos produzcan un gran coste socioeconómico; tanto es así que se estima que “las enfermedades del cerebro ocasionan en Europa un coste de 797 billones de euros al año”, explica el doctor Arango. “De hecho, la importancia social de las enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y el autismo es tal que se estima que las enfermedades del cerebro producen más discapacidad y más años de vida perdidos por enfermedad que todas las oncológicas, cardiovasculares y diabetes juntas. De esta forma, el 30% de la discapacidad ocasionada por cualquier enfermedad en nuestro país se debe a una enfermedad neuropsiquiátrica”, asegura el doctor Arango.

En este sentido, el director científico del CIBERSAM hace hincapié en la necesidad de otorgar recursos para la atención de las enfermedades mentales graves, que sigue siendo menor en España que en otros países de nuestro entorno y en comparación con otras enfermedades menos costosas: “la inversión en salud mental en España es del 5% del gasto sanitario total, lo que nos aleja mucho de la media europea y de otros países europeos, que invierten cerca del 10%. Esto se debe, sobre todo, a la falta de políticas sanitarias a largo plazo, en el sentido de que las enfermedades mentales son más discapacitantes, crónicas e invalidantes que otras pero no causan una tasa de mortalidad importante en cuatro años, plazo en el que se fijan los gobiernos para tomar decisiones y adoptar medidas”.

En opinión de Ana Cabrera, directora de la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares de Enfermos con Esquizofrenia (AMAFE), “la innovación es vital para el paciente a todos los niveles: farmacológico, psicosocial, comunitario, etcétera. Debemos innovar luchando por humanizar la asistencia y garantizar la continuidad de cuidados dirigidos a proporcionar atención ambulatoria integral, bio – psico – social”. Además, añade Cabrera, “tanto el diagnóstico como el tratamiento debe contemplar de forma integral la atención a necesidades y problemas en todos los ámbitos de la vida de la persona diagnosticada considerándolos como un todo y no como aspectos aislados.”

La situación de crisis actual y cómo afecta ésta a la innovación, es una preocupación más que sumar a las diferencias en el acceso que a nivel nacional se perciben, según explica la directora de AMAFE: “Si bien podemos asegurar que la atención médica urgente está prácticamente garantizada en todas las comunidades autónomas, también es cierto que existen diferencias cuantitativas y cualitativas con respecto al acceso a programas psicosociales de rehabilitación, en acceso a psicoeducación tanto de pacientes como de sus familias, en asesoramiento, en apoyo al desarrollo de soportes comunitarios, así como diferencias en implantación de modelos de provisión de servicios asistenciales o equipos de tratamiento asertivo comunitario, a pesar de que la literatura científica demuestra su eficacia facilitando la continuidad de cuidados”, indica.