Punto de vista Día Internacional para la Seguridad y Salud en el Trabajo.

Salud Laboral. Y después de la pandemia, ¿qué?

Con motivo del Día Internacional para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, el autor ofrece un repaso de situación de lo que se vive en Madrid y llama la atención sobre el descuido de actuaciones, como está quedando de manifiesto en la situación tan grave que provoca la pandemia Covid19.

En esta semana el 28 de abril es la fecha institucionalizada como Día Internacional para la Seguridad y Salud en el Trabajo. Estos dos últimos años han puesto de manifiesto la necesidad de incorporar la prevención de riesgos laborales, la gestión medio ambiental en los centros y la vigilancia de la salud de los trabajadores como valores fundamentales tanto en los servicios sociosanitarios esenciales, decisivos en las respuestas y continuidad de los cuidados, como en la oportunidad de coordinación e inclusión de la salud laboral como un elemento fundamental en la salud pública.

Las cifras son tozudas: como consecuencia de la pandemia se han contagiado en España, entre sanitarios y sociosanitarios, unos 125.691 profesionales y, en la actualidad, unos 1.900 profesionales del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) están de baja por coronavirus.  Conviene recordar que los delitos contra la salud de los trabajadores están recogidos en diversos artículos del Código Penal y, por lo tanto, de las consiguientes responsabilidades penales por parte del empresario y/o Administración.

Antes de la pandemia

La pandemia  ha puesto en evidencia lo que los trabajadores conocíamos, sufríamos  y demandábamos desde hace mucho tiempo, la poca calidad de los  sistemas y modelos de gestión en materia de prevención por parte de la Consejería de Sanidad de Madrid

Estas cifras no son exclusivas de la gestión durante la pandemia. Con anterioridad a la pandemia, la gestión de la prevención en el ámbito socio sanitario no estaba normalizada y era cuanto menos deficitaria. En este sentido basta recordar un estudio de identificación y análisis, “Situación y análisis de las condiciones de trabajo y factores psicosociales de los profesionales de Atención Primaria ” (UGT.2018),  sobre la gestión de los riesgos laborales en los centros de Atención Primaria, informe demoledor en sus conclusiones y expectativas  y al que no se tomó en consideración. En dicho informe se expresaba qué aspectos, como la carga de trabajo, los riesgos psicosociales, la formación a los trabajadores, el interés/apoyo de las direcciones por sus  trabajadores,  etc., estaban en mínimos vergonzantes y a la deriva por la falta de interés y criterios de gestión de la propia Consejería de Sanidad de Madrid.

Igualmente la OMC (Organización Médica Colegial) ha expresado en multitud de foros la necesidad de prestar cuidado, atención y seguimiento a la labor de los médicos, a sus condiciones laborales y a un  seguimiento más especifico del impacto de la pandemia en su salud física y mental.

Sin apenas datos

No hay estudios y datos  presentados, testados y contrastados sobre la realidad de la gestión preventiva en los centros sanitarios pertenecientes a la  sanidad privada, y si los tienen son opacos, están dormidos,  no se presentan  o no admiten el contraste con los de otros ámbitos públicos.

Es obvio que la pandemia, no esperada y devastadora en su incidencia,  ha puesto en evidencia lo que los trabajadores conocíamos, sufríamos  y demandamos desde hace mucho tiempo, la falta de implicación, la baja responsabilidad y la poca calidad de los  sistemas y modelos de gestión en materia de prevención por parte de nuestra Consejería de Sanidad. La Ley de Prevención de Riesgos laborales lleva más de 26 años en funcionamiento, pero seguimos viendo cómo se mantienen y se repiten las mismas dejaciones e incumplimientos por parte de la Administración de la Comunidad en materia de prevención de riesgos y vigilancia de la salud de los trabajadores.

Déficits manifiestos

La prevención de riesgos no llega a los centros de una forma estructurada, integral y organizada

A pesar del esfuerzo de sindicatos y organizaciones profesionales, en la actualidad se sigue soportando la falta de servicios de información, formación y asesoramiento sobre seguridad y salud en el trabajo. La prevención de riesgos no llega a los centros de una forma estructurada, integral y organizada; los planes y  medidas de actuación en caso de emergencias sanitarias o de otra índole brillan por su ausencia; los planes de contingencias ante la pandemia están siendo aprobados diez meses después del inicio de la pandemia, no se presentan cifras actualizadas en relación a cuántos accidentes de trabajo y enfermedades profesionales están registradas y notificadas, se desconoce su seguimiento, no hay investigación de casos ni de grupos epidémicos, no se han evaluado los riesgos laborales en decenas de centros de salud  de nuestra Comunidad,  la vigilancia de la salud no está protocolizada. Ante este panorama ha sido la propia Inspección de de Trabajo de Madrid, debido a las decenas de denuncias de instituciones y particulares sobre esta cuestión, la que ha emitido múltiples requerimientos en los últimos dos años, con un resultado bajo en cuanto a la eficacia y la eficiencia en la mejora de resultados en gestión preventiva.

Falta de previsión y de prevención

Es notorio a día de hoy la falta de previsión y de prevención en materia preventiva, la falta de recursos dentro de los mismos servicios de prevención que tienen que ofrecer los cuidados y servicios, la nula investigación empírica y social en materia de prevención, el aumento considerable de los riesgos psicosociales debido a la falta de liderazgo en materia preventiva y de asunción de funciones por parte de las propias direcciones. Si a esto añadimos la carga de trabajo física y emocional en estos dos últimos años, los riesgos químicos olvidados en su evaluación, los índices de siniestralidad, las bolsas de preocupación por el amianto y el radón en muchas dependencias institucionales, etc., dicha situación se puede convertir  en un camino sin retorno y más problemático con una población laboral envejecida, cansada emocionalmente y con poca credibilidad en sus responsables políticos y de gestión

La crisis pandémica pasará y tenemos una oportunidad de poner en valor lo vivido y aprendido,  la necesidad de  diseñar un sistema de información en salud laboral que, bajo las premisas de global, público, garantista, y transparente, con la participación de los agentes sociales, posibilite la retroalimentación con centros y trabajadores y podamos conocer la situación en cuanto a riesgos y mecanismos de prevención, tener un diagnóstico real,  avanzar en la aprobación de planes concretos y su  monitorización, y tener conclusiones claras de gestión en cuanto a la eficacia y eficiencia de las actuaciones.

En conclusión, ya está bien. Tenemos que ser reconocidos en nuestros derechos  por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid;  su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, no se ha responsabilizado de nuestra salud laboral, de la gestión ambiental en los centros y de la obligatoriedad por ley a una vigilancia de la salud a todos y cada uno de los trabajadores de la Sanidad Madrileña, centros públicos y privados.

La garantía de una sanidad y servicios  públicos de calidad  pasa por trabajadores formados, satisfechos y reconocidos y que, en el desarrollo de su labor, sus condiciones de trabajo y recursos  permita acometer las nuevas emergencias sanitarias y/o sociales con centros de trabajo amables, sanos, seguros y democráticos.

Pedro Borraz Gil

Enfermero del Hospital Clínico San Carlos